Emergencia hídrica obliga a habitantes de tres municipios de Sucre a recurrir a pozos y ríos

Fuente original: CRÓNICA UNO. –

Vecinos de la Península de Araya y Cumaná, en el estado Sucre, recorren kilómetros y cavan “pocitas” para conseguir agua potable. La península de Araya, los municipios Sucre, Bolívar y parte de la isla de Margarita permanecen en emergencia hídrica, mientras autoridades mantienen opacidad informativa.

Cumaná. La sequía se ha convertido en un desafío cotidiano que transforma la vida en la Península de Araya, estado Sucre. En Manicuare, Jorge Avendaño y sus vecinos recorren hasta dos kilómetros para abrir las “pocitas”, pequeñas excavaciones artesanales que permiten filtrar agua cerca de quebradas y riachuelos.

Mientras que en Cumaná, específicamente en el sector Tres Picos, Minerva Suárez depende de sus nietos para cavar pozos en el patio de la casa y cubrir necesidades básicas de higiene. En cada barrio, la escasez de agua redefine rutinas, obliga a improvisar y deja al descubierto la fragilidad de los servicios públicos.

El 24 de febrero pasado fue la última vez que Luisa Medina, habitante del sector Malariología, en la capital sucrense, vio correr agua por la tubería de su vivienda. Desde entonces, como otros habitantes de la ciudad, depende de alternativas improvisadas para cubrir las necesidades del hogar.

La crisis no solo se percibe en los hogares. También empezó a alterar el funcionamiento de las instituciones y la rutina de miles de familias.

Planteles educativos del sector público y privado suspendieron actividades académicas debido a la baja asistencia estudiantil y, en muchos casos, utilizan herramientas de educación a distancia, una alternativa aplicada cuando los centros educativos no pueden garantizar condiciones mínimas de funcionamiento.

Instituciones como la Universidad Politécnica Territorial del Oeste del estado Sucre (Uptoscr) y la Universidad Católica Santa Rosa (Ucsar) hicieron pública la suspensión de actividades a través de un comunicado, dirigido a estudiantes, docentes y personal administrativo.

Ante el llamado extraoficial del Centro de Desarrollo de la Calidad Educativa (CDCE), instancia encargada de coordinar el sistema educativo en la región, para que los maestros retomen sus labores, José Texeira, presidente de la Federación Nacional de Profesionales de la Educación en Venezuela (Fenatev), instó a los docentes a firmar actas que justifiquen la suspensión de clases debido a la escasez de agua.

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Foto: cortesía Jorge Franco

Calidad cuestionada

El 25 de febrero pasado, el Ministerio de Aguas anunció la interrupción temporal del servicio para “ejecutar labores de mantenimiento en la tubería matriz”. Con esto se paralizó la principal infraestructura de distribución que abastece a gran parte de la capital sucrense.

Los habitantes de Cumaná, municipio Sucre; Araya, municipio Cruz Salmerón Acosta y Marigüitar, municipio Bolívar, tres localidades que dependen del mismo sistema de abastecimiento, tienen que improvisar, desde reutilizar el agua con la que se bañan hasta recoger la de los aires acondicionados, un líquido que se produce por condensación. Todo esto evidencia que el plan de abastecimiento con camiones cisterna no es suficiente.

Además, se movilizaron unidades cisterna desde los estados Anzoátegui, Aragua, Carabobo, Guárico y Lara, en un intento de compensar la escasez.

Esteban Sucre vive junto a su esposa, sus suegros y otros dos adultos mayores en la calle Cochabamba de Cumaná. Contó a Crónica Uno que llegó a cargar agua del río Manzanares, el principal afluente que atraviesa la ciudad, para cubrir las necesidades del hogar.

“Siempre le tuve recelo a la calidad del agua del Manzanares, pero no tuve otra opción. Afortunadamente, no tenía mal olor ni color. Sin embargo, con la de los camiones cisterna tenemos que esperar que los sedimentos se asienten para utilizarla”,explicó.

La representación del Colegio de Bioanalistas del estado Sucre, gremio que agrupa a profesionales especializados en análisis clínicos y control sanitario, alertó que el agua del emblemático caudal no es apta para el consumo humano.

Mientras los habitantes buscan soluciones improvisadas para obtener agua, el problema también se refleja en el discurso oficial y en las explicaciones técnicas sobre el origen de la crisis.

