El DiverFest consolida un espacio de inclusión para las personas genéticamente rebeldes

Dividido en tres etapas que se desarrollarán del 2 al 21 de noviembre, el festival cuenta con una variada programación de talleres, presentaciones y conservatorios. Este proyecto único e innovador propone un encuentro artístico realizado por y para personas con síndrome de Down y otras discapacidades

FUENTE ORIGINAL: EL NACIONAL. –


“Yo no tengo miedo”, dice Arianna Ortegano antes de ponerse de pie para participar en una dinámica del taller “Del juego a la escena”, en el segundo día del Festival Internacional de Arte y Discapacidad, DiverFest. Como actriz y bailarina con síndrome de Down, la joven de 20 años no deja que su discapacidad ni las dificultades del ejercicio la intimiden. Es una gran oportunidad para hacer actividades que la ayudarán sobre el escenario, donde es feliz, dice.

El juego transcurre en uno de los salones del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, en Bellas Artes, donde Ortegano aprende y se divierte junto al grupo de 25 participantes, la mayoría de ellos con síndrome de Down. En esta primera etapa de la segunda edición del DiverFest, los inscritos aprenden con el profesor Julio Blanco a seguir instrucciones, trabajar en equipo y concentrarse, cualidades esenciales del teatro. La discapacidad, para ellos, no es un impedimento, es una fortaleza.

Las personas con síndrome de Down o con alguna otra discapacidad tienen una conexión directa con el juego y las emociones. Para ellos, las instrucciones son literales; suelen seguir las pautas al pie de la letra. Son también expresivos y cariñosos, rasgos por los cuales Zaida González, de 54 años, decidió inscribir a su hija Arianna Ortegano en la edición 2026 del festival.

“A ella le encanta el teatro y es una gran oportunidad estar aquí, para expresarse. El año pasado estuvo en el área de baile”, cuenta. A Arianna, que también participó hace dos años en el montaje del grupo de personas con discapacidad Ubuntu del Teatro Teresa Carreño (TTC), también le gustan la gimnasia rítmica y la natación.

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Maru Bracho dirige la dinámica del espejo | Foto Yorman Maldonado

González, agente inmobiliaria de profesión, considera que participar en el festival ayuda a su hija a ser más extrovertida. El encuentro ofrece un espacio inclusivo, sin discriminaciones. “Estas expresiones artísticas los ayudan a expresar su forma de ser; aquí puede ser ella misma”, señala.

Apenas su hija se enteró de que este año sería el DiverFest, con actividades que se realizarán del 2 al 21 de noviembre, comunicó que quería participar. Fue automático su entusiasmo por ser parte del taller montaje, que tendrá una muestra al público el 12 de noviembre en la sala Rajatabla, a las 5:00 pm. Las entradas ya están a la venta por un costo de 8 dólares.

Para Maru Bracho Zapata, actriz de 43 años y participante por segundo año del festival, el teatro la ha ayudado con su ansiedad. Esa emoción ha sido la más difícil de controlar al momento de desempeñarse como intérprete. Bajo la guía de la directora Daniela Vielman, ha aprendido a superarla. Describe su experiencia en el festival como agotadora, pero muy satisfactoria.

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Aprender, jugar y divertirse son los propósitos del taller | Foto Yorman Maldonado

En el taller, que durará hasta este viernes 6 de noviembre, la actividad física ha sido intensa: esto los preparará para el juego en escena. “Yo soy actriz, pero realmente hago de todo un poco. Ahora, por el festival, vamos a tener una muestra para que todos vean lo que estamos haciendo”.

La actriz también es parte de la asociación civil Apoye, con quienes se presentará en dos espectáculos de pantomima y teatro como parte del festival. Bajo el título “Trenzados por muchos hilos”, se presentarán 20 personas con discapacidad en una pieza de danza-teatro y música en vivo, el 14 de noviembre, en la sala Rajatabla, a las 5:00 pm. “Estamos haciendo muy bien todos los ejercicios”, dice sobre su preparación.

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Los participantes del taller se presentarán en Rajatabla | Foto Yorman Maldonado

Genéticamente rebeldes

Para Marcos Parada, joven actor y modelo con síndrome de Down, el arte es parte de su día a día gracias al oficio de sus papás, la artista plástica María Margarita Larraín y el escultor Manuel Parada. Ambos se enteraron del DiverFest y no dudaron en inscribirlo. “Este es un grupo maravilloso, hay personas de muchas edades, mucha ocurrencia; ellos son muy amorosos, están muy entusiasmados con todo lo que viene”, comenta la madre del adolescente de 14 años.

