La falta de electricidad sigue afectando la dignidad de las personas

La organización PROMEDEHUM presentó su informe correspondiente al mes de agosto donde registró una importante variación en las horas sin electricidad en varios sectores del estado Mérida. La crisis del sistema eléctrico afecta a todos los sectores del país y vulnera derechos tan elementales como la salud, la educación, la alimentación, el empleo y la recreación

Emmanuel Rivas/Caleidoscopio Humano

(16-09-2022) Las constantes horas sin electricidad afectan el desarrollo integral de las personas. Al estar sin luz, no pueden trabajar, estudiar o dedicar su tiempo libre a algún tipo de actividad recreativa como ver televisión, escuchar música o revisar redes sociales.

En el estado Mérida, la organización civil PROMEDEHUM realiza, desde hace años, el levantamiento del informe «Mérida se apaga». Un documento que visibiliza la falta de energía eléctrica en varios sectores de la entidad y, de como esto afecta la calidad de vida de las personas.

«Durante el mes de agosto, el monitoreo del servicio eléctrico en el estado Mérida, arrojó nuevos registros de fallas en el servicio, que siguen afectando negativamente en el derecho a una vida digna de la población», destacó la ONG, agregando que no se observan patrones de tiempo u horario para los cortes de energía que se presentan en la entidad.

PROMEDEHUM además denunció que la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) no informa en ningún caso de las razones o duración de los mismos.

El Campito, único sector «con suerte»

El Campito, parroquia Spinetti Dini y una de las zonas monitoreadas, fue el único sector que no registró cortes de electricidad durante agosto; sin embargo, la parroquia Domingo Peña en parte de Santa Juana registró 10 horas y 15 minutos sin energía, significando un 48,25 % de disminución en relación al mes de julio. En parte de La Pedregosa Sur, parroquia Lasso de La Vega se registraron 11 horas y 2 minutos sin electricidad, una disminución del 64,85 % con respecto al mes anterior.

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En cuanto a parte de Los Sauzales parroquia Mariano Picón Salas, se reportaron 7 horas y 32 minutos sin electricidad durante el mes de agosto, una disminución del 28,28 % en comparación con julio, se destaca en el informe.

En los municipios del eje páramo, PROMEDEHUM realiza su monitoreo en los municipios Cardenal Quintero y parte de Pueblo Llano, registrando en agosto, 19 horas sin energía eléctrica, un aumento del 5,55 % con respecto al mes anterior. Mientras que, en el municipio Rangel, se reportaron 6 horas y 35 minutos sin electricidad, una disminución del 68,25% frente a julio.

Una vulneración a los DESCA

De acuerdo con el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales -un comité de 18 miembros de las Naciones Unidas encargado de supervisar la implementación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC)– la disponibilidad de energía eléctrica para la cocina y el alumbrado se encuentra entre los requerimientos para una vivienda digna:

«Los Estados deben adoptar medidas para garantizar que el porcentaje de los gastos de vivienda, incluyendo la energía eléctrica, sean soportables por las personas, y conmensurados con los niveles de ingreso. Igualmente, el suministro de la energía eléctrica debe ser de carácter ininterrumpido”.

Derecho que no es garantizado en Venezuela.

Por otra parte, en lo que va de 2022, el Comité de Afectados por los Apagones ha contabilizado más de 100 mil fallas eléctricas. Solo en agosto, se registraron 25.603 cortes de electricidad. Un 41,7 % más en comparación con agosto de 2021, cuando se computaron unas 18.068 fallas.

Para descargar: El servicio eléctrico no se arregló en Venezuela

Todo esto corresponde a una vulneración de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) que el Estado está en la obligación de proteger y garantizar. Sin electricidad se afecta también la conectividad para puntos de venta, plataformas de pago y funcionamiento de comercios. Además, no se puede estudiar vía online, una opción que agarró impulso durante la pandemia, que se ve limitada en el país por la falta de electricidad, afectando de esta manera el desarrollo integral y la capacitación de las personas. Sin luz tampoco se puede disfrutar del tiempo libre o de descanso en el hogar.

A las fallas en el suministro eléctrico tampoco escapan los centros de salud, donde, de acuerdo a la ONG Médicos Unidos, entre 2019 y 2021, murieron -al menos- 233 personas como consecuencia de las fallas en el sistema eléctrico y la falta de funcionamiento de las plantas de generación. Durante los primeros tres meses del año 2022, esta misma ONG denunció que, en promedio, los hospitales pasaban 4 horas a la semana sin electricidad.

«Las plantas eléctricas están instaladas para surtir de energía a las áreas críticas del hospital, que en teoría deberían ser emergencia, quirófano y terapia intensiva, pero el resto de las áreas quedan sin servicio eléctrico», señaló Médico Unidos. 

Acciones de incidencia y denuncia

Venezuela vive, desde hace varios años, una crisis eléctrica que ha sido denunciada y visibilizada por Caleidoscopio Humano como parte del proyecto MonitorDescaVe mediante el informe «El servicio eléctrico no se arregló en Venezuela». Un documento que, a partir de testimonios y datos, dejó en evidencia que el Sistema Eléctrico Nacional, tiene más de 20 años en decadencia.

También, como parte de las actividades enmarcadas en el proyecto MonitorDescaVe, Caleidoscopio Humano, junto a otras organizaciones aliadas, crearon una campaña para denunciar el incremento de los cortes eléctricos en Venezuela.

Bajo la etiqueta #VenezuelaOscura, las organizaciones visibilizaron, a través de Twitter, la crisis eléctrica que afecta a la mayoría de los estados de Venezuela y que se hace acentúa en las entidades del occidente del país. Todo esto con el objetivo de no normalizar una vulneración más a los derechos de las personas en Venezuela.