Fuente original: CRÓNICA UNO. –
Nuramy Gutiérrez sustituye a Magaly Gutiérrez en el Ministerio para la Salud. Según expertos consultados los pacientes oncológicos y renales padecen un desabastecimiento de medicamentos que se prolonga por más de un año, por lo que se requieren nuevas unidades.
Caracas. Nuramy Gutiérrez asumió el Ministerio para la Salud desde el 20 de enero, en sustitución de la abogada Magaly Gutiérrez, quien ejercía el cargo desde 2022. Y para el gremio de la salud su principal desafío será frenar el “suplicio” de los pacientes venezolanos.
Aunque existe abastecimiento de medicamentos y materiales en el sector privado, la capacidad económica del ciudadano es nula frente a los altos costos de los insumos y los bajos salarios.
“El esfuerzo de la nueva ministra de Salud tiene que estar encaminado en disminuir el gasto de bolsillo. Lo ideal sería que no ocurriese ese gasto para atender una enfermedad. Además de pagar la deuda quirúrgica a los miles de pacientes que están en colas actualmente”,señala el médico consultado por Crónica Uno, quien pidió mantener su nombre en reserva para evitar represalias.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó del nombramiento de Nuramy Gutiérrez el lunes 19 de enero, a través de sus redes sociales, en las cuales expresó su gratitud a la ministra saliente y precisó que esta continuará como presidenta del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).
Rodríguez calificó a la ministra como una profesional que “ha dedicado su vida a este sector” y prometió profundizar las políticas de protección sanitaria. Sin embargo, especialistas en salud pública afirman que el sistema venezolano está muy golpeado y la funcionaria deberá afrontar retos como la escasez de insumos y de personal.
Quimioterapia y radioterapias
Según el especialista, Gutiérrez asume un plan macro con retraso en sus metas. La recuperación de la radioterapia, la quimioterapia y el diagnóstico temprano marcará el éxito o fracaso de su gestión. El país espera que la ministra admita que, sin inversión real ni transparencia, el sistema continuará “hiriendo a quienes debe sanar”.
El especialista denunció que los pacientes oncológicos y renales enfrentan un desabastecimiento de medicamentos que se prolonga por más de un año, sin que hasta ahora existan políticas para revertir la crisis.

A su juicio, la solución requiere nuevas unidades de diálisis y radioterapia, así como eliminar las listas de espera para que el paciente no tenga que asumir el costo total de su tratamiento.
“El sector salud lo que necesita es un ministro que no sea removido por lo menos durante cinco años independientemente de las ideologías políticas. Ella debe contar con la independencia para implementar políticas efectivas y que el ciudadano disfrute de un sistema público óptimo”.
Trayectoria bajo la lupa gremial
Pese al extenso currículo de la nueva ministra como la coordinación de clínicas populares (2006), el viceministerio de recursos (2013) y la presidencia del Instituto de Higiene (2020), los expertos consultados ven con cautela su llegada. Señalan que el paso de Gutiérrez por cargos previos no dejó una huella de mejora estructural dentro del sector.
“Ella fue presidenta de Saludanz (Anzoátegui) antes de llegar a Caracas. En ese tiempo no se vio ningún tipo de impacto real en la salud del estado”, indica una fuente de la organización.
También cuestionan si la nueva titular posee formación académica en salud pública, requisito que consideran esencial para dirigir el sistema. Según la organización, Gutiérrez ha rotado por puestos de alta responsabilidad: fue directora de oncología y de hospitales durante la gestión de Isabel Iturria, viceministra de recursos y, recientemente, representaba al ministerio en una comisión con la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Un sistema golpeado
El nombramiento de Gutiérrez ocurre en un momento de alta sensibilidad política y social. Mientras la narrativa oficial habla de “protección sanitaria”, el especialista afirma que la capacidad de respuesta del sistema está en mínimos históricos.
Se estima que el deterioro de los laboratorios públicos está en 80 %, lo que ha hecho que la capacidad de diagnóstico se reduzca drásticamente y deja a la mayoría de los pacientes sin la posibilidad de saber qué enfermedad enfrentan.

Según los últimos monitoreos de la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH), la realidad del sistema de salud se resume en tres pilares:
- Desabastecimiento: Insumos básicos como inhaladores para el asma, analgésicos y antihipertensivos faltan de forma recurrente en las áreas de Emergencia.
- Infraestructura en declive: La intermitencia en el servicio de agua y los constantes cortes eléctricos se han convertido en la norma, factores que la ENH señala como determinantes directos en el aumento de la mortalidad hospitalaria.
- Gasto de bolsillo: Organizaciones como Médicos Unidos por Venezuela alertan que los pacientes deben costear desde el algodón hasta el kit de laparotomía para poder ser intervenidos, lo cual convierte la “gratuidad” en un concepto simbólico.
Para revertir esto, el gremio de la salud considera imprescindible dotar de forma inmediata las emergencias, los quirófanos, salas de parto y unidades de terapia intensiva de 64 hospitales clave en el país.
“La ministra debe reparar el daño. Muchos pacientes están muriendo por falta de infraestructura, insumos y especialistas. Es necesario un plan de emergencia que se centre en detener la mortalidad hospitalaria y enfermedades como la tuberculosis, además de atender al paciente oncológico y el renal”.

El especialista añade a Crónica Uno que el panorama de la salud es difícil porque la inversión y la acción han sido nulas. “Recuperar la confianza de la gente es difícil cuando se ha dejado de invertir por tanto tiempo”.




