Presos políticos

Opacidad, incertidumbre y ansiedad como forma de tortura: Venezuela exige cifras reales de presos políticos

Por: @gabybuada

El reciente proceso de excarcelaciones en Venezuela se ha caracterizado por mayor confusión e incertidumbre en la ciudadanía. Y es que, desde el anuncio de Jorge Rodríguez el 8 de enero de 2026, ha pasado más de una semana de vigilias, dolor, ansiedad y angustia de muchas familias que hoy esperan una llamada, un nombre o simplemente saber si su ser querido será beneficiario de la medida supuesta de «paz y reconciliación nacional.»


Los familiares que llevan más de 5 años viviendo la misma angustia afirman que lo que necesitan en este momento es «fe de vida«, ya que a muchos de ellos les informaron que sus seres queridos fueron trasladados, incluso antes del 3 de enero, y hoy no saben si están con vida, dónde están y reviven los sentimientos de ansiedad ante tantos rumores de muertes en las redes sociales.

Las organizaciones de derechos humanos no han dejado de exigir transparencia en las excarcelaciones, mientras se concentran en verificar los casos con las listas de nombres que antes documentaron, pero también con casos que llegan a través de redes sociales, llamadas y mensajes de familias que no habían denunciado por miedo y por supuestamente seguir el consejo de «mantener bajo perfil el abuso del Estado», con la esperanza de que fueran liberados más rápido.

«Ellos tenían miedo y, además, les habían vendido la falsa esperanza de que, si no denunciaban, iban a salir más rápido», dijo un periodista cercano a una familia de un preso político totalmente desconocido.

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Foro Penal, organización que se fundó en 2005 como respuesta al crecimiento de las encarcelaciones políticas y violaciones de derechos humanos bajo el mandato de Hugo Chávez, fue atacada, esta vez por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, quien manifestó que la organización “cobra trámites” a personas en el entorno de los presos políticos, enfatizando que el Gobierno ha excarcelado a un centenar de reos durante el mes de enero.

La organización respondió a los señalamientos a través de un comunicado en el que aclaró que no son ciertas las declaraciones de Jorge Rodríguez. “No es cierto que nuestra ONG exija pago alguno por la asistencia legal gratuita, a nivel nacional e internacional, que hemos brindado a más de 15.000 víctimas de violaciones a los derechos humanos que nos han honrado con su confianza desde nuestra fundación hace más de 23 años. Esto pueden corroborarlo los testimonios, y el agradecimiento, de todas esas víctimas que hemos apoyado a lo largo de estos años”, afirmó.

La arquitectura de la opacidad

Justicia Encuentro y Perdon, organización que no solo trabaja con familiares y víctimas de violencia política, sino que ha documentado casos emblemáticos de tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes, afirma que este anuncio no puede interpretarse bajo el prisma de la justicia ni del debido proceso, sino como una operación cuidadosamente diseñada de comunicación política. «El Estado venezolano ha perfeccionado una arquitectura de opacidad que pretende transformar violaciones sistemáticas de derechos humanos en supuestos gestos de estabilización y reconciliación nacional.

No existe un criterio verificable que permita afirmar que estas excarcelaciones respondan a una revisión judicial integral o a estándares de legalidad. «Todo indica que se trata de una medida estrictamente instrumental, vinculada al escenario postelectoral y a la necesidad de recomponer legitimidad interna y externa», afirma la organización.

Asimismo, señala que uno de los rasgos más problemáticos del proceso es la imposibilidad de identificar el universo total de personas que realmente han sido excarceladas. El discurso oficial fragmenta deliberadamente la información y se refiere de manera selectiva a ciertos momentos —diciembre de 2024, diciembre de 2025 y enero de 2026— sin ofrecer explicación alguna sobre la exclusión de otros períodos ni sobre la situación de las personas detenidas con anterioridad al proceso electoral. Esta selección discrecional deja fuera, de manera sistemática, a presos políticos previos al contexto electoral de julio de 2024, reforzando la arbitrariedad del mecanismo.

Falta de transparencia oficial

El gobierno venezolano, en muchas ocasiones, no publica datos detallados o actualizados sobre la situación de los presos políticos, dificultando la labor de las organizaciones que buscan información confiable. El estricto control sobre las instituciones encargadas de divulgar datos oficiales limita la transparencia y dificulta la obtención de cifras precisas por parte de organizaciones independientes y de la sociedad civil.

Las autoridades han implementado medidas para silenciar y disuadir a quienes denuncian la situación, incluyendo amenazas, hostigamiento y obstáculos legales. Esto desalienta la denuncia pública y genera que a la fecha las organizaciones deban revisar y verificar casos que no tenían mapeados.