Foto: cortesía Jorge Franco

Contradicciones oficiales

El martes, 3 de marzo, la presidenta encargada Delcy Rodríguez visitó Cumaná como antesala a la Consulta Popular Nacional 2026, un proceso promovido por el Gobierno para financiar proyectos comunitarios. En ese evento anunció que el problema del agua fue resuelto.

Sin embargo, tres días después, Jhoanna Carrillo, gobernadora del estado Sucre, declaró emergencia hídrica en los tres municipios y anunció “una falla estructural crítica en el sistema de trasvase de la represa, causada por un movimiento telúrico”.

El arquitecto Servando Marín señaló que Cumaná sobrevive con 500 litros por segundo provenientes del circuito San Juan. Este es uno de los sistemas alternos de distribución de agua. Del mismo modo, advirtió sobre el colapso estructural del túnel de trasvase ante el uso de explosivos sin el rigor de la ingeniería hidráulica para la reparación del túnel.

Añadió que la pérdida del trayecto del túnel, las tomas ilegales de agua y la prioridad para suministrar agua hacia la isla de Margarita, uno de los principales centros turísticos del país, dejan a los sucrenses en estado de vulnerabilidad.

“Hace una semana Cumaná se paralizó. No hay clases, el comercio agoniza y la higiene doméstica colapsa”, enfatizó.

Miguel Amendolara, presidente de la Cámara de Comercio, exhortó a las autoridades a emitir un informe técnico sobre las causas e impacto de la afectación. También pidió que se implementen medidas de emergencia que garanticen el suministro a los diferentes sectores.

Problema de fondo

El equipo de Crónica Uno consultó la opinión de Cristina Blanco de Santa, presidenta del Colegio de Ingenieros del estado Sucre, institución que agrupa a profesionales responsables de evaluar la infraestructura pública. En la entrevista, la experta evidenció la opacidad informativa en torno a la magnitud del problema.

Blanco confirmó que la parte baja del túnel es de concreto y funciona como un canal por donde corre el agua. Mientras que la parte superior es de roca, que pudo verse afectada por un desplazamiento.

“Inicialmente, las autoridades anunciaron la llegada de buzos. Pero en el túnel no se pueden meter buzos, porque tiene cuatro metros de diámetro. Es decir, no es muy alto”, detalló.

Aseguró que el problema es difícil de resolver y no solo requiere el trabajo de 100 hombres con pica y pala, sino estudios técnicos especializados y maquinaria adecuada para intervenir la estructura. Asimismo, se refirió al anuncio oficial del traslado de una planta desalinizadora para atender a la población que habita en la Península de Araya.

“Para lograr el pleno funcionamiento de una planta desalinizadora se requiere una infraestructura básica y un servicio de energía eléctrica estable”, alegó.

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Foto: cortesía Jorge Franco

Una década de abandono

Blanco aseveró que el gremio no recibió una solicitud oficial de asesoría. Esto, pese a que cuenta con profesionales para actuar frente a la situación que se presenta.

Por otro lado, sobre el anuncio de la activación del circuito Cumaná-Cumaná (300 litros por segundo, lps), unidad que mide el caudal de agua que circula por una tubería, que se sumarían al circuito Cancamure (400 lps) como paliativo a la situación, la dirigente gremial agregó que tampoco es suficiente para cubrir las expectativas de la población sucrense.

“La situación deja a los tres municipios en una alerta de vulnerabilidad, por lo que debería construirse un túnel paralelo para incrementar el caudal y atender el crecimiento poblacional”,expuso Blanco.

En el año 2015, con motivo de los 500 años de la fundación de Cumaná, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organismo financiero internacional que financia proyectos de infraestructura y desarrollo en América Latina, evidenció la vulnerabilidad de la ciudad por depender de un solo túnel.

Esto también confirma que desde hace 10 años solo se realiza mantenimiento correctivo al tubo matriz. Es decir, reparaciones después de las fallas y no intervenciones preventivas, según la dirigente gremial.

En medio del debate técnico de las autoridades y los anuncios de medidas de emergencia, la realidad en comunidades de Cumaná transcurre inmutable. Allí, la cotidianidad sigue pintando la misma escena: vecinos que recorren largas distancias en busca de agua, o que aguardan la llegada de un camión cisterna para llenar sus recipientes y prolongar, por unos días más, las actividades básicas del hogar.

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