Los líderes defensores de derechos humanos y movimientos sociales enfatizaron la urgencia de cambiar las políticas asistencialistas por estructuras que reconozcan legalmente la economía del cuidado liderada por mujeres, rescaten a las personas mayores de la desatención y frenen la exclusión de más de un millón de niños del sistema educativo, como pilares fundamentales para reconstruir la democracia
(16-05-2026) En un acto titulado “El 28 de julio, ya decidimos por democracia y libertad”, llevado a cabo en la sede de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (APUCV), más de 28 organizaciones sindicales, políticas y de la sociedad civil se articularon para exigir el respeto a la soberanía popular.
Durante el encuentro, que contó con la participación de Edmundo González Urrutia de manera virtual, las y los portavoces locales e internacionales enfatizaron que la restitución del hilo democrático en Venezuela es indisociable de la superación de la emergencia humanitaria compleja, la dignificación de los sectores más vulnerables —como las mujeres cuidadoras y las personas mayores— y el cese de la persecución política.
La crisis de los servicios públicos como violencia de Estado
El activista y defensor de derechos humanos Carlos Julio Rojas denunció la persistencia de una «represión que cambió de rostro», evidenciada en el amedrentamiento por parte de colectivos armados que ahora ocupan cargos de alto gobierno.
Rojas vinculó de forma directa la lucha política con la crisis cotidiana que padecen los ciudadanos en Caracas y el resto del país, donde sectores enteros enfrentan cortes eléctricos de más de 12 horas y semanas continuas sin acceso al agua potable.
«El pueblo de Caracas está sufriendo. La transición no es un concepto abstracto: no hay transición con sueldos de hambre, con servicios públicos inhumanos ni con más de 500 presos políticos en las mazmorras de la dictadura”, sentenció Rojas, quien recordó que él mismo engrosó las cifras de detenciones arbitrarias por defender el voto ciudadano.
Enfoque de género: Reconocer la economía del cuidado
Por su parte, Fernando Aranguren, representante de los movimientos sociales, aportó una mirada transversal de género al debate de las políticas públicas necesarias para la reconstrucción del país.
Aranguren destacó que la resistencia civil contra el pensamiento único ha sido sostenida, en gran medida, por las mujeres venezolanas, quienes han asumido los embates de un sistema precarizado.
En su intervención, instó a que el programa de gobierno de las fuerzas democráticas abandone la visión asistencialista y de «beneficencia» hacia las mujeres, sustituyéndola por una política pública estructural:
- Legalización del trabajo de cuidado: Reconocer el valor del cuidado doméstico y comunitario como un motor esencial de la economía nacional.
- Inclusión estadística: Incorporar estas labores en las mediciones e indicadores de las estadísticas del Estado.
- Seguridad social: Garantizar el derecho a la jubilación y protección social para las mujeres dedicadas históricamente a las labores de cuidado.
Personas mayores y exclusión educativa: Emergencias impostergables
La sociedad civil también encendió las alarmas sobre el envejecimiento demográfico y la exclusión de las nuevas generaciones. Aranguren recordó que, bajo los datos del informe ENCOVI de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), uno de cada siete habitantes en Venezuela es una persona adulta mayor, un sector afectado por la crisis sanitaria y la falta de previsión social. Asimismo, denunció que actualmente existen más de 1.2 millones de niños, niñas y adolescentes excluidos del sistema educativo, debido al desmantelamiento de la educación pública y la imposición de una cultura de polarización y adoctrinamiento escolar.
Un llamado a la movilización pacífica y plural
Samuel Bravo, miembro del espacio Consenso por un Nuevo País, reiteró que el camino de la sociedad civil y los partidos políticos debe confluir en la exigencia de elecciones libres, justas y verificables, con un árbitro electoral confiable que permita ratificar y ejecutar el mandato del 28 de julio de 2024 de manera pacífica y constitucional.
El acto concluyó con un llamado a la unidad de todos los sectores bajo la premisa del policlasismo y la pluralidad, reiterando el respaldo a liderazgos como el de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, pero recordando que la verdadera protagonista de la transición es y debe seguir siendo la ciudadanía organizada.




