¿Por qué la crisis en Ucrania podría repercutir negativamente sobre Venezuela?

Analistas coinciden en señalar, ante la situación en Ucrania, que es “improbable” que desde el punto de vista militar y geopolítico pueda haber mayor presencia militar rusa en territorio venezolano.  

La Voz de América

(26-02-2022) Venezuela será “una carta discursiva” de Rusia en el estamento diplomático, más que en el militar, en el actual conflicto de Europa del Este, opina el especialista en relaciones internacionales y docente de la Universidad Central de Venezuela, Luis Angarita.

Días antes del inicio de una operación militar rusa en Ucrania, este jueves, el viceprimer ministro del gobierno de Vladimir Putin, Yuri Borísov visitó Venezuela, Cuba y Nicaragua para reforzar sus alianzas con esos tres gobiernos, de tendencia izquierdista.

En Caracas, Borísov firmó 20 acuerdos con el gobierno de Nicolás Maduro, mientras que el presidente venezolano hacía votos porque aumentase “una poderosa cooperación militar” entre ambas naciones.

Días después, Rusia reconoció la independencia de las regiones ucranianas Donetsk y Luhansk en lo que hoy se interpreta como el preludio de un ataque militar a gran escala.

Otros países, como los visitados en América Latina por el alto oficial ruso, pueden seguir tales pasos, opina Angarita.

“Eso no implica que se va a concretar la instalación de una base militar rusa en Venezuela. Estamos bastante lejos de eso. También, estamos lejos de que haya una fuerza multinacional que participe en la defensa de Ucrania” ante el ataque ruso, comenta el especialista a la Voz de América.

Andrei Serbin, analista internacional y director de CRIES, una red de centros de investigaciones económicas y sociales en América Latina, coincide al ver “todavía improbable” que desde el punto de vista militar y geopolítico pueda haber mayor presencia militar rusa en territorio venezolano.

“Por lo menos no hay una retórica clara que realmente refuerce esa línea más allá de esas declaraciones esporádicas hablando de un aumento de la presión militar en la región o del apoyo a Maduro hacia el régimen de Putin, no me adelantaría en ese aspecto”, insiste.

Angarita, entre tanto, cree que sería “una movida muy osada” de la cancillería venezolana reconocer a esas dos regiones ucranianas como territorios independientes, imitando a Moscú.

En el terreno diplomático, más que en el bélico, el aislamiento y las sanciones occidentales contra el gobierno de Maduro lo acercan más a Rusia que a la neutralidad en todo el conflicto en el este de Europa.

Dependiendo de cuánto más evolucione la crisis en Ucrania, se podrían generar impactos políticos y económicos sobre los actores que de alguna forma están involucrados con la situación.

En ese sentido, las sanciones económicas podrían repercutir sobre países aliados de Moscú, entre ellos Venezuela, que mantiene una importante alianza geopolítica con Rusia y China.

Para Serbin, el hecho de que Rusia, uno de los principales socios de Venezuela, bajo creciente aislamiento internacional, también comience a sufrir una situación de aislamiento y presión, puede tener repercusiones negativas sobre el país suramericano.

“Aunque hay que ver si realmente se puede ir mucho más bajo en términos de aislamiento internacional para Venezuela en esta instancia”, dijo a Voz de América.

Respecto a las inversiones y el área productiva, considera que las limitaciones que puedan imponerse por medio de las sanciones, terminan “impactando las inversiones y los intereses económicos y productivos rusos en Venezuela, incluso la posibilidad de acceso por parte de Venezuela en Rusia”.

Por su parte, el internacionalista y profesor universitario, Félix Arellano estima que el desafío para occidente es muy “delicado” y, a su juicio, las sanciones , en algunos casos, han demostrado “ser poco eficientes”.

“No cambian los gobiernos, en algunos casos las fortalecen (…) si las sanciones son adoptadas de forma coordinada por la Unión Europea y Estados Unidos van a ser muy duras, van a aislar a Rusia del sistema financiero internacional”, afirma a VOA.

Arellano considera que, en el corto plazo, los precios de las materias primas, en particular, la energía, el gas y los hidrocarburos van a subir, por lo que el panorama es de incertidumbre para la economía y el comercio internacional.

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