La escasez de agua en Mérida es alarmante

El 67 % de los merideños consideró el servicio de agua potable como bueno o muy bueno. Fue la segundad ciudad que mejor calificó el servicio después de Táchira (70.8 %)

Emmanuel Rivas/Caleidoscopio Humano

(19-11-2022) Mérida, la ciudad que, en un estudio realizado por el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP), valoró de manera positiva el servicio de agua potable, pasa sus días entre la escasez y la falta de respuesta por parte de las autoridades con competencia.

La líder emergente egresada del proyecto MonitorDescaVe y coordinadora de investigación de Caleidoscopio Humano, Nataly Carvajal, documentó la grave situación en la entidad andina.

En el sector San José de Flores, las personas, ante la escasez de agua, se ven en la necesidad de aprovechar las fuertes lluvias que se registran en Mérida, para recolectar el líquido y poder así limpiar, bañarse y hasta cocinar.

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Las precipitaciones, que han dejado ya al menos 12 personas fallecidas e incalculables pérdidas en infraestructura, carreteras y producción agrícola, se convierten en la salvación de quienes claman por contar con un óptimo servicio de agua potable.

Aunque los cortes de agua de los últimos días pudieran tener vinculación directa con las lluvias, no es menos cierto que hay sectores de la ciudad donde, desde hace años, exigen respuestas del gobierno regional y nacional para la reparación de los sistemas de distribución.

Es el caso de La Hechicera, una zona ubicada al centro norte de la ciudad, rodeada de una espesa vegetación típica de los Andes, dónde, además, hay varias nacientes de agua, pero que cuenta con un pésimo servicio de agua potable.

«Desde hace años hemos denunciado y exigido la reparación del sistema de distribución de agua y no ha sido posible, nos hemos visto en la necesidad, incluso, de recoger agua de quebradas o tomas que muchas veces están contaminadas, pero es la única forma que tenemos para resolver», aseguró Carmen González, habitante del sector.

En Ejido, municipio Campo Elías, a 11 km de Mérida, la situación no es distinta. La distribución de agua se hace en horarios que muchas veces no se cumplen.   

«Vivimos como los camellos, cuando el agua llega tenemos que almacenar para poder limpiar, cocinar y asearnos. Pasamos días enteros sin agua y sin respuesta de Aguas de Ejido, la situación es desesperante. Muchos hemos instalado tanques de agua, pero cuando la cortan por mucho tiempo, lo que logramos recoger, no alcanza», dijo Carlos Gil, habitante del sector Pozo Hondo.

En el mismo municipio, pero en otros sectores, también denuncian el grado de contaminación con que reciben el agua.

“Así está llegando el agua por tubería en el sector San Buenaventura de Ejido. Nada potable. Falta de trabajo y eficiencia de la hidrológica Aguas de Ejido y el alcalde Simón Figueroa”, denuncian habitantes a través de la cuenta en Instagram Mérida Al Día.

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En el municipio Sucre, cuya capital es Lagunillas, ubicada a unos 30 kilómetros de la ciudad de Mérida, también denuncian el pésimo servicio de agua potable.

A través de redes sociales y medios de comunicación regionales, vecinos han manifestado que reciben agua contaminada a través de las tuberías, asegurando que es una situación que se presenta hace años.

“Debido al desvío de dinero destinado a obras públicas, estamos sometidos a enfermedades gastrointestinales (…) hemos vivido durante años esta situación (…) les importa un bledo, los derechos humanos y el acceso a agua potable”, denuncian.

La ciudad de El Vigía tampoco escapa a la problemática del agua. En las últimas semanas miles de familias se han visto afectadas por la falta del líquido a través de tuberías y, aunque la situación no es reciente, se ha acentuado de manera alarmante.

La falta no solo de agua, también de respuesta por parte de las autoridades con competencia, ha llevado a que los vigíenses tomen las calles para exigir se busque una solución que les permita contar con un mejor servicio de agua en la segunda ciudad más importante de Mérida.

Un oasis que poco a poco se agota

Los municipios de la zona del páramo: Miranda (Timotes), Cardenal Quintero (Santo Domingo), Pueblo Llano y Rangel (Mucuchíes), son los que presentan menor incidencia de escasez de agua por la presencia de humedales, musgos y vegetación que sirve de reservorio del líquido.

Sin embargo, muchos reciben agua directa de las afluentes hídricas, lo que hace que el agua traiga agentes externos contaminantes.

“El agua que se consume no es potable, viene directo de la quebrada, por ser una zona agrícola, el agua está expuesta a agentes contaminantes como agroquímicos, venenos e, incluso, animales muertos que gente inconsciente tira a los ríos y quebradas”, aseguró José Villarreal, un productor de Pueblo Llano.

En Mucuchíes, capital del municipio Rangel, hay sectores donde ya se está racionando el agua.

En la urbanización Doña Lula, quitan el agua a las 6:00 pm y la restablecen en horas de la mañana del día siguiente. Situación similar ocurre en la calle Arzobispo Chacón de Mucuchíes, donde el servicio es interrumpido a las 3 de la tarde hasta las 7 de la mañana del día siguiente.

En el sector conocido como Plaza Inmaculada, a la salida de Mucuchíes, también se ven afectados por la escasez de agua.

El pasado mes de octubre, Caleidoscopio Humano presentó el informe «Sin agua no haya vida», un documento que visibiliza la grave escasez de agua en el país y de cómo el Estado vulnera este derecho reconocido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como un derecho humano el 28 de julio de 2010.

Descargar el informe “Sin agua no hay vida”, aquí