Periodistas transgénero en Brasil luchan por mayor representación

Latam Journalism Review

(30-04-2022) El periodista transgénero Câe Vasconcelos trabaja para amplificar las voces de la comunidad trans en Brasil, el país con el mayor número registrado de personas trans asesinadas en el mundo.

Entre octubre de 2020 y septiembre de 2021 se registraron 375 asesinatos de personas trans en el mundo. De esas muertes, 125 ocurrieron en Brasil.

Aunque las generaciones más jóvenes del país han avanzado hacia la aceptación social y la igualdad de las personas trans, todavía hay mucho conservadurismo en la cultura de su sociedad, dijo Vasconcelos a LatAm Journalism Review (LJR). En 2019, el Supremo Tribunal Federal de Brasil aprobó la penalización de la transfobia, pero la ley no se aplica estrictamente.

“Parte de este odio viene de nuestros congresistas, especialmente del gobierno federal de Jair Bolsonaro”, dijo Vasconcelos.

El comunicador, de 30 años, es periodista y reportero originario de Brasil que se especializa en cobertura sobre temas LGBTQ+. Desde diciembre de 2019, Vasconcelos se identifica abiertamente como un hombre trans en su vida profesional y personal.

Ha trabajado con varios medios de comunicación, incluidos Ponte Jornalismo y ESPN. Aunque hasta ahora no se ha enfrentado a ninguna discriminación por parte de sus empleadores, dijo que todavía vive con miedo constante en su vida cotidiana.

A medida que aumenta la violencia contra los periodistas en América Latina, las personas trans con frecuencia son perseguidas y asesinadas en Brasil.

El país lidera en número de asesinatos contra personas trans en los últimos 13 años. Según el Pulitzer Center, al menos 4.402 personas trans han sido asesinadas entre enero de 2008 y septiembre de 2021.

Vasconcelos reconoce el peligro de ser un periodista trans en Brasil, pero dice que fue la necesidad de ayudar a su comunidad lo que finalmente lo llevó a seguir una carrera en periodismo.

“Era la necesidad de amplificar las voces de la población marginada, que viene de donde yo vengo, y que nunca fue escuchada por la prensa de la manera correcta. Busco dar visibilidad y defender los derechos humanos por encima de todo”, dijo.

Vasconcelos dijo que actualmente hay pocos periodistas en Brasil que se identifiquen abiertamente como trans. Esta falta de periodistas trans solo ha alimentado la subrepresentación de esta comunidad en las noticias de Brasil. Cuando hay representación de personas trans en las noticias, generalmente es una representación negativa, dijo.

“Cuando la prensa informa algo, siempre es en el sentido de muerte y violencia, rara vez vemos historias positivas sobre nuestras luchas”, dijo Vasconcelos. “Soy uno de los pocos periodistas que toma otros temas; positivos, de vida y de avance”.

Las manifestaciones de la transfobia

La mayoría de los actos de discriminación contra las personas trans en Brasil no son actos de agresión física sino microagresiones psicológicas, dijo Vasconcelos. Desde que no se respeten su nombre o pronombres hasta no poder usar un baño público o que se les niegue una cita médica. El periodista dijo que estas acciones violentas son “normales” en Brasil.

En Brasil, se registraron 1.276 delitos motivados por homofobia en 2019. Mil 148 de estos delitos fueron no físicos, como difamación, calumnia o amenazas, y los 237 restantes fueron actos de agresión física.

Pero uno de los mayores temores de Vasconcelos, y un hecho frecuente que enfrentan los periodistas trans y muchas otras personas trans, es perder un trabajo por ser abierto sobre su identidad.

“Tengo colegas que ya han perdido sus trabajos por pedir usar su nombre social en su insignia”, dijo. “Uno de mis mayores temores era perder mi trabajo por ser quien soy, algo muy común aquí en Brasil”.

Un nombre social en Brasil es el que las personas trans adoptan porque representa mejor su identidad.

Las presiones del trabajo sexual

La fotoperiodista independiente Danielle Villasana, de Estados Unidos y residente en Estambul, ha trabajado extensamente en América Latina, donde se centró a largo plazo en las comunidades de mujeres trans de la región.

