Más de 40 extranjeros y 41 venezolanos con otra nacionalidad siguen presos por razones políticas

El Foro Penal informó que hay 43 personas extranjeras presas en Venezuela por razones políticas que se suman a los 882 que contabiliza la organización, y entre los que hay españoles, colombianos, holandeses, argentinos, entre otros. 

Fuente original: Crónica Uno. – Caracas.- La reciente liberación de un francés detenido en Venezuela y considerado preso político trajo el recordatorio de que en el país permanecen 43 personas extranjeras y 41 venezolanos con otras nacionalidades entre los casi 900 detenidos por razones políticas, según datos de la ONG Foro Penal.

El Foro Penal detalló que tras la liberación este fin de semana del francés Camilo Castro, encarcelado en Venezuela desde junio pasado, aún permanecen encarcelados otro francés, diez colombianos, cuatro españoles, tres holandeses, tres hondureños, dos ucranianos, dos alemanes, dos argentinos, dos ecuatorianos y dos peruanos.

De acuerdo con los datos ofrecido a la agencia de noticias EFE por el vicepresidente de Foro Penal, Gonzalo Himiob, también están detenidos un ciudadano checo, un cubano, un guyanés, un húngaro, un iraní, un iraní-irlandés, un italiano, un libanés, un pakistaní, un panameño, un polaco-ucraniano y un rumano.

A esto se suman 41 venezolanos con otra nacionalidad detenidos, 15 de ellos con ciudadanía española y once con la colombiana.

“Sin hacer ruido”

La liberación y retorno a su país de Camilo Castro, quien también tiene raíces chilenas, fue el resultados de conversación bilaterales entre la Administración de Nicolás Maduro y la del presidente francés, Emmanuel Macron, quien destacó en redes sociales que su nación “avanza a veces sin hacer ruido, pero siempre con determinación y sangre fría”.  

Castro desapareció el 26 de junio, cuando viajó desde Colombia, donde vivía, a la frontera venezolana con la intención declarada de tramitar su visa en Paraguachón. Su familia perdió todo contacto con él hasta que la Policía colombiana indicó que estaba detenido en Venezuela.

No fue sino hasta el pasado 19 de julio, cuando unos estadounidenses liberados en Venezuela confirmaron que estuvieron detenidos con el franco-chileno y Amnistía Internacional lo localizó en la cárcel de El Rodeo, a las afueras de Caracas, donde también permanecen detenidos otros extranjeros según datos de esta organización.

“Viva la libertad, viva la igualdad, viva la fraternidad. Que todos los seres de esta tierra puedan vivir libres de todo sufrimiento, vivir con paz, con armonía y con amor”,  fueron las palabras del francés al llegar a su tierra natal este fin de semana.

Entre negociaciones

A mediados de octubre, liberaron a otros 17 colombianos que permanecían detenidos en el contexto de las elecciones presidenciales de julio de 2024 en medio de negociaciones que la Cancillería de Colombia aseguró que continuarían las gestiones para que se revisen los casos de los que siguen presos. 

Desde que se supo de la detención de colombianos en medio de la represión poselectoral, el presidente Gustavo Petro insistió en su liberación. 

En enero pasado, el mandatario colombiano suscitó las críticas de las autoridades venezolanas al celebrar la excarcelación del activista Carlos Correa y exigir que se liberaran a los colombianos que estaban detenidos. 

“Es importante para la paz en las Américas que Venezuela libere a todas las personas detenidas en el marco de las elecciones y las poselecciones, incluidos los 12 colombianos detenidos en su territorio”, escribió en ese momento. 

En julio pasado, también como resultado de semanas de negociaciones, Venezuela liberó a 10 estadounidenses a cambio del retorno de 252 venezolanos que habían sido deportados desde Estados Unidos en marzo y recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una prisión de máxima seguridad de El Salvador.

El caso de de Camilo Castro —su detención, desaparición, localización y liberación— funciona como un símbolo. Por un lado, es una victoria diplomática: su retorno muestra que la negociación entre estados puede tener resultados concretos. Por otro, es una señal de alarma: su caso no es aislado, sino parte de un entramado más grande de represión donde docenas de extranjeros y venezolanos con doble ciudadanía siguen presos.

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