“Engañados” y “estafados” los activistas de la comunidad LGBTIQ denuncian desaire por parte del Estado

Este miércoles, 14 de diciembre, se suponía que representantes de la AN, el CNE y el Saime presentarían a la población de lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersex y queer (LGBTIQ) el protocolo para que los ciudadanos venezolanos puedan cambiar sus nombres de acuerdo a su expresión de género. La reunión no se dio

Crónica Uno

(15-12-2022)

En 1986 el personal médico del Hospital Materno Infantil de Caricuao removió los testículos de Julián Parra. El procedimiento se justificó como una operación para quitar unas hernias inguinales. Actualmente, tres décadas después, aún con un estudio de cariotipo –que revela la carga cromosómica– vive con una cédula de identidad con un nombre femenino, un problema dentro de la comunidad lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersex y queer (LGBTIQ).

Julián es un hombre intersexual que fue, como él mismo lo dice, “mutilado” por un equipo médico que tomó la decisión por él sobre qué género debería tener.

“Hemos (los intersexuales) sido víctimas de un sistema médico que mutiló nuestros cuerpos, que decidió construir en nosotros un estereotipo condicionado a lo binario, destruyendo totalmente, como es en mi caso, el derecho a la identidad”, dijo.

Para tratar de hacer valer su derecho a la identidad, en el 2017 Julián acudió a la Jefatura Civil de Caricuao para intentar cambiar el nombre que aparece en su cédula. Pensó que en el país se respetan las leyes que existen. El cambio se le negó.

Acudí a este Estado a solicitar el cambio de nombre con mi cariotipo en la mano. Para esta porquería de Estado mi cariotipo no fue lo suficientemente comprobable como para dármelo”, se quejó.

Pensando en las personas intersexuales y trans fue que en el 2009 se aprobó la reforma de la Ley Orgánica de Registro Civil. La modificación contempla unicamente la posibilidad de cambio de nombre por motivo de expresión de género.

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Este procedimiento nunca se ha hecho en el país, a pesar de los 13 años de vigencia de la ley.

Una promesa rota

Este miércoles, 14 de noviembre, se suponía que representantes de la Asamblea Nacional (AN), el Consejo Nacional Electoral (CNE), el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) se reunirían con activistas de la población LGBTIQ para presentarles el protocolo para realizar los cambios de nombre.

Nos ofrecen dignidad y respeto, pero nuevamente hemos sido víctimas del Estado totalitario donde vivimos, en donde el irrespeto y las ofensas imperan. Nos toca seguir resistiendo”, expresó Julián.

Promesa

El miércoles, 7 de diciembre, un grupo de activistas de la comunidad LGBTIQ se reunió con representantes de la AN para presentar una lista de las primeras 15 personas trans que recibirían un cambio de nombre de acuerdo a su expresión de género. Tras aquel encuentro los miembros de la población aseguraron que había “disposición” para cumplirles. Siete días después denunciaron que se “engañados” y “estafados”.

El acuerdo al que se había llegado era simple. Para levantar la protesta frente a la Defensoría del Pueblo, que duró nueve días y ocho noches, se haría una reunión. En el encuentro, representantes del Estado venezolano presentarían la serie de pasos para que las personas trans pudieran cambiar su nombre según su género y lo establecido en el artículo 146 de la Ley Orgánica del Registro Civil.

Sin embargo, este 14 de diciembre los mensajes enviados por los activistas quedaron “en azul”. Esto motivó una protesta en los alrededores del Palacio Federal Legislativo contra el “desaire” gubernamental.

Hoy ellos tenían que haber dado el protocolo definitivo para que las personas trans, intersex y no binarias pudieran acceder al cambio de nombre. Ellos se habían comprometido en acta que íbamos a recibir el protocolo y resulta que no nos responden, nos dejan en visto. Tomamos la decisión de protestar”, declaró Leandro Viloria, uno de los activistas que estuvo en la reunión del 7 de diciembre.

Koddy Campos, uno de los manifestantes que estuvo encadenado frente a la Defensoría del Pueblo durante nueve días, nombró específicamente a Pedro Infante, Iris Varela y Asia Villegas, como los parlamentarios que se habían comprometido a que nos íbamos a reunir para conocer el protocolo.

Hoy no nos responden el teléfono y pretenden que seamos silentes ante su omisión. Yo me siento engañado, pero les pido que le den la cara al país. Nosotros no tenemos que lavarle la cara a nadie. Se comprometieron. Se ha esperado por 13 años, no más, reclamó.

Paúl Martucci, un hombre trans que fue otro de los manifestantes que estuvo encadenado frente a la Defensoría expresó su indignación quitándose la franela y echándose un tubo de ensayo lleno de sangre.

La sangre es de verdad, me la saqué esta mañana para que estuviera fresquita ¿No es eso lo que quieren maldito, sangre?”, se preguntó Paúl.

Nueva protesta

Como en el caso de Julián, Paúl también es una de las personas que sufre por tener una cédula cuyo nombre no se corresponde con su expresión de género, algo que dejó muy claro ante las personas que caminaban por la AN.

Cuando la policía te detiene en una alcabala y ve que tu nombre no se corresponde con lo que eres, te detiene, te matraquean, te llevan a la comisaría, te desnudan y te hacen cosas difíciles de decir en voz alta, exclamó.

A pocos metros, en el Parlamento, Delcy Rodríguez fue recibida con honores por los diputados, entre los que estaban quienes se habían comprometido a presentar el protocolo. Los activistas de la comunidad LGBTIQ hicieron pública su decisión:

Acá vamos a pasar la noche. No se alegren si llueve, ya antes aguantamos lluvia varios días. Acá nos quedamos hasta que nos atiendan”, avisó Martucci.