Alimentación

El “Día de la Alimentación” en un país malnutrido

Por Francisco González

(18-11-2023) Después de un breve período de alivio, la economía venezolana ha vuelto a caer en un fuerte estancamiento que trajo consigo el descontrol de la inflación, agravamiento de la crisis de combustible y aumento de los índices de malnutrición.

Un artículo publicado por el Deutsche Welle expone que Venezuela presenta la más alta tasa de inflación en alimentos del mundo, que, aunque tiene relación con el aumento generalizado de los precios de comida producto de la guerra Ucrania-Rusia, responde al debilitado estado de la industria venezolana.

El precio de la canasta básica, que hace par de años apenas superaba los doscientos dólares mensuales, hoy ronda los quinientos, aunque el salario mínimo no haya tenido la misma tendencia de aumento, puesto que desde hace año y medio se ha mantenido en Bs 130, lo que equivale a poco menos de cuatro dólares.

La comida en Venezuela no solamente es costosa con relación al poder adquisitivo del venezolano, es costosa para cualquiera.

Un estudio publicado por El Pitazo demostró que los precios de alimentos en mercados populares de Caracas son entre un 18 % y un 30 % más elevados que en mercados en Miami y Madrid.

Lo anterior explica por qué el 12 % de los niños en Venezuela sufre de desnutrición aguda. Se estima que cerca de 500.000 niños la padecen.

Adicionalmente, unos 600.000 niños padecen desnutrición crónica.

A la quiebra de la industria, la crisis de combustible y la inflación se le debe sumar la persecución política a la que han sido sometidos los agricultores.

Semanas atrás, fue público el caso de un agricultor del estado Mérida, que fue privado de su libertad por desechar un cargamento de hortalizas que, debido a la falta de combustible y las condiciones de la vía, no podía trasladar a la ciudad.

Otros más, han sido amenazados en Mérida y otros estados del país. El hambre es una realidad común en los hogares venezolanos hoy en día. Mientras el Gobierno centra su energía en el conflicto con Guyana, millones de venezolanos van a dormir sin cenar.

Las deficiencias alimentarias que enfrentan cada día las personas en Venezuela, se convierte en una vulneración de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) que impide que puedan tener una dieta balanceada, nutritiva y, sobre todo, digna.

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