Tras la secuencia sísmica de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudió el centro y norte del país la tarde de este miércoles, #CaleidoHumano denuncia la grave situación de desprotección que sufren millones de venezolanos. Una catástrofe natural de esta magnitud encuentra a Venezuela en una situación de vulnerabilidad extrema, producto de una crisis económica y de derechos humanos precarizada y preexistente. A estas horas, el panorama es desgarrador.
Miles de personas se encuentran a la intemperie en Caracas, La Guaira, Carabobo, Yaracuy y otras regiones afectadas. Entre ellas, personas mayores, niños, niñas y personas con discapacidad enfrentan el terror de las réplicas en calles sumidas en la oscuridad debido a los cortes generalizados de energía eléctrica. Reportes preliminares exponen el colapso de infraestructuras, daños severos en centros urbanos y el Aeropuerto Internacional de Maiquetía en emergencia. El número de heridos y personas desaparecidas se desconoce y la desesperación de familiares que no cuentan con canales oficiales ni transparentes de información.
La emergencia se vive a ciegas, con los medios de comunicación tradicionales severamente debilitados y asfixiados, y la red social X (Twitter) bloqueada en el país, la ciudadanía se encuentra incomunicada. La falta de conectividad telefónica e internet impide que las familias confirmen la situación de sus seres queridos y limita el reporte en tiempo real de las zonas más afectadas. Denunciamos que el Estado venezolano carece de un plan de contingencia real, articulado y transparente para enfrentar desastres naturales.
Los centros de salud, ya golpeados por la escasez crónica de insumos médicos y fallas de servicios básicos, se encuentran sobrepasados para atender los traumatismos de esta catástrofe. También preocupa de manera alarmante la situación en los centros penitenciarios del país.
Las cárceles venezolanas, caracterizadas por el hacinamiento y la insalubridad, albergan además a cientos de presos políticos.
Frente a esta crítica realidad, exigimos de forma inmediata al Estado y a las autoridades competentes:
1. Que se habiliten e independicen las telecomunicaciones y se levante el bloqueo a plataformas digitales y redes sociales para permitir el libre flujo de información de emergencia y la localización de víctimas.
2. Que se permita el ingreso de comisiones de rescate y de la Cruz Roja a los centros de reclusión y cárceles del país para verificar el estado físico de la población carcelaria y los presos políticos.
3. Que se articulen sin sesgos políticos los mecanismos necesarios con agencias internacionales especializadas en rescate y atención de desastres.
El dolor y el miedo de la gente que hoy duerme en las aceras no puede ser silenciado ni instrumentalizado. Solidarizarnos con cada hogar venezolano implica exigir la verdad, demandar rendición de cuentas en la gestión de la crisis y visibilizar a quienes el sistema ha pretendido hacer invisibles.
La vida y la dignidad debe ser la única prioridad.




