Día internacional de los bosques: retos y desafíos para un ambiente sano

Por Nataly Carvajal/Caleidoscopio Humano

(21-03-2022) Los bosques cubren el 31 % de la superficie terrestre, pero no se encuentran distribuidos de manera uniforme por todo el planeta. Solo 4,06 millones de hectáreas son superficie forestal, es decir, que más de la mitad de los bosques en el mundo se encuentran en cinco países: Brasil, Canadá, China, Estados Unidos y la Federación de Rusia (I).

Crear conciencia sobre la importancia que poseen todos los tipos de bosques para la preservación del planeta, es tarea y responsabilidad de todos.

Los bosques albergan la mayor cantidad de biodiversidad terrestre del planeta y desempeñan un rol fundamental en la reducción de las emisiones de efecto invernadero, además, de contribuir a mitigar el cambio climático.

Durante el año 2016 en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el cambio Climático (CMNUCC), se estableció una normativa para la conservación y disminución de la deforestación y degradación de bosques, generando acciones sostenibles que conlleven al aumento de las reservas forestales en la preservación de los bosques y la diversidad biológica.

Los bosques y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Dentro de la agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se han adoptado iniciativas encaminadas a poner fin a varios flagelos que aquejan a las sociedades, como lo es la pobreza, la desigualdad y el cambio climático, este último, producto del aumento de la temperatura del planeta, que es provocado por las emisiones a la atmosfera de gases de efecto invernadero derivados de la actividad del ser humano.

Por consiguiente, el objetivo número 15 denominado “vida de ecosistemas terrestres”, tiene como meta promover el uso sosteniblemente de los bosques, luchar contra la desertificación, además, de detener la degradación de tierras y pérdida de biodiversidad.

Las metas fijadas para revertir el cambio climático y en consecuencia el calentamiento global, requieren del compromiso de todos los Estados. Estadísticas documentan que el mundo no está en camino de cumplir con la meta de lo que se denominó El Plan Estratégico de Las Naciones Unidas, para aumentar hasta en un 3% los bosques o superficie forestal para el 2030.

Los bosques corren peligro

Son diversos los factores que ponen en peligro los bosques. Un ejemplo de ello,  es la deforestación en los bosques primarios, donde las dinámicas dependen de un contexto propio, que van desde la explotación maderera, incendios y hasta la expansión para ganadería, agricultura y minería, todas estas actividades son realizadas de manera insostenible.

Preservación de los bosques

En la actualidad se hace énfasis en la necesidad de adoptar iniciativas en los distintos planos, local, regional, nacional e internacional, para poner fin a la deforestación y destrucción de los bosques, que cada día están disminuyendo, y generando consecuencias bastante devastadoras para el planeta y sus habitantes.

La protección de los bosques de manera razonable, beneficiará a comunidades rurales y urbanas, sobre todo cuando la agricultura sostenible requiere de bosques sanos y productivos, que permitan alcanzar objetivos como proporcionar alimentos a millones de personas y así la eliminación del hambre y la pobreza.

Por otro lado, la situación de los bosques en el mundo, mostró la profunda interrelación que tienen los bosques con muchos de los objetivos y metas propuestas para la agenda 2030 del desarrollo sostenible, pero para ello es primordial la total cooperación de los Estados, logrando un cambio transformador.

Los minerales, una amenaza para los bosques

Muchos de los procesos de deforestación en los bosques del mundo, se deben a actividades extractivistas. Los minerales que poseen estas zonas las convierten en  vulnerable, donde su explotación se hace de forma indiscriminada.

La minería se ha convertido en el principal motor de deforestación de bosques en la Amazonia, teniendo un impacto significativo en el medio ambiente, esta problemática requiere de medidas urgentes que mitiguen la situación y garanticen el derecho humano a vivir en un ambiente sano.

El aumento de los precios del oro, acompañada de la crisis generalizada por la pandemia de COVID-19, hizo que los inversores se respaldaran en este metal que presuntamente se mantenía estable, por lo que la demanda del oro se ha disparado, afectando aún más la deforestación de grandes hectáreas de bosques (II), y en consecuencia, la violación sistemática de derechos humanos de las personas que viven en aquellas zonas donde el extractivismo se encuentra presente. 

Venezuela, sus bosques y el Arco Minero del Orinoco

Venezuela cuenta con gran diversidad de bosques donde se albergan especies que están en peligro de extinción. Más del 60 % del país posee bosques naturales, con flora y fauna única, que corren el riesgo de ser exterminada por la minería.

El pasado 24 de febrero se cumplieron 6 años de la promulgación 2.248, decreto que legalizó un mega proyecto, que lleva por nombre Arco Minero del Orinoco (A.M.O), esto ha traído consigo una serie de consecuencias lamentables, entre las que se encuentra la destrucción de bosque tropical, considerado por su importante vegetación como el pulmón del mundo.

Bajo esta situación, tanto los bosques como los habitantes de la zona sufren, a medida que la minería avanza, se estima que entre el 80 % y el 90 % del oro se extrae de forma ilegal, situación que ya se venía presentado con anterioridad al proyecto AMO, pero que ahora se presenta a escalas mayores.

Las cifras son bastante preocupantes, solo en el estado Bolívar desde el año 2016, se han deforestado más de 74.600 hectáreas, mientras que el estado Amazonas también ha perdido 76.850 hectáreas de bosques primarios (III).

Otro factor importante a mencionar, es la contaminación por mercurio derivada de las actividades mineras que contaminan fuentes hídricas y trae daños irreparables a las personas y al ecosistema.

Si el Estado venezolano sigue permitiendo el deterioro y degradación de los bosques, muchas serán las consecuencias negativas con las que tendrán que acarrear las personas.

Promover actividades turistas como las vistas hace unas semanas en los Tepuyes, considerados patrimonio cultural y natural de la humanidad, por ser ecosistemas únicos e irrepetibles, es un delito, pues pone en riesgo el equilibrio del planeta.

Los bosques como garantía de los derechos DESCA

Todas las personas tienen el derecho a vivir y gozar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, el que se mantenga y aumente la perdida de bosques y biodiversidad, supone un grande riesgo para la seguridad y bienestar de las personas en el mundo, si esta tendencia negativa de deforestación continua, también generará impacto en otros objetivos propuesto para el milenio, acentuando cada vez más las brechas de desigual y pobreza.

Los Estados deben comprometerse en acciones reales, para encontrar soluciones equilibradas que presenten elementos innovadores para mitigar y erradicar toda acción que ponga en peligro nuestros ecosistemas y por ende el desarrollo pleno y satisfactorio de los derechos humanos.

El derecho ambiental es tan importante, como el derecho civil, porque si no gozamos de un planeta sano y equilibrado, sencillamente ejercer los demás derechos humanos a plenitud será imposible.

Referencias

(I). El estado de los bosques en el mundo, FAO 2020.

(II). Global Forest Watch.

(III). Global Forest Watch.

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