OVDHA presentó informe «Emergencia Humanitaria en Venezuela y la Fauna Silvestre: Diversidad biológica asediada por la crisis»

Alejandro Álvarez, coordinador general del Clima21, aseguró que, ante la Emergencia Humanitaria Compleja, “se está capturando cualquier animal que se pueda consumir o que pueda ser vendido”

Yennifer Calvo/Caleidoscopio Humano

(19-05-2022) El Observatorio Venezolano de Derechos Humanos Ambientales (OVDHA) programa de Clima21, presentó su informe: Emergencia Humanitaria en Venezuela y la Fauna Silvestre: Diversidad biológica asediada por la crisis.

El encuentro con medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales contó con la participación de la directora de Caleidoscopio Humano, Gabriela Buada, como moderadora y la vocería de Arlene Cardozo, miembro del equipo Provita; Antonio De Lisio, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y Alejandro Álvarez, coordinador general del Clima21. 

Durante la actividad, se dieron a conocer datos que evidencian cómo en Venezuela existe una pérdida acelerada de la diversidad biológica, situación que vulnera los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA).  

La investigación refleja la relación que existe entre la Emergencia Humanitaria Compleja que se vive en el país y la diversidad biológica, en específico la definida como fauna silvestre. 

El vocero Alejandro Álvarez, coordinador general de Clima21, explicó que se trata de un informe “muy preliminar”, debido a que la información es compleja y aún queda mucho por documentar. Notificó que los datos están sustentados en información bibliográfica, información periodística y encuestas.   

Alejandro Álvarez: “Hay una tendencia a extraer hasta que no quede nada y hacer uso de la gente más vulnerable para hacer negocio”

De acuerdo con el coordinador general de Clima21, la Emergencia Humanitaria Compleja ha obligado a las personas, en las zonas campesinas y rurales, a buscar opciones en la fauna silvestre para cubrir su ingesta proteica. 

Hasta el 60 % de la ingesta proteica en estas zonas depende de la fauna silvestre. Mientras que en las comunidades indígenas es del 100 %, si se considera la pesca, agregó Álvarez. 

Además, sostuvo que ante la emergencia y la necesidad de las comunidades, las personas están buscando cazar cualquier animal para venderlo y satisfacer sus necesidades económicas. Esto beneficia a las redes de tráfico ilegal, que buscan personas en situación desesperada para que trabajen para ellos. 

Álvarez denunció que cuando se hacen investigaciones o se sanciona el tráfico de fauna, las autoridades lo hacen contra las personas más vulnerables, pero no hay investigaciones serias sobre las grandes redes que operan en el país. 

Insistió en que cada vez hay más extracción de elementos, lo que sin duda amenaza a las especies. “En la zona norte se ven cosas que no se veían antes, como lo es la captura de flamencos”.  

“Se está capturando cualquier animal que se pueda consumir, que pueda ser vendido”, sostuvo. Agregó que desde toninas, manatíes, cocodrilos, tortugas hasta venados, todos están en peligro.

“Como en la actividad minera, hay una cultura arrase con todo y ya después se verá. Extraer hasta que no quede nada y hacer uso de la gente más vulnerable para hacer negocio”, aseguró Álvarez. 

Diversidad biológica para aliviar la Emergencia Humanitaria Compleja 

Álvarez explicó que la fauna silvestre ha servido a lo largo de la historia para alimentar y generar ingresos y puede seguir haciéndolo, “tenemos una diversidad biológica que puede ayudar a sobrellevar la Emergencia Humanitaria Compleja, pero, en el marco del desarrollo sostenible y el respeto a los derechos humanos”. 

Al respecto, Arlene Cardozo, miembro del equipo Provita, aseguró que el uso por subsistencia no es una amenaza tan compleja para la población, pero que cuando el fin de la extracción es el comercio, la oferta y demanda, se convierte en una extracción permanente y constante que sí pone en peligro la fauna y se pierde el equilibrio del ecosistema. 

