La doble crisis que transitan las personas con cáncer en Venezuela

El Diario

Un grupo de pacientes oncológicos exigió al Estado venezolano que se respete su derecho a la salud, contemplado en el artículo 83 de la Constitución 


(La puerta de la iglesia Nuestra Señora de Altagracia, en el centro de Caracas, recibió a un grupo de pacientes con cáncer, la mayoría mujeres, durante la mañana del martes 24 de mayo. Nunca entraron al templo, porque no llegaron ahí para orar por su salud, sino porque al cruzar la calle está la sede principal del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). 

Desde ese punto comenzaron a gritar y a llamar la atención de quienes transitaban la zona. “Queremos vivir”, era la consigna que corearon mientras mostraban pancartas alusivas al artículo 83 de la Constitución venezolana. 

¿Qué dice el artículo 83 de la Constitución?

La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios.

Los pacientes manifestaron que el Estado venezolano no está cumpliendo con esa obligación hacia los ciudadanos, debido a que la escasez de medicamentos oncológicos está en una de sus etapas más críticas en años. 

Foto: Daniela León

Las Farmacias de Alto Costo del IVSS y los hospitales oncológicos no están entregando quimioterapias y las personas con cáncer aseguran que solo han recibido fármacos para calmar las náuseas. 

Además de la escasez de medicamentos, los pacientes comentaron que transitan una doble crisis, debido a la falta de equipos de radioterapia y de imagenología para hacer controles. Muchos centros de salud en el país cuentan con estas máquinas, pero por falta de mantenimiento están inoperativas 

“Cuando voy al hospital debo llevar hasta los guantes”

Carmen Barrios es oriunda del estado Lara, pero en el año 2020 viajó a Caracas para recibir atención médica. En Barquisimeto se contagió con covid-19 y luego de recuperarse tuvo otras complicaciones de salud. 

En su chequeo ginecológico de rutina le hicieron una citología que le causó un sangrado que permaneció por varios días. Ante la preocupación se realizó varios estudios que arrojaron un cáncer de cuello uterino en estadio III, con riesgo de metástasis. 

Cuando llegó a Caracas buscó atención en hospitales oncológicos, pero por sus antecedentes de covid-19 se negaron a recibirla hasta demostrar que ya no portaba el virus. 

“Si llegaba alguien con antecedentes de covid-19 lo trataban como si tuviera lepra. Tuve que hacerme exámenes en el Poliedro de Caracas como radiografía de tórax y pruebas PCR para demostrar que ya no lo tenía sino que venía por otro tratamiento”, contó Carmen en entrevista para El Diario. 

Carmen Barrios | Foto: Daniela León

Finalmente la admitieron como paciente en el Hospital Oncológico Padre Machado. Aunque aseguró que los médicos y el personal del centro de salud hacen su mejor esfuerzo, admitió que hay muchas carencias que obstaculizan los tratamientos de personas con cáncer. 

«¿Cómo es posible que en el hospital donde me estoy tratando no tenemos radioterapia ni insumos? Cuando voy al hospital tengo que llevar hasta los guantes. Los médicos tienen buena disposición, pero no hay recursos”, expresó la paciente.

Vender enseres para salvar su vida 

Carmen relató que en el mes de abril falleció su comadre, quien era paciente de cáncer de mama y no recibió atención oportuna en el estado Lara. “Ella no luchó como yo lo estoy haciendo, prefirió quedarse en Barquisimeto y quedarse callada a pesar de que allá no tenían nada”. 

La paciente comentó que al decidir mudarse tuvo que abandonar su trabajo en un comedor escolar, aseguró que su empleador le quitó sus beneficios salariales y no la dejará volver a sus labores si regresa a Barquisimeto.

Ante esta situación, Carmen decidió vender sus enseres y buscar alternativas de ingresos para costear su salud y los gastos de su hijo de 7 años de edad. 

“Tuve que vender un televisor, unas sábanas, envases Tupperware, hacer verbenas para poder pagar todo. Tuve que vender cosas que son apreciadas para mí, pero al final son materiales y lo importante ahora es mi vida”, confesó. 

Carmen es aficionada a la costura y entre esas “cosas apreciadas” están sus dos máquinas de coser. Agregó que espera recuperarse para poder salir a buscar un nuevo trabajo y dedicarse a educar y cuidar a su hijo. 

Foto: Daniela León

Actualmente, el dinero que logra reunir lo gasta en quimioterapias, perfiles hematológicos semanales y alimentos. Insistió en que la carga económica disminuiría si el IVSS cumpliera con su obligación de entregar los medicamentos a los pacientes oncológicos. 

Derecho a vivir 

Cora Torres ha sido testigo en más de una ocasión de la crisis hospitalaria en Venezuela. En el año 2020 falleció su mamá, quien luchaba contra el cáncer y se enfrentó a las carencias de los centros de salud.

