“La liberación de los presos políticos nunca ha sido tan urgente como ahora”

Martha Tineo, cofundadora de la oenegé Justicia, Encuentro y Perdón, denuncia que «la tragedia ha dejado al descubierto un país que ya llevaba años derrumbándose»

Fuente original: Artículo14.es


La voz de Martha Tineo se quiebra por momentos. No es únicamente por el impacto del terremoto que ha devastado parte de Venezuela. Es también la sensación de asistir a una tragedia que sacudió a un país que venía acumulando demasiadas heridas antes de que la tierra comenzara a temblar. “Nosotros estamos bien, gracias a Dios”, dice al comenzar la conversación con Artículo14. Pero la tristeza aflora en sus primeras declaraciones: “Estamos profundamente doloridos. Creo que todavía no somos capaces de dimensionar la magnitud de lo que ha ocurrido”.

Tineo habla desde fuera de Caracas. Las circunstancias la sorprendieron lejos de la capital y eso añade carga emocional y sentimiento de culpa. “Lo estoy viviendo desde una profunda impotencia por no poder estar físicamente allí”, reconoce. Durante años, incluso en los momentos de mayor persecución contra los defensores de derechos humanos, siempre encontró la manera de permanecer junto a las víctimas. Esta vez no ha podido hacerlo de cerca.

Pero ella y los suyos se pusieron rápidamente manos a la obra. Coordina a distancia a su equipo, mantiene contacto permanente con familiares de presos políticos y prepara su regreso a Caracas. “Quizá desde aquí pueda ayudar incluso más en estas primeras horas”, afirma. Su organización, Justicia, Encuentro y Perdón, lleva años documentando violaciones de derechos humanos contra personas detenidas por motivos políticos. Pero el terremoto ha cambiado completamente las prioridades sin borrar las anteriores.


Qué se sabe de los presos políticos en Venezuela

“Han pasado más de treinta y seis horas y todavía no existe un solo comunicado oficial que informe sobre el estado de los centros penitenciarios“, denuncia a Artículo14. La ausencia de información oficial no le sorprende. Dice que forma parte de una práctica habitual del Estado venezolano. Lo que sí considera especialmente grave es que esa opacidad continúe en medio de una emergencia de semejante magnitud.

Las familias han tenido que improvisar, una vez más. Algunas cárceles han permitido llamadas telefónicas para tranquilizar a los familiares, pero no existe un balance oficial sobre posibles daños en las prisiones ni sobre la situación de quienes permanecen encarcelados. En muchas regiones, además, las comunicaciones siguen interrumpidas.

CATIA LA MAR, 26/06/2026.- Detalle de un edificio derruido en Catia la Mar, Venezuela, mientras continúa la búsqueda entre los escombros de los edificios, este viernes. Recostados en colchones, sábanas, sillas, carpas y campamentos improvisados, cientos de personas duermen en el asfalto, jardineras, plazas y canchas en Catia La Mar, una de las ciudades más afectadas por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el miércoles en Venezuela y que se han cobrado la vida de 235 personas. EFE/ Ronald Peña R
Detalle de un edificio derruido en Catia la Mar, Venezuela

“Todo funciona como un mensaje en cascada. Si una persona consigue hablar con un familiar preso, inmediatamente transmite la noticia a decenas de familias que siguen sin saber nada”, continúa. La incertidumbre es todavía mayor porque las cárceles venezolanas ya se encontraban en una situación crítica antes del terremoto.

La liberación es “urgente”

“Hablamos de centros con hacinamiento, sin agua potable, sin atención médica suficiente, con enormes problemas de alimentación y salubridad“, explica. Toda esa realidad, que ya era gravísima, ahora simplemente se multiplica. Para Tineo existe una decisión que el Gobierno podría adoptar de manera inmediata para aliviar parte del sufrimiento. “La liberación de los presos políticos nunca ha sido tan urgente como ahora”, exige.

Durante años han sido las propias familias quienes han sostenido la supervivencia cotidiana de los reclusos. Son ellas quienes llevan alimentos, medicamentos, productos de higiene e incluso agua potable a unos centros penitenciarios incapaces de garantizar las condiciones mínimas. Ahora muchas de esas familias también son víctimas del terremoto. “Hay personas que han perdido sus casas. Hay familias desaparecidas. Tenemos información de familiares de presos políticos que han fallecido. Hay personas encarceladas arbitrariamente que probablemente acaban de perder a quienes las sostenían”, lamenta. 

Sin respuesta estatal

Por eso insiste en que la emergencia humanitaria y la defensa de los derechos humanos no son cuestiones separadas. “Mientras se salvan vidas entre los escombros, también pueden devolverse vidas liberando a quienes nunca debieron estar encarcelados”, considera. Sin embargo, hasta ahora no han recibido ninguna respuesta oficial. “No sabemos si no nos escuchan o si, escuchándonos, no terminan de comprender la dimensión de esta tragedia”, agrega. 

La falta de capacidad de respuesta del Estado constituye otro de los grandes motivos de preocupación. Durante las primeras horas posteriores al terremoto, fueron los propios ciudadanos quienes comenzaron las labores de rescate. Recuerda haber visto a bomberos pidiendo a través de redes sociales herramientas tan básicas como discos para cortar acero y poder acceder a personas atrapadas bajo los edificios derrumbados.

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