Día Mundial contra la Trata de Personas

Patricia Bonsanto/ Caleidoscopio Humano – En pleno siglo 21 aún existe la trata de personas y es que, aunque pareciera un hecho de la época de la esclavitud, sigue siendo una situación real, que vulnera y viola los derechos humanos de miles de personas en el mundo entero. 

Según las Naciones Unidas la trata de personas es un delito que explota a mujeres, niños y hombres con numerosos propósitos, incluídos el trabajo forzoso y la explotación sexual.

La Organización Internacional del Trabajo calcula que casi 21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. En esa cifra se incluye también a las víctimas de trata para la explotación laboral y sexual. Si bien se desconoce cuántas de estas fueron objeto de trata, la cifra implica que en la actualidad hay millones de víctimas en el mundo.

El Informe Mundial sobre Trata de Seres Humanos emitido por las Naciones Unidas, destaca: En 2018, de cada 10 víctimas detectadas a nivel mundial, unas 5 eran mujeres adultas y 2 eran niñas. Aproximadamente un tercio del total de víctimas detectadas eran menores, tanto niñas (19%) como niños (15%), mientras que el 20% eran hombres adultos.

El 50% de las víctimas detectadas fueron objeto de trata con fines de explotación sexual y el 38% para trabajos forzados, mientras que el 6% fueron sometidos a actividades delictivas forzadas y más del 1% a la mendicidad. Un número menor de personas fue objeto de trata para matrimonios forzados, extracción de órganos y otros fines.

Consecuencias de la crisis humanitaria compleja 

La pandemia de COVID-19 está exacerbando las precarias condiciones de las víctimas de la trata y permitiendo la creación de nuevas vías para que los traficantes recluten y exploten a personas vulnerables.

Pero particularmente el éxodo y desplazamiento de venezolanos por Latinoamérica ha puesto en un alto nivel de vulnerabilidad a quienes, buscan una salida a los conflictos sociales, económicos y de salud, que atraviesa el país. Son millones de venezolanos los que han salido por las fronteras caminando y ellos se han encontrado con la trata de personas de cerca. 

Tal lo revela el hecho ocurrido recientemente con un grupo de 31 venezolanos secuestrados en Chile, el pasado 20 de julio la policía Carabineros de Chile rescató a 31 ciudadanos extranjeros, entre los que había 8 menores de edad, que se encontraban secuestrados en un domicilio en Pozo Almonte, en la Región de Tarapacá.

La investigación reveló que una mujer venezolana de 32 años habría sido acusada por las víctimas como la persona que los ingresó de forma irregular al país, por lo que se le detuvo por tráfico de migrantes. No solo por el hecho de traficar de forma ilegal con el ingreso de personas al país sureño, sino también por haberlos secuestrado. El hecho describe la actividad ilícita y violatoria de derechos humanos, la trata de personas. 

En el mismo hecho se detuvo también a un hombre de nacionalidad venezolana quien fue señalado como el dueño de la vivienda. 

Casos como este, abundan y es que la realidad de los venezolanos, una vez que cruzan la frontera no es igual para todos. El peligro es latente y es aún más fuerte para las mujeres. Según La Voz de América, las migrantes venezolanas son especialmente vulnerables a delitos como trata de personas, violencia sexual y explotación, según defensores de derechos de la mujer, debido a las precarias condiciones en las que salen de su país.

Venezuela viene atravesando, por casi una década de crisis humanitaria compleja, que ha devenido en la migración forzada de más de 5 millones de personas, pudiéndose hablar de dos olas importantes de desplazamiento de personas a los largo de Latinoamérica, trayendo consecuencias graves en la vulneración de los Derechos de las personas. Siendo los Estados Latinoamericanos los responsables de salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos y también de quienes ingresen a sus territorios. 

La trata de personas es un hecho en Latinoamérica y son los Estados quienes deben garantizar la seguridad de los ciudadanos que habitan cada país. 

La trata de personas es un delito complejo que comprende la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza, al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad, con fines de explotación. Esta situación incluirá, como mínimo, prostitución ajena u otras formas de utilización sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas análogas, servidumbre o extracción de órganos.

Caleidoscopio Humano ha estado monitoreando, documentando, denunciando y difundiendo pero sobre todo articulando con distintas organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación para crear estrategias comunicacionales efectivas que prevengan este delito en medio de una migración forzada sin precedentes en el país.

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