Mientras la atendía, Cora comenzó a sentir dolor en los senos. A veces subía y bajaba de peso de forma inexplicable, también se le inflamaba el pecho, pero no pudo hacerse estudios hasta un tiempo después del sepelio de su madre. 

«En la clínica de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) me dieron el diagnóstico, me pidieron varios estudios y me advirtieron que debía hacerlos lo antes posible porque el cáncer de mama avanzaba rápido”, indicó en entrevista para El Diario. 

Cora Torres | Foto: Daniela León

esde entonces, Cora cumplió con sus ciclos de quimioterapia gracias al apoyo de familiares y donaciones de fundaciones. Señaló que actualmente no hay medicamentos oncológicos en el Hospital Luis Razetti ni en la Farmacia de Alto Costo. 

A mediados del año 2021, la paciente terminó su sexto ciclo de quimioterapia y para ese momento estaba pautado que fuera a cirugía para retirar el tumor maligno. Sin embargo, la sospecha de que tenía covid-19 la alejó del quirófano. 

“El médico que me vio en ese momento me dijo que tenía que hacerme un examen porque podría tener covid-19 o si no era que me había agarrado metástasis en los pulmones. Quedé sorprendida porque recuerdo que me lo dijo muy tranquilo y busqué una segunda opinión con mi neumonologa”, detalló. 

La especialista le pidió hacer una espirometría y en el resultado no había señales de insuficiencia respiratoria. No obstante, la operación siguió retrasándose. Durante esas semanas se descompensó y perdió mucho peso así que fue a consulta en el hospital. 

“Me habían pasado al quirófano y cuando me hicieron el hisopado y di positivo para covid-19, me dijeron que era asintomática y me volvieron a sacar. Me dijeron que debía aislarme en mi casa aunque ya estaba muy mal”, relató. 

Ante la falta de atención oportuna en el hospital Luis Razetti, le recomendaron asistir al Hospital Miguel Perez Carreño para ser atendida por emergencia. Estuvo 21 días hospitalizada y finalmente recibió la cirugía que necesitaba. 

Cora aseguró que esa experiencia le ha hecho ver la vida de una forma distinta y reconocer la importancia de exigir el respeto a su derecho a la vida. Lamentó que muchos pacientes hayan fallecido por falta de medicamentos en medio de la crisis venezolana. 

Foto: Daniela León

“Con los medicamentos podemos aferrarnos a la vida”

Tamara Carvajal fue operada de cáncer de mama en enero, pero necesita recibir quimioterapias durante cinco años para asegurarse que las células malignas no seguirán en su cuerpo. 

Los cirujanos del Hopital Militar Carlos Arvelo le retiraron el seno derecho y le vaciaron los ganglios porque ya presentaba metástasis. Aseguró que la atención fue “excelente y rápida”. Sin embargo, después de la cirugía se encontró con otra realidad. 

Los médicos le recetaron un protocolo de quimioterapia, le dieron los récipes, los informes y las fichas para retirar las medicinas en el IVSS. En tres ocasiones amaneció afuera de la Farmacia de alto Costo en Los Ruices, pero no logró su objetivo.

«Siempre me dijeron ‘no hay’ así que no volví más. Los medicamentos que he conseguido los compré en las Farmacias Caribe y no entiendo como estas farmacias las tienen y el Seguro Social no, si ambos son del Estado”, explicó en entrevista para El Diario. 

Reveló que entre los estudios que debe hacerse semanalmente y las medicinas puede llegar a gastar entre 200 y 300 dólares. Ese dinero logra recaudarlo entre los ingresos que le da su puesto de comercio informal y el apoyo de sus familiares y amigos”.

Tamara Carvajal | Foto: Daniela León

“Yo era buhonera, pero ya no puedo trabajar como antes. Aún tengo mi puesto alquilando teléfonos y vendiendo cigarrillos, pero no puedo estar tanto tiempo en la calle expuesta ni recibir mucho sol”, aclaró. 

Tamara confesó que para ella lo más duro ha sido cambiar su estilo de vida. Señaló que esta situación le afecta emocionalmente y que la escasez de medicinas hace que se acumule mucho más estrés. 

  • “Creo que el Estado debe hacer el esfuerzo de darnos los medicamentos, porque con los tratamientos podemos aferrarnos a la vida. Muchos pacientes están cansados y al ver esta situación lo que hacen es echarse a morir y eso es lo que no queremos”, sentenció. 

Los pacientes oncológicos llevan años pidiendo al IVSS y al Ministerio de Salud respuesta por los tratamientos para el cáncer en el país. Pese a sus exigencias el abastecimiento de medicinas en el sistema de salud pública sigue decayendo sin aparentes mejoras. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.