También hay que hablar del patron de desaparición forzada, la angustia que genera solo saber que, en medio de un momento de tensión política, no se sabe ni de dónde son las órdenes, o el juego de las excarcelaciones anunciadas y que no se materializan el miedo y la angustia aumenta entre los familiares, pero también en la ciudadanía.

Hasta hoy, 18 de enero de 2026, no se ha publicado ninguna cifra oficial desde quienes tienen el poder de hacerlo. Las últimas vigilias de familiares han terminado en descomposición de quienes se apuestan por horas a las afueras de las prisiones y la amenaza de piquetes antimotines de efectivos de seguridad llegó para exigir que levanten los campamentos. Ni una palabra, ni una lista de las excarcelaciones siguientes.

«Rechazamos firmemente este comportamiento. Las familias solo estaban orando de manera pacífica por la liberación de sus seres queridos, ejerciendo un derecho legítimo y humano. La fe, la esperanza y la exigencia de justicia no pueden ser criminalizadas. ¡Libertad para quienes hoy siguen injustamente detenidos!», dijo Diego Casanova, integrante del Comité por la Libertad de Presos Políticos.

18 de enero de 2026. – Imagen desde la Zona 7 en Caracas

Criterios y otras alertas

Las excarcelaciones hasta ahora verificadas pareciera que presentan el mismo patrón de «bulla política», no se observa ningún tipo de criterio de derechos humanos.

Todavía quedan tras las rejas más de 80 personas con alguna condición de salud grave, muchas de ellas personas mayores de más de 65 años de edad y más de 100 mujeres que precisamente pos su género viven riesgos altísimos que comprometen su dignidad.

Precisamente se observa con preocupación que las mujeres continúan siendo minoría en el proceso de excarcelación. También las vigilias que en su mayoría muestran rostros femeninos y cómo son ellas las más expuestas en medio de condiciones precarias, por la decisión de amanecer a la intemperie.

“Mi hija está presa y toda la familia también lo está con ella”, señala Carmen, madre de una presa política que todavía no recibe la llamada y que valientemente se acerca a las afueras del INOF todos los días, pero que también acompaña las vigilias en los otros centros de reclusión.

Son muchas las madres, hermanas, esposas y mujeres presas por razones políticas las que llevan la carga de la espera. No solo el desgaste físico y emocional, si no el económico y humano por la falta de respuestas de las autoridades.

162 rostros de la represión, hasta hoy están junto a su familia
Esta semana estuvo marcada por algunas excarcelaciones, pero fue la del grupo de periodistas y trabajadores de la prensa la que tomó la atención de la opinión pública, alimentó la esperanza de muchísimos familiares y de la ciudadanía que se mantuvo varios días pensando en que se podía hablar de reconciliación y de otro momento político. Sin embargo, esto se disipó los días posteriores cuando se vio que todavía permanecen tras las rejas 5 periodistas y más de 800 personas.

Otras liberaciones importantes nos llenaron de esperanza en el cese de la persecución de quienes piensan distinto y de las personas totalmente inocentes que fueron usadas como fichas de cambio y que también han sido debidamente documentadas, como la de Yevhenii Trush, quien huyó de la guerra en Ucrania, joven autista que estudiaba química en la universidad, y estuvo desaparecido por un tiempo prolongado. Su familia lo esperó siempre con ilusión y nunca dejó de exigir su libertad. Había llegado al país con la esperanza de comenzar una nueva vida junto a su pareja venezolana, tras verse forzado a abandonar su hogar debido a la invasión de Rusia. La madre y la familia de su pareja lo acogieron como a un miembro más y lo esperaron con los brazos abiertos.


Solidaridad y esperanza

También se ha mantenido la solidaridad, mujeres ayudando a otras, acompañándose entre ellas. Vecinos, familiares, periodistas y hasta un movimiento estudiantil que esta semana ha sido voz clave de exigibilidad, no solo de las liberaciones inmediatas, sino de la necesidad de atención, apoyo y contención a los familiares de presos políticos.

A pesar de la intimidación policial que arrancó este sábado 17 de enero, los estudiantes amanecieron en vigilia, acompañando a las familias que se reúnen todos los días frente a los centros de reclusión.

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Desde Caleidoscopio Humano, seguimos monitoreando, visibilizando esas historias que no se conocen, y las que ya son conocidas haciendo el trabajo de memoria. Porque lo peor que nos puede pasar, es no tener conciencia del daño que nos han hecho en materia de derechos humanos, por 27 años.

Si tienes algún caso que quieres visibilizar, que necesitas apoyo y orientación, escríbenos a info@caleidohumano.org

Las liberaciones a cuentagotas solo tienen la finalidad de instrumentalizar la angustia, incertidumbre y ansiedad de todas las familias venezolanas que saben que el horror no ha terminado. Que la tortura sigue, pero que no seguirá siendo silenciosa.


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