Fuente original: EFECTO COCUYO. –
Jenny, Yarelis, Omaira y Carmen dedicaron sus días a la defensa de los derechos humanos de sus hijos y a exigir la libertad inmediata
La lucha por la libertad de los presos políticos tiene un rostro: las madres. Ellas tienen una carrera contra el tiempo en la que lamentablemente no todas logran cruzar la meta de ver nuevamente a su hijo en libertad.
La injusticia es doble; no solo se arrebata la libertad del hijo, sino que se consume la vida de la madre en una espera que, muchas veces, parece ser eterna. Mientras algunas celebran el reencuentro, otras fallecen, convirtiéndose en el símbolo amargo de una libertad que llega muy tarde.
Durante enero de 2026, la reciente ola de excarcelaciones encendió nuevamente la esperanza en centenares de madres que hoy aguardan a las puertas de los centros de detención.
A pesar del desgaste físico, el sol inclemente y sus propios padecimientos de salud, estas mujeres sostienen la vigilia bajo una única esperanza: el abrazo arrebatado por una decisión política.
Para algunas, la excarcelación llegó con una crueldad inesperada. Jenny, Yarelis, Omaira y Carmen se dedicaron a luchar por sacar a sus hijos de un arbitrario encarcelamiento, pero la vida no les alcanzó para reencontrarse con ellos. Estas cuatro mujeres fallecieron antes de que sus seres queridos fueran liberados o apenas horas después de la excarcelación.
Cuatro madres, cuatro vidas de lucha, resiliencia y esperanza. Efecto Cocuyo recopiló las historias de estas valientes mujeres:
Jenny Barrios, la mamá de Diego Sierralta
El 5 de noviembre de 2025 falleció Yenny Barrios, activista y paciente oncológica, tras meses de complicaciones derivadas de su estado de salud, el cual se agravó durante su detención entre septiembre y diciembre de 2024.
Al momento de su deceso, Barrios se encontraba fuera del centro de reclusión, pero permanecía separada de su hijo, Diego Sierralta, quien continuaba privado de libertad desde enero de 2025.
A pesar de las gestiones hechas por organizaciones de derechos humanos para lograr el reencuentro por razones humanitarias ante el estado crítico de la paciente, las autoridades no otorgaron los permisos necesarios.
Barrios falleció sin la compañía de su hijo. Diego Sierralta recibió su boleta de excarcelación el 12 de noviembre de 2025, una semana después de la muerte de su madre.
La liberación de Sierralta se hizo efectiva de manera posterior a los actos fúnebres de Barrios. Este desfase temporal entre el fallecimiento y la orden judicial impidió el último contacto entre ambos.
Diego fue el único que no logró ir al funeral de su madre.

Carmen Dávila, la mamá de Jorge Yéspica
El 22 de enero de 2026, falleció Carmen Dávila, de 90 años de edad, en un centro hospitalario ubicado en el estado Aragua.
Dávila mantuvo una participación activa en las campañas por la libertad de su hijo, el médico ginecólogo Jorge Yéspica Dávila, quien permaneció privado de libertad durante 14 meses en el Centro Penitenciario de Aragua, conocido como Tocorón, tras ser acusado del delito de incitación al odio en noviembre de 2024.
La excarcelación de Yéspica ocurrió el 20 de enero de 2026 bajo medidas cautelares, luego de diversas solicitudes de medidas humanitarias interpuestas por el gremio médico y organizaciones de derechos humanos.
Al momento de la liberación de su hijo, Carmen Dávila se encontraba internada en estado crítico, bajo sedación y con asistencia respiratoria mecánica, condición que le impidió tener conocimiento sobre la salida de Yéspica del centro de reclusión.
El deceso de Dávila se produjo pocas horas después de que su hijo lograra trasladarse hasta el hospital para intentar el reencuentro. Debido al estado de inconsciencia de la paciente, no pudo ni hablar ni ver a su hijo.

Yarelis Salas, la madre de Kevin Orozco
Yarelis Salas, madre del joven Kevin Orozco, falleció a causa de un infarto el 22 de enero de 2026, poco después de haber participado en una vigilia frente al centro penitenciario de Tocorón, estado Aragua.
Salas, de 39 años, dedicó los últimos meses de su vida a exigir la liberación de su hijo, quien permanecía detenido desde julio de 2024 bajo cargos vinculados a las protestas poselectorales del 28 de julio de 2024. Fue excarcelado tras el fallecimiento de su madre, el 25 de enero.
Durante el tiempo que duró el arresto de Orozco, su madre mantuvo una presencia constante en las inmediaciones del recinto para demandar el cese de la privación de libertad y denunciar irregularidades en el proceso judicial del joven de 25 años de edad.
La muerte de Salas ocurrió sin que se concretara la orden de excarcelación esperada por la familia. Tras el deceso, diversas organizaciones de derechos humanos elevaron peticiones para que las autoridades otorgaran un permiso especial a Orozco, con el fin de que este pudiera asistir a los actos fúnebres de su madre.

Omaira Navas, la madre de Ramón Centeno
Omaira Navas, madre del periodista Ramón Centeno, falleció el martes 27 de enero de 2026 en Caracas, tras sufrir complicaciones de salud vinculadas con un evento cardiovascular.
Navas, nativa de Coro, estado Falcón, dedicó los últimos años de su vida a la defensa de los derechos de su hijo, quien permaneció privado de libertad por casi cuatro años. Denunció activamente el deterioro físico del comunicador, quien sufrió una fractura de cadera que le obligó a utilizar una silla de ruedas.
La excarcelación de Ramón Centeno se produjo el 14 de enero de 2026, apenas 13 días antes del fallecimiento de su madre. A pesar de haber recuperado el vínculo familiar tras mil días de separación, la salud de Navas estaba debilitada por el impacto emocional y el estrés derivados del proceso judicial.
Organizaciones como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (Sntp) y el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) confirmaron el deceso y destacaron la labor de Navas en la solicitud constante de medidas humanitarias que no fueron otorgadas oportunamente.
El fallecimiento de Navas se registró mientras su hijo aún atraviesa un proceso de recuperación física.