Mientras que para Antonio De Lisio, profesor de la UCV, el biotráfico ilegal, obliga a repensar el modelo de biodesarrollo dentro del marco constitucional. “Urge la valorización de los biorecursos, tanto vegetación como fauna. Nosotros tuvimos, en algún momento, la oportunidad de manejar correctamente estos recursos”, aseveró. 

Añadió que “está el ejemplo del chigüire, o capibara. Hay ejemplos de cómo hacer un uso adecuado de nuestros biorecursos”.

Fauna en “peligro crítico” por pérdida de hábitat y por extracción 

Arlene Cardozo destacó que la fauna está en “peligro crítico en Venezuela” por varias razones: 

  • Pérdida de hábitat: entre 40 y 60 % ha desaparecido el hábitat de calidad para muchas especies. 
  • Extracción ilegal: existen en el país redes de tráfico ilegal que ponen en riesgo las especies. 

Informó que el mayor riesgo lo corren los cetáceos, loros, guacamayas, cardenalitos, aves de jaula, aves coloridas y llamativas; reptiles y mamíferos. 

Ha disminuido la población de las especies estudiadas 

El 80 % de los encuestados en el informe Emergencia Humanitaria en Venezuela y la Fauna Silvestre: Diversidad biológica asediada por la crisis, indicaron que ha disminuido la abundancia de las especies estudiadas. El 70 % establece que la cacería y/o extracción ilegal es una de las principales razones de esto. 

Por su parte, el 95 % de los encuestados ha observado o registrado actividades de extracción de fauna silvestre y el 66,7 % indicó que la frecuencia ha aumentado en los últimos dos años, con respecto a 2015.

De acuerdo con cifras del informe, el 84 % de los encuestados opinan que el aumento de la cacería está relacionado con la situación económica, debido a que la especie es usada bien sea como alimento o producto para obtener recursos económicos y cubrir necesidades básicas. 

Según los encuestados, la mayor parte de la cacería está dirigida a 26 especies, en especial mamíferos de porte grande y mediano. 

Antonio De Lisio: “Existe una visión parcelaria y en desuso” 

El profesor de la Universidad Central de Venezuela, manifestó que en Venezuela tenemos una mora en el manejo de la biodiversidad y lo competente a la fauna. Sostuvo que “tenemos una Ley de Diversidad Biológica con una visión parcelaria y en desuso”

Para De Lisio, a causa de la Emergencia Humanitaria Compleja y la crisis institucional y universitaria, en el país estamos muy atrás, y “en situación precaria”, en materia de biodiversidad y cumplimiento de acuerdos internacionales. 

“Esto ocurre porque no hay disposición del Estado y mucho menos ningún avance. Al contrario que en otros países de la región”, relató.

Además, destacó que el país tiene “una visión rentística petrolera y minera, ahora exacerbada con el arco minero” que impide el desarrollo sostenible y duradero. “Hay un síndrome en el que todo lo que está debajo de la tierra es lo que privilegiamos”, dijo. 

En cuanto a este tema, Arlene Cardozo, insistió en que urgen medidas en materia de conservación y que es muy importante unir fuerzas y diagnosticar apropiadamente cuál es la situación actual. “Se necesitan instrumentos legales claros y precisos”, puntualizó. 

Mientras que el coordinador de Clima21, hizo énfasis en que no puede haber desconexión con todas las realidades venezolanas y los organismos del Estado para atender esta situación.

“Es urgente que termine la falta de acceso a la información ambiental generada por la opacidad gubernamental, en conjunto con la debilidad institucional del Estado venezolano en materia ambiental, y el progresivo desmantelamiento de las universidades públicas venezolanas y centros de investigación, incluyendo los programas de formación e investigación ambiental que eran los principales generadores y divulgadores de información ambiental en el país. También es necesario articular y unir esfuerzos para visibilizar esta situación”, concluyó Álvarez.

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