La familia, una víctima de la migración forzada

En el marco del Día Internacional de las familias es oportuno recordar que en Venezuela, una de cada tres familias reporta la migración de uno de sus miembros

Yennifer Calvo/Caleidoscopio Humano

(15-05-2022) Cada 15 de mayo se celebra el Día Internacional de las Familias, con el propósito de crear conciencia sobre el papel que esta tiene en la educación y la formación de los hijos, así como también fomentar los lazos y la unión familiar.

En el año 1994 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó este día oficial, considerando que “la familia constituye la unidad básica de la sociedad”. 

De acuerdo con Naciones Unidas, el Día Internacional de las Familias nos da la oportunidad de reconocer, identificar y analizar cuestiones sociales, económicas y demográficas que afectan a su desarrollo y evolución. 

En este contexto, es importante destacar que, en Venezuela muchas familias se han visto forzadas a dividirse, debido a la inacción del Estado para garantizar a sus ciudadanos los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) y con ello el derecho a una vida plena. 

Para el año 2019, de acuerdo con estadísticas del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), alrededor de 6,5 millones de venezolanos migraron de manera forzada, en la búsqueda de una mejor calidad de vida, tanto para los miembros que se van, como para los que quedan en el país. 

De estos migrantes, al menos uno de cada cinco, deja un hijo en Venezuela. Según cifras del Cecodap, alrededor del 14,36 % de la población total del país se convirtió en migrante. 

La última encuesta, realizada por Datanálisis para Cecodap y publicada en 2019, resaltó que 30,3 % de las familias reportó que -al menos- un miembro del hogar había migrado en los últimos cinco años. Es decir, una de cada tres familias reporta la migración de uno de sus miembros.

Para la investigadora, Claudia Vargas encargada de realizar el apartado de migración para el Informe especial de peligros y vulneraciones a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes en contextos de movilidad humana 2019 citada por Cecodap, el escenario de Venezuela conduce a la formación de familias transnacionales donde “sus miembros viven separados físicamente unos de otros una parte o la mayor parte del tiempo”.

La ONU califica este tipo de situación como “niños dejados atrás”, pues corren el riesgo de no ser protegidos en la sociedad en la que viven. Para las Naciones Unidas, esta es una de las consecuencias ante una emigración que dejó de ser planificada y se convirtió en una huida que desarticula familias. 

Hijos con padres ausentes y abuelos que crían por segunda vez 

De acuerdo con el trabajo de seguimiento del Cecodap, los abuelos, hermanos mayores e incluso vecinos, son quienes se hacen responsables del cuidado de las niñas, niños o adolescentes (NNA) cuando sus familias se fracturan ante la partida de los padres a otro país. 

Por lo general, son los abuelos quienes quedan al cuidado. Esta tarea que, aunque se afrontan con amor, representa un desafío por la responsabilidad que implica la crianza en esta etapa de sus vidas. 

Maria Victoria Coutsogiannis, psicóloga del Cecodap, expresó, en un artículo de opinión publicado en la web de la organización, que si bien esta experiencia puede ayudar a las personas mayores a sentirse útiles y ocupadas, no es del todo positiva. 

“Así como los NNA se ven afectados en distintas aristas de su vida por la migración de sus padres, los abuelos no están preparados para asumir la responsabilidad de hacerse cargo de sus nietos. Un cambio que, en algunas ocasiones, ocurre sin previo aviso”, destacó.

La psicóloga recordó que es normal que en la vejez la resistencia física y la energía vayan disminuyendo, así como también ciertas habilidades, por ejemplo, las auditivas y visuales. 

“La sobrecarga de funciones, como las que amerita la crianza de un niño, puede agravar problemas de salud o crear unos nuevos. Por lo general, los abuelos pierden algunas destrezas que se necesitan para cuidar de sus nietos y la verdad es que ellos suelen ser muy demandantes”, aseguró. 

Añadió que “la incapacidad de responder a todas las necesidades de los niños o el hecho de no tener la autoridad que tienen las figuras paternas, puede producir mucho estrés en los abuelos, frustración o incluso ansiedad por no saber o poder manejar la situación”. 

Por su parte, según expertos, para los NNA la ausencia de los padres puede producir daños psicológicos y traumas por abandono, incluso cuando la figura de los abuelos asume el rol de la crianza.

Padres huérfanos de hijos  

Venezuela ha experimentado un «envejecimiento acelerado» de su población debido a la emigración de sus jóvenes, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi). 

Esto ha provocado que decenas de personas mayores vivan solas en el país. Algunas personas mayores, sobreviven gracias a las remesas que reciben de sus hijos en el exterior, pero otros no cuentan con la misma suerte y están totalmente desasistidos. 

De acuerdo con cifras de la organización defensora de derechos humanos Convite, citadas en La Voz de América, cerca de 960 mil personas mayores se han quedado solas en Venezuela por la emigración de sus hijos. 

Preocupa a la organización que, entre 2018 y 2019, los suicidios de personas mayores aumentaron en un  30 %, según sus mediciones. 

Y es que muchos padres, además de desarrollar el síndrome del nido vacío, condición psicológica en donde los progenitores experimentan sentimientos de abandono, tristeza y duelo por la partida del hijo, se quedan con la angustia de ver a sus hijos partir a un futuro que puede ser mejor, pero es incierto. Algunos, incluso, temen morir sin volver a ver a sus hijos.

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