Villasana dice que no habla por la comunidad trans, pero al fotografiar a mujeres trans en sus comunidades ha sido testigo de numerosos casos de microagresiones y actos de violencia por parte de personas que pasan por los sitios de sus sesiones de fotos. Dijo que la mayoría de las mujeres trans que ha fotografiado han mencionado el trabajo sexual como su única opción de empleo, debido a la discriminación y a la transfobia.

Solo el 4 por ciento de la población trans en Brasil tiene trabajos formales con posibilidad de promoción y desarrollo profesional, según datos registrados por Antra, la Asociación Nacional de Personas Trans de Brasil, en 2020. Además, el 90 por ciento de la población trans y queer ejerce la prostitución como su principal fuente de ingreso.

Debido a la vulnerabilidad de trabajar en la calle por la noche, el trabajo sexual de las mujeres trans aumenta su exposición a la violencia y a la inseguridad, dijo Villasana. La esperanza de vida de las mujeres trans es de 35 a 41 años, aproximadamente la mitad de la de la población general del mundo, según Warner Media.

Debido a que muchas mujeres trans están relegadas al trabajo sexual, hay opciones limitadas para la movilidad ascendente, dijo la periodista a LJR.

Brasil con Bolsonaro

La raíz de la transfobia radica en los valores conservadores y cisgénero que están integrados en los gobiernos de Brasil y otros países latinoamericanos, dijo Donna DeCesare, profesora de la Universidad de Texas en Austin y experiodista en América Latina, quien también ha sido testigo de primera mano de la violencia transfóbica que existe en países como Brasil.

“Muchos gobiernos en América Latina son muy represivos y atrasados”, dijo DeCesare a LJR.

Se sabe que Bolsonaro hizo declaraciones transfóbicas sobre personas trans en la televisión en vivo, durante entrevistas, así como en su cuenta de Twitter, tanto antes de su elección como presidente como ahora que está en el cargo.

La ideología de Bolsonaro ha influido en algunas de las políticas y acciones federales de Brasil. Bolsonaro es una figura reaccionaria y es conscientemente LGBTQ-fóbico, dijo James Green, profesor de historia brasileña en la Universidad de Brown, quien vivió en Brasil durante seis años y se ha mantenido al día sobre la política del país desde 1973.

“El gobierno, por ejemplo, no ha financiado películas que traten temas LGBTQ, incluidos los trans. El gobierno también apoyó el cierre de una exhibición de arte que incluía a personas trans”, dijo Green a LJR.

Los periodistas trans como Vasconcelos primero deben superar los prejuicios de la sociedad brasileña para lograr un trabajo en el periodismo. Después de obtener con éxito una carrera, los periodistas pueden usar su plataforma para hablar en contra de los mismos prejuicios que enfrentaron.

Esperanza para los periodistas trans

Vasconcelos dijo que, en cinco años de trabajo informativo, aún no ha descubierto ninguna organización periodística específicamente para personas trans. Él mismo está trabajando para crear más apoyo para los periodistas trans en Brasil y hacer que los temas relacionados con las personas transgénero sean más generalizados en las noticias. Dijo que planea lanzar la primera agencia de periodismo hecha solo por personas trans en Brasil a finales de este año.

“La idea no es solo cubrir los temas que son parte de nuestra vida cotidiana, sino también proteger a otros periodistas, para que no sufran transfobia en las salas de redacción”, dijo .

El periodista mantiene altas sus esperanzas en la comunidad trans y su futuro. Vasconcelos visualiza una sociedad más tolerante y equitativa en Brasil y trabaja todos los días para lograr este objetivo.

“Mi sueño, y para eso trabajo, es que Brasil deje de ser el país que más personas trans mata”, dijo. “Que podamos ver cada vez más personas trans en la televisión, desde los periódicos hasta las telenovelas y las películas. Que nuestros niños trans logren crecer en un país menos violento, con cariño en el hogar y con derecho a un acceso mínimo a la educación, la salud y la sociedad en general”.

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