El discurso de odio, un monstruo listo para atacar a las políticas venezolanas

Fuente original: CRÓNICA UNO. –

Aunque de un lado y del otro insisten en condenar y cuestionar ofensas contra mujeres políticas, la falta de conocimiento y la normalización de discursos estigmatizantes y misóginos signan el camino de lo que enfrentarán todas las líderes emergentes y muestran lo que han vivido líderes venezolanas antes y ahora

Caracas. El cántico “fuera la mona”, coreado por algunos asistentes a una masiva concentración en respaldo a la líder opositora María Corina Machado en Madrid (España), despertó un monstruo que dormita entre los venezolanos y que es invocado por unos y otros en descrédito de sus adversarios: el discurso de odio. 

En la sociedad venezolana, los mensajes que ofenden, promueven la discriminación, el racismo, la burla y la misoginia, como se llama a las formas de violencia verbal dirigidas a descalificar al otro por su identidad, contra adversarios políticos dejaron hace años de ser una excepción para convertirse en una práctica habitual. Al punto de que los repiten incluso quienes intentan condenar las ofensas dirigidas a los suyos.

“Nacimos todos de negritos” o “yo también tengo el pelo malo”, fueron solo algunos de los comentarios que voceros del chavismo dijeron a viva voz en una concentración en rechazo a las ofensas en contra de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que tuvo lugar en la plaza Brión de Chacaíto, en el este de Caracas, y al que cientos de mujeres, casi todas funcionarias públicas, asistieron.

Foto: Crónica Uno

El discurso de odio está tan arraigado entre los venezolanos que incluso encuentra justificaciones, normalizado como parte del lenguaje cotidiano en la confrontación política.

Al ser cuestionársele por alguna expresión que se emitió en aquella tarima de Chacaíto, la respuesta fue “nosotros hablamos así”. Una disculpa similar ofreció el cantante Carlos Baute, protagonista del coro ofensivo en Madrid, al atribuirlo a la emoción del momento.

En ninguna de estas disculpas parece haber una comprensión real de lo ocurrido, pero entre quienes cuestionan estos discursos, tanto en el chavismo como en la oposición, los dos principales bloques políticos enfrentados en el país, hay un punto de coincidencia: “el odio hace daño”.

“Se meten con todas”

“Si se meten con una, se meten con todas”, repetían cada una de las voceras que tomaron el micrófono en el acto en defensa de la presidenta encargada esta semana en Chacaíto, una consigna respaldada por especialistas en derechos humanos y en la defensa de la mujer, disciplinas que estudian y promueven la igualdad y la protección frente a abusos.

Todos advierten que las ofensas contra mujeres en la política marcan el camino de lo que enfrentarán otras lideresas emergentes y reflejan lo que han padecido figuras políticas antes y ahora.

F0to: Crónica Uno

Gabriela Buada, directora de Caleidoscopio Humano, organización dedicada a la promoción y defensa de derechos humanos, condenó el ataque contra Rodríguez y afirmó que forma parte del afianzamiento de los discursos de odio en Venezuela durante los últimos 25 años, impulsados por figuras públicas dentro y fuera del ámbito político como mecanismo para descalificar a sus adversarias.

“No sólo constituyen ataques personales sino que reflejan también una forma de violencia simbólica que, además, busca deslegitimar la labor política de las mujeres y reducirlas a estereotipos y prejuicios. Hago este señalamiento porque, si bien es cierto que condenamos lo que lo que ocurrió en Madrid, también es un momento para aprovechar la oportunidad de hacer entender (…) que este tipo de discursos contribuye a crear un ambiente hostil y excluyente”, explicó. 

Buada subrayó el impacto de estos discursos en la sociedad, al señalar que han calado como una forma de comunicación que se normalizó entre sectores opuestos políticamente, donde “los tratan con desprecio y con menosprecios por su género o su orientación sexual”.

25 años de violencia simbólica

La defensora y periodista mencionó ejemplos como el de la propia María Corina Machado, llamada “la sayona”, figura del folclore venezolano asociada a la venganza, y “prostituta” por dirigentes chavistas; o la presidenta del partido opositor Encuentro Ciudadano, Delsa Solórzano, objeto de constantes burlas en el programa Con el Mazo Dando, espacio televisivo de corte político conducido por un alto dirigente oficialista en la principal televisora estatal, conducido por el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello.

Fotografía: Crónica Uno

“Estos discursos se enfocan justamente en racismo, misoginia, homofobia, comentarios clasistas, estigmatizantes que de alguna forma también impactan de manera desproporcionada a ciertos grupos políticos de nuestra sociedad y que lamentablemente lo hemos visto desde la llegada de Hugo Chávez al poder”, resaltó. 

Buada, también activista por los derechos de las mujeres, aseguró que la preocupación de los defensores de DD.HH ante esta situación ha sido expuesta en múltiples escenarios, pues “estos discursos no sólo perpetúan estereotipos y prejuicios, sino que también minan la convivencia democrática y vulneran derechos de todas las personas».  

«En el contexto venezolano hay que hacer mucho énfasis y tener mucho cuidado en seguir difundiendo este tipo de discursos y seguir haciendo uso de estos discursos donde definitivamente la violencia política se acentúa», destacó.

Entre cuestionar y discriminar

La consigna coreada en Madrid tuvo tal impacto que la propia Machado se vio obligada a responder en una entrevista concedida a EFE, agencia internacional de noticias de origen español, durante su estadía en España, en la que aseguró que “jamás” escucharán de ella “una palabra o una expresión que juzgue o descalifique a una persona por su religión, por su género o por su raza”.

El insulto también fue objeto de comentarios en el seno del Parlamento, encabezado por el hermano de Delcy Rodríguez, Jorge, quien este martes, 21 de abril, en sesión ordinaria cuestionó el insulto contra su familiar y respondió a él cuestionando la moral y acciones del cantante Carlos Baute.

“Una cosa es decir lo que quieras decir acerca de la conducta, o la misión o la función de un ser humano, y con eso también debes tener cuidado, y la otra es negarle la condición humana a un persona por el color de piel”, cuestionó. 

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