Caleidoscopio Humano, Organización No Gubernamental que defiende derechos humanos a través de la comunicación, información correcta y pertinente y visibilización de violaciones de derechos humanos en Venezuela se pronuncia ante la situación de derechos humanos de las mujeres, niñas y adolescentes en Venezuela, Cuba e Irán
Caracas, 9 de marzo de 2026. – Como organización defensora de derechos humanos, a través de la comunicación y la difusión correcta y pertinente queremos expresar nuestra profunda preocupación por el silencio e invisibilización de algunos grupos y colectivos feministas respecto a las violaciones de derechos que enfrentan las mujeres en distintos contextos, especialmente en países como Venezuela, Cuba e Irán. De la misma forma expresamos nuestro profundo rechazo a cualquier violencia a la soberanía, principio del derecho internacional, pero no hacemos silencio ante las distintas violencias que han vivido estas mujeres durante años de gobiernos opresores y dictatoriales.
Es fundamental que la lucha por los derechos de las mujeres sea inclusiva y contextualizada, sin que ideologías particulares impidan visibilizar los problemas urgentes y las violaciones graves que enfrentan mujeres venezolanas, cubanas e iraníes. El silencio o la pasividad en estos casos puede interpretarse como ausencia de cohesión en lo que es la lucha por los derechos de las mujeres en el mundo, una falta de empatía o compromiso con la justicia, que además limita la posibilidad de generar acciones concretas que protejan sus derechos fundamentales sin discriminación.
Reconocemos la importancia de la solidaridad internacional y la responsabilidad de acompañar y denunciar las injusticias que afectan a las mujeres en todo el mundo y hacemos un llamado a todas las personas que defienden derechos humanos dentro y fuera de estos países a promover narrativas reales en cuanto a lo que sufren las mujeres en gobiernos de izquierda o que dicen percibirse como defensores de los derechos de las mujeres.
Es fundamental que reconozcamos la urgente necesidad de hablar y exigir respeto por los derechos de las mujeres, especialmente de quienes siguen sufriendo violaciones en estos países. La historia nos demuestra que la ideología o las circunstancias políticas no pueden ser excusas para silenciar la voz de las mujeres ni para negarles su dignidad y sus derechos humanos.
Por ejemplo, en Venezuela, muchas mujeres enfrentan violencia de género en un contexto de crisis económica y social. Organizaciones de derechos humanos han denunciado desde hace más de una década cómo las mujeres son víctimas de abusos, detenciones arbitrarias y discriminación. Muchas veces las víctimas prefieren mantenerse en silencio por miedo o por la represión estatal. Sin embargo, hoy son rostros de valentía que exigen justicia y protección para quienes están tras las rejas por motivos políticos.
En Cuba, las mujeres también enfrentan restricciones severas a sus derechos, incluyendo limitaciones en la libertad de expresión y en la participación política. Periodistas, activistas y hasta adolescentes han sido víctimas de represión por denunciar desigualdades y exigir cambios. Sus historias evidencian que el silencio solo perpetúa la opresión, y que denunciar es un acto de valentía que desafía a quienes pretenden silenciarlas.
Por otro lado, en Irán, las mujeres luchan por sus derechos en un entorno donde la ley y la ideología religiosa impiden su libertad y seguridad. Activistas hoy alzan sus voces en medio del dolor del conflicto, sin dejar de contar con voces poderosas en contra de las leyes que las obliga a usar el velo y que restringen su autonomía.
Mantener una postura activa y comprometida, difundiendo información veraz y pertinente, y promoviendo la solidaridad dentro y fuera de estos países es imprescindible para la denuncia y la exigencia de respeto, sin importar las circunstancias políticas o ideológicas. Solo así podremos avanzar hacia una verdadera igualdad y justicia para todas las mujeres del mundo.
Estas historias nos enseñan que la ideología no puede ser una excusa para hacer silencio ante el sufrimiento de las mujeres. Cada mujer que decide alzar su voz contribuye a desafiar las injusticias y a construir un mundo donde se respeten sus derechos fundamentales.
Por eso, es fundamental reconocer y denunciar la urgente necesidad de hablar y exigir respeto por los derechos de las mujeres en todo el mundo, especialmente aquellas que enfrentan violaciones gravísimas a su dignidad y libertad. Mujeres venezolanas, cubanas e iraníes, entre muchas otras, continúan sufriendo restricciones, discriminación y violencia que amenazan su integridad física, emocional y sus derechos fundamentales.
Hablar y alzar la voz no solo visibiliza estas injusticias, sino que también impulsa acciones concretas para exigir cambios reales y duraderos. y apoyada en su lucha por una vida libre de miedos y violaciones. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de condenar estas violaciones, defender los derechos humanos y promover la igualdad y el respeto en todas las sociedades. Dentro de estos países las personas defensoras no deben permanecer en silencio ante estas realidades.
Es imperativo que exijamos justicia, protección y reconocimiento de los derechos de todas las mujeres, sin excepción. Solo a través del diálogo, la solidaridad y la acción colectiva lograremos construir un mundo donde la igualdad y el respeto sean una realidad para todas.
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