Su hijo ha participado anteriormente en campañas inclusivas para tiendas de ropa en Caracas, pero esta es su primera vez haciendo teatro. Al festival llegaron gracias a una recomendación de la Fundación Fundadown que, al igual que otras organizaciones, se sumaron a un proyecto que desde 2025 ha ido dando pasos pequeños pero significativos.

El DiverFest es una iniciativa innovadora, única en Venezuela, que propone un encuentro para la reflexión y para el disfrute. Está dirigido especialmente a personas con alguna condición o discapacidad. Pueden también ser familiares, educadores, profesionales, artistas o quienes tengan interés en trabajar por la inclusión a través del arte.

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Para las personas con discapacidad el teatro es un arte que les permite una conexión directa con el juego y las emociones | Foto Yorman Maldonado

En la primera edición, el intérprete Gerardo Ávila, de 33 años, vio una presentación de una de las agrupaciones invitadas, procedente de Argentina, y quedó cautivado con el trabajo. Este año decidió participar del taller montaje para aprender, como integrante de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), a trabajar con personas con discapacidad.

“Siempre he estado muy ligado a la diversidad. Vengo de Margarita, donde mi mamá es docente de educación especial; ya tengo experiencia trabajando con niños especiales, neurodivergentes y todo tipo de discapacidad. Me siento cómodo trabajando con ellos, porque tienen una soltura muy genuina que a veces no veo en mis compañeros”, revela.

Hasta ahora, la experiencia no lo ha decepcionado: el trabajo ha sido muy genuino porque los participantes son muy espontáneos. “El nivel de entrega que tienen es increíble y eso es lo que más me importa, lo genuino. Como actor, solo tienes que estar atento cuando trabajas con personas con discapacidad y eso es suficiente. Es increíble trabajar con ellos porque hay un despojo de todo; están dispuestos a jugar, a comunicarse, a hablarte”.

Afirma que hacen falta más espacios como el DiverFest, donde la inclusión y el arte vayan de la mano.

En los talleres participan acompañantes de las personas con alguna condición o discapacidad | Foto Yorman Maldonado

DiverFest 2026: las actividades

La comunicadora social y directora Daniela Vielman explica que la iniciativa surgió gracias a la alianza con la Embajada de Francia en Venezuela, como parte de un proyecto de cooperación entre la embajada y la organización civil con Producciones DB en 2025. Para esta segunda edición, el festival creció. “Tenemos como aliado a la Unión Europea y una larga lista de socios que realmente son los que lo hacen posible”.

El festival tendrá una programación dividida en tres etapas. La primera es el taller montaje en el Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, como un espacio de creación durante cinco días. Allí se realizan juegos artísticos y teatrales. La segunda semana comenzará con la inauguración oficial al público, el 11 de noviembre. Ese día se presentará una agrupación de Maracaibo llamada Macandá, con casi 70 jóvenes con síndrome de Down, parálisis y autismo. Presentarán la obra Balada para un loco.

El viernes 13 habrá un taller inmersivo titulado “Abracadabra: El Laberinto de nuestro Sistema Operativo”, dirigido a los padres de personas con alguna discapacidad. El sábado será el turno de la agrupación Carambas Diversidad, con un espectáculo de danza-teatro, y el domingo se presentará Apoye de la Compañía Nacional de Teatro de Danza Apoye.

Las actividades durarán aproximadamente tres semanas con presentaciones y conversatorios | Foto Yorman Maldonado

“Otra buena noticia para este año es que, en la tercera semana, vamos a presentar por primera vez el aula virtual. Todas las personas que están en el país, pero que no pueden venir a Caracas, se van a poder unir a las actividades virtuales. Toda la programación internacional es virtual; vamos a tener talleres de artistas de Argentina, Colombia y España. Nos van a entregar herramientas de otros países que ya tienen un trabajo a través de la inclusión y el arte más avanzado”, destaca Vielman.

El impacto y la aceptación del encuentro han sido significativos; se sumaron más organizaciones y artistas que han encontrado en el festival una motivación y un propósito. Los participantes se han mostrado deseosos de ser parte porque se sienten identificados y aceptados. Como padres de un joven con síndrome de Down, Larraín y Parada intentan siempre hablar en positivo sobre los retos y dificultades que conlleva la discapacidad en un país que no es inclusivo.

Ambos admiten que no es fácil, pero tampoco imposible; basta con confiar en la terapia, la estimulación y el amor que sienten por Marcos. “A él lo criamos como cualquier persona lo haría con sus hijos; sí sabemos que le va a costar un poco, pero con ayuda salimos adelante. Siempre va a estar el miedo a lo desconocido”, confiesa Larraín.

