Caleidoscopio Humano

Con liberaciones a cuentagotas no hay «paz y reconciliación nacional» en Venezuela

Caleidoscopio Humano – Lucía Ramirez y Gaby Buada

A más de dos semanas del anuncio oficial de excarcelaciones, la situación de las personas detenidas por motivos políticos en Venezuela sigue marcada por la falta de información clara y verificable


Aunque el pronunciamiento emitido el 8 de enero generó expectativas entre familiares y allegados, hasta ahora no se han explicado públicamente los criterios ni los plazos del proceso, lo que mantiene a cientos de casos en una zona de incertidumbre.

Durante estas dos semanas, madres, padres, esposas y hermanos han sostenido vigilias frente a centros de reclusión y sedes policiales, una permanencia prolongada que ha tenido consecuencias en su salud física y emocional.

Organizaciones de derechos humanos han documentado cuadros de agotamiento, estrés y afectaciones médicas, además de denuncias por la imposibilidad de conocer el paradero o el estatus legal de algunos detenidos.

El balance de estas dos semanas muestra que el anuncio no se ha traducido en alivio efectivo para la mayoría de las familias. Al contrario, las liberaciones a cuentagotas muestran cansancio y desesperación. También tragedia y perdida de la vida de una madre que no pudo ver a su hijo en libertad.

O la otra historia dramática de una madre que esperó ver a su hijo en libertad para morir.

Sin respuestas oficiales ni canales institucionales claros, las exigencias se concentran en el acceso a información, el respeto al debido proceso y garantías mínimas que permitan poner fin a una espera que se extiende sin explicación por parte del Estado.

Rodeo I

Alrededor de 90 familias que pernoctan en carpas a las afueras de la cárcel El Rodeo I, en el estado Miranda, denuncian que el estrés prolongado y las condiciones del entorno les han provocado afectaciones de salud como fiebre, dolores de cabeza y corporales, vómitos, náuseas y malestar estomacal.

“Aquí comemos bien, no se puede negar que nos han dado apoyo, pero aun así no es lo ideal”, afirma Dilcia Caro, quien espera la liberación de su esposo, Noel Flores, detenido desde hace un año y tres meses por su presunta vinculación con la Operación Gedeón.

En este contexto, al menos 32 familiares de personas que se encontraban recluidas en El Helicoide denuncian que desde hace cinco meses desconocen el paradero de sus allegados, lo que ha incrementado la angustia entre quienes permanecen en vigilia.

El cambio de clima también ha jugado en contra de las familias que insisten en no abandonar el lugar hasta reencontrarse con sus parientes en libertad.

“A mí el frío me hace mucho daño porque soy de tierra caliente. Por más que me pongo suéter, no he podido evitar la tos”, relata una mujer de 69 años que viajó desde el estado Sucre el pasado 14 de enero para sumarse a la espera frente al penal.

Su hija fue trasladada al Retén de Mujeres La Crisálida (Los Teques), el pasado jueves, 15 de enero en horas de la noche. No obstante, su madre fue notificada al día siguiente, siete horas después de entregar su cédula y datos solicitados antes de ingresar a la visita.

Zona 7

En la sede de la Policía Nacional Bolivariana en Boleíta, conocida como Zona 7, familiares denuncian un patrón de hostigamiento mientras esperan información sobre las personas detenidas.

A la incertidumbre se suman restricciones, amenazas de desalojo y vigilancia constante, en un contexto marcado por la desinformación oficial.

En medio de ese clima, circularon versiones sobre la supuesta muerte de un recluso, lo que elevó la angustia entre quienes permanecen en las adyacencias del recinto.

Días después se confirmó que se trataba de José Gregorio Hernández, un abogado de 59 años, detenido por motivos políticos, quien había sido dado por muerto de manera extraoficial, pero que en realidad seguía con vida.

Su hermana, Elosa Hernández, indica que, gracias a una persona conocida, cuyo familiar comparte celda con su hermano, pudo conocer que está «muy mal».

Le exige una confirmación de su vida al centro de detención que, hasta ahora, no se ha pronunciado al respecto.

El episodio evidenció no solo la falta de información por parte de las autoridades, sino también el impacto emocional que la incertidumbre y el hostigamiento generan en las familias, que temen por la vida y la integridad de sus parientes.

El Helicoide

A dos años de su detención, familiares de Guillermo González, Juan Freitez y Guillermo López, coordinadores regionales del comando Con Venezuela exigen la liberación de sus seres queridos.

«Hubiese sido mejor que no dijeran nada. Desde ese día uno no duerme, pendiente del teléfono, esperando una llamada a ver si su familiar va a ser liberado», dice Irama Macias, esposa de Luis Camacaro coordinador estadal de Vente Venezuela.

