Opinión: 24 de abril, Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz

“El multilateralismo no es, por tanto, opcional. Es el vehículo más eficaz, ya sea regional o global, para lograr los objetivos de paz, desarrollo sostenible inclusivo y derechos humanos para todos. El papel de la diplomacia debe ser el de aliviar las tensiones antes de que desemboquen en conflicto, o, si el conflicto estalla, actuar rápidamente para contenerlo y resolver sus causas subyacentes”

Naciones Unidas

Francisco González/Caleidoscopio Humano

(24-04-2022) Desde el año 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó celebrar, cada 24 de abril, el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz. Esto con el fin de fomentar y apoyar los tres pilares fundamentales de la Organización: derechos humanos, desarrollo sostenible, y la paz y la seguridad.

Si bien se trata de una efeméride reciente, el multilateralismo y la diplomacia como estrategias para alcanzar la paz no son metodologías nuevas.

La diplomacia, para algunos una ciencia y para otros un arte, nace de la necesidad de cooperar para alcanzar objetivos en común. Hay evidencia de relaciones diplomáticas en la Antigua Grecia, en el Imperio Otomano y en el Imperio Bizantino.

En aquella época, la práctica de la diplomacia consistía en enviar representantes de un determinado imperio a otro, para negociar intercambios comerciales, cooperación política o tratados de paz (en tiempos de guerra). Esta modalidad de Estado a Estado se conoce aún hoy como diplomacia bilateral.

El ejercicio de la diplomacia ha estado estrechamente relacionado con el poder político, en consecuencia, si bien en teoría todos los Estados podían establecer relaciones diplomáticas, los Estados fuertes tenían mayor capacidad de imponer sus posturas e intereses que aquellos considerados débiles.

Lo anterior se suma a la anarquía que ha caracterizado históricamente el sistema internacional, donde uno o un par de Estados busca posicionarse sobre el resto, y ejercer su supremacía política, económica, militar y cultural, generando roces que usualmente llevan a conflictos.

Así pasó a principios del siglo pasado, cuando la supremacía de Francia y el Imperio Británico en el mundo, junto a la consecuente influencia franco-inglesa en las prácticas diplomáticas, causaron estragos en el sistema, empujando a imperios como el alemán y el austrohúngaro, a iniciar una guerra que pasaría a transformarse en un conflicto mundial.

A pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional para evitar un nuevo conflicto, los errores cometidos tras la I Guerra Mundial, las equivocadas prácticas diplomáticas, la ausencia de consensos y el auge de ideologías extremistas llevaron al mundo a una nueva guerra solo veinte años después.

La II Guerra Mundial marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Nunca antes un conflicto había causado tanta destrucción como lo causó esta guerra. Como consecuencia de esto, la comunidad internacional se dio a la tarea de crear mecanismos que permitieran evitar nuevos conflictos.

En este contexto, el 24 de octubre de 1945 nace la Organización de las Naciones Unidas (ONU), teniendo como misión principal el mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo. Para ello, uno de los pilares fundamentales de la Organización es el ejercicio de la diplomacia multilateral.

El multilateralismo que propone las Naciones Unidas parte de principios como la igualdad entre los países. Lo que implica que, todos los Estados miembros tienen voz y voto en los procesos de toma de decisiones de la organización y, además, votan en igualdad de condiciones.

La diplomacia multilateral facilita que Estados pequeños, antes considerados débiles, puedan liderar procesos, debatir ideas y expresar su opinión en las mismas mesas de trabajo donde se sientan las grandes potencias del mundo.

Casi ochenta años han pasado desde que finalizó la última guerra mundial, y si bien no han sido ocho décadas de absoluta paz, la ausencia de conflictos globales es sin duda prueba del triunfo de las estrategias multilaterales bajo la premisa de la diplomacia para la paz.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional por preservar el multilateralismo, los intereses de las naciones fuertes aún prevalecen, y en muchos casos, estas privilegian sus relaciones bilaterales por sobre los acuerdos multilaterales.

Prueba de lo anterior es la guerra en Siria, en Yemen y el actual conflicto ruso-ucraniano, que tienen como factor común la presencia de potencias ejerciendo de forma autoritaria su poder sobre Estados más pequeños, yendo en contra del derecho internacional, de la diplomacia y de la paz.

Fuentes:

Comisión Nacional de los Derechos Humanos. https://www.cndh.org.mx/noticia/dia-del-multilateralismo-y-diplomacia-para-la-paz#:~:text=La%20Asamblea%20General%20de%20las,y%20Diplomacia%20para%20la%20Paz.

Organización de las Naciones Unidas. https://www.un.org/es/observances/Multilateralism-for-Peace-day

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