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El festival está dando pequeños pasos para crecer | Foto Yorman Maldonado

Ahora están contentos porque más aliados, organizaciones y fundaciones se sumen a este proyecto que aporta mucho a la integración de las personas con síndrome de Down a la sociedad a través del teatro. “Poco a poco vamos sumando espacios para mejorar la inclusión. No estamos 100% incluidos, pero sí estamos trabajando en eso. Me gustaría que hubiese muchos más espacios e iniciativas como estas”.

Con su camisa del festival, diseñada por la artista Patricia Garrido, con síndrome de Down, la directora Vielman siente orgullo por llevar a cabo la segunda edición. El lema del encuentro es “Genéticamente rebeldes” y, por primera vez, se ofrecerán a la venta por un costo de 15 dólares destinados a cubrir los gastos económicos.

Al inicio, se había planteado un encuentro de tres días; luego tuvieron que extenderlo una semana. Finalmente, tras el interés generado, se hizo una planificación de tres semanas. El crecimiento les resulta interesante. El número de participantes varía dependiendo de las agrupaciones; hay algunas con elencos de cinco personas y otras con cuarenta. “Este año van a participar más de 130 artistas en las actividades. Es un grupo bastante grande, la logística es mayor”, comenta Vielman.

El teatro fomenta el trabajo en equipo y la conexión con otra persona | Foto Yorman Maldonado

Discapacidad e inclusión

Zaida González se enteró de que su hija Arianna Ortegano tenía síndrome de Down un día después de su nacimiento. Lloró muchísimo: sentía miedo y tristeza porque sabía que sería rechazada por su discapacidad. Es difícil lograr la inclusión, sobre todo en los colegios o las instituciones de trabajo. “Todavía hay personas que no están educadas para enfrentar y tratar con personas con síndrome de Down. Mi hija sí ha sido víctima de discriminación, sobre todo cuando era pequeña. Quería incluirla en un colegio regular, pero si tú, como padre, no tienes un tutor con tu hijo, no los aceptan. Te dicen que los profesores del área regular no están preparados para tratar con personas con discapacidad”.

A Arianna la define como una joven muy social que se desenvuelve bien en todos los sitios y con cualquier tipo de persona. Actualmente, la joven se está preparando para el área laboral en un centro donde aprende inglés, computación, matemática, ciencias y deportes. “Me siento muy feliz de todas las actividades que hace aquí y de la inclusión que tiene en este tipo de actividades”, comenta sobre DiverFest.

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El festival surge como un punto de encuentro e inclusión | Foto Yorman Maldonado

Junto con Arianna Ortegano está Marcos Parada, un joven alegre al que le gusta la música y socializar. Sus padres explican que, adonde llega, su hijo destaca. Y no por su discapacidad. “Como padres no nos levantamos todos los días teniendo el chip de ‘tengo un hijo con síndrome de Down’. Para nosotros su discapacidad es normal. No pasa nada porque tenga una discapacidad; ese chip simplemente no existe”, comenta Larraín.

Parada estudia en el colegio La Concordia, al que acude acompañado de un tutor. Luego, en las tardes, va a terapias de lenguaje, ocupacional y psicopedagogía. Participa en el DiverFest, una actividad que sus padres califican como extraordinaria. “Este evento les nutre, les llena, les aporta mucho, los hace muy felices. Imagínate: estar integrados en una obra de teatro que van a presentar. Marcos llega muy contento a la casa”.

El DiverFest es el primer festival nacional e internacional que vincula arte y discapacidad. Vielman, como directora, reconoce que hay iniciativas inclusivas que se están realizando en el país, pero son proyectos individuales o muy pequeños. El festival propone un primer escenario en el que se dé el encuentro y la reflexión.

Con la convocatoria, además, descubrieron que hay un gran interés en el país por las iniciativas de este tipo. Recibieron postulaciones de Maracaibo, Portuguesa, Mérida y Margarita. “Hay mucha gente que quiere venir, pero realmente somos una iniciativa que está recién germinando. Este es un festival pequeño y hemos ido paso a paso dándoles oportunidades a más personas, con el sueño y las ganas de que esto un día sea muy grande. Queremos traer a artistas de todos los estados. Vamos poco a poco; esta es una iniciativa autónoma que nace de una organización, de personas que hemos tenido la fortuna de generar alianzas que hacen que esto sea posible, pero que apenas está comenzando”.

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