Entramado de corrupción y perversidad de los actores en el sistema de «justicia»

La semana estuvo marcada por casos de encarcelaciones que las ONG no habían documentado. Familiares señalan que el miedo, las amenazas, pero también «recomendaciones que hacían allegados al gobierno» fueron las causas para preferir el silencio y la invisibilización de estas historias.

Las historias de horror se conocieron en todo el país cuando Mariana González denunció públicamente la coacción y extorsión en caso judicial contra su esposo: “Querían que mi padre renunciara”.

El escándalo fue tal, que la denuncia retumbó las paredes del poder y en la madrugada de este jueves fue excarcelado Rafael Tudares Bracho, yerno de Edmundo González Urrutia, tras más de un año preso por razones políticas.

«Cumplo con informar que, luego de 380 días de una injusta detención arbitraria y de haber padecido, durante más de un año, una inhumana situación de desaparición forzada, mi esposo Rafael Tudares Bracho ha regresado a casa esta madrugada», dijo Mariana González de Tudares a través de su cuenta en la red social X.


Exigibilidad, transparencia y voces unidas

El martes 20 de enero familiares de presos políticos, activistas y estudiantes se concentraron frente a la sede del Ministerio Público, en el centro de Caracas para exigir la liberación plena de todos los detenidos y pedir información sobre el paradero de al menos 200 personas en situación de desaparición forzada.

El grupo de personas, liderado por el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP), intentó introducir una comunicación ante el Ministerio Público para solicitar un reporte oficial sobre la ubicación y el estado de salud de los detenidos que las familias desconocen desde hace semanas o meses. Sin embargo, la misma no fue recibida directamente por ningún representante oficial.

La dirigencia estudiantil de la Universidad Central de Venezuela (UCV) acompaño a los familiares en la exigibilidad. Pupitrazos y distintas acciones de calle demostraron que el miedo se supera con articulación y esperanza.

En el 68° aniversario del 23-E de 1958, Venezuela aspira nuevamente a la superación del autoritarismo, la recuperación de la democracia y el rescate de la soberanía popular y territorial, fue el titular del comunicado conjunto de estudiantes, movimientos sociales y ONG promovido por Provea para no dejar en el olvido la fecha tan importante de la historia del país.


El mismo día, los sindicatos, gremios y movimientos sociales también tomaron las calles en Barinas en unidad y con una sola bandera. Gritaron: «mientras haya sillas vacías en las mesas venezolanas por la persecución política y neveras vacías por salarios de hambre, no podemos descansar»

«Pedimos la pronta liberación de todos nuestros presos políticos, especialmente nuestros compañeros de Barinas: Ysaira Villamizar, Freddy Superlano, José Luis Machin, José Osorio, Miguel Jorge, Junior Rivas, Emill Brand y la de todas las personas inocentes que hoy sufren tras las rejas».

También, este 23 de enero vimos a los médicos en Mérida exigiendo libertad no solo para los profesionales de la salud presos, si no para todas las personas inocentes.

Rostros invisibles

Desde Caleidoscopio Humano seguimos exigiendo las liberaciones de todas las personas privadas de libertad por razones políticas y recordamos que no puede haber proceso de paz y reconciliación con persecución, amenaza y las cárceles llenas de inocentes.

También celebramos cada excarcelación que se está dando, pero exigimos que se acelere el proceso para que los familiares puedan recuperar sus vidas y que cese la incertidumbre, persecución y amenaza.

Hasta el momento, vemos con preocupación que la puerta giratoria se activó nuevamente y las detenciones arbitrarias por posibles «celebraciones» de la captura de Nicolás Maduro y denuncias de violaciones de derechos humanos, se están dando permanentemente. Incluyendo allanamientos sin orden judicial.

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Seguimos haciendo énfasis en la celeridad de las excarcelaciones de las mujeres presas políticas. Son al menos 90 las que continúan tras las rejas siendo inocentes y también vemos con preocupación que muchas de ellas están siendo reportadas que están presas en centros penitenciarios solo para hombres. Dato que denunciamos en nuestro último informe: Resistencias que sanan: Haciendo frente al silencio opresor en Venezuela.

Hasta este domingo 25 de enero, el equipo de documentación e investigación de Caleidoscopio Humano se encuentra verificando las excarcelaciones que se están produciendo. Es urgente publicar las listas de excarcelaciones de manera oficial y constatar que los números sean reales y no más que discursos para hacer «bulla política» con las violaciones de derechos humanos que se han cometido en los últimos años en el país.

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