Por: @LuciferRamirezG y @Gabybuada / Caleidoscopio Humano
La promesa de amnistía alimenta la esperanza de las familias que custodian la libertad fuera de las cárceles
La última semana de enero se ha movido entre dos realidades: La que se anuncia en los despachos oficiales y la que familiares de presos políticos sufren en la calle.
Mientras Delcy Rodríguez presentaba una Ley de Amnistía la noche del viernes, 30 de enero, como el camino para «sanar heridas», a las puertas de las cárceles el escenario sigue siendo de familias durmiendo en el piso, falta de información y cuerpos cuyos rostros reflejan que ya no resisten más.
El anuncio político para quienes tienen años esperando, no es un discurso, es una urgencia que se mide entre la resistencia y el encierro.
Ley de Amnistía General
Este viernes, 30 de enero, en medio de la sesión de apertura de actividades judiciales en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Delcy Rodríguez anunció una Ley de Amnistía General. Una legislación que se espera que beneficie a cientos de presos políticos.
Rodríguez dijo que la Ley abarcará “el período de violencia política desde 1999 hasta el presente”, aclarando que la medida se tomó como parte de la necesidad de favorecer el proceso de paz, la convivencia y la reconciliación nacional.
La encargada de mover los hilos del poder también hizo una convocatoria a una gran consulta nacional por un nuevo sistema de justicia, para “transformar el abordaje penal y social” en Venezuela, afirmando que la comisión será presidida por Diosdado Cabello, el mismo que dijo que, «aquí no va a haber ni ley de amnesia, ni ley de impunidad, ni ley de amnistía, ni conciliación ni reconciliación».

Este balance de la semana no es solo un conteo de nombres, es el registro de una espera que se ha vuelto crítica. Desde todos los rincones hasta Caracas, la esperanza de libertad que trajo el anuncio de la ley se mezcla con la crudeza de lo que ocurre dentro de los calabozos.
Las familias han pasado de la incertidumbre al activismo, instalándose en las aceras para presionar por respuestas que las autoridades, a veces, prefieren negar.
El Helicoide no se borrará
Tras anunciar la ley de amnistía general, que deberá tratar la Asamblea Nacional, se conoció que cerrarán Helicoide, el mayor centro de tortura de Venezuela. El anuncio del cierre del Helicoide tiene un fuerte impacto simbólico, ya que representa el fin de un espacio asociado durante años a torturas, tratos crueles inhumanos y degradantes y a la represión estatal y a las detenciones arbitrarias.
Según adelantó la presidenta encargada se evalúa su reconversión para usos civiles o sociales de la comunidad. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos coincidimos en que el cierre debe ser acompañado por garantías de no repetición y justicia para las víctimas.
Zona 7
En la sede de la Policía Nacional Bolivariana de Boleíta, conocida como Zona 7, la verdad fue soltada por el llanto que corrió por cadenas amarradas a manos y cuellos desesperados por justicia; y en la PNB de El Valle, donde el encierro es total, pero la noticia de la amnistía y la posibilidad de un futuro que lleva años o meses tras las rejas, es lo único que mantiene a las mujeres en pie.
Unidas por la angustia, un grupo de madres, esposas y hermanas se encadenaron como forma de protesta para exigir la verdad y respuestas sobre sus familiares quienes, hasta el lunes, 26 de enero, eran negados por las autoridades de la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de Boleíta, también conocido como Zona 7.
“Aquí no hay presos. Esto está vacío porque está en remodelación”, repetían los uniformados, pese a que todos los días llegaban personas a llevar comida para otros reclusos.
Sin embargo, la tenacidad de este grupo de mujeres, provenientes de estados tan distantes como Apure, Barinas, Bolívar y Maracaibo, logró vencer el silencio. Su lucha incansable forzó la aparición de una lista oficial que confirmaba lo que el Estado negaba: los nombres de los hombres y mujeres recluidos en el centro.
El martes, 27 de enero, marcó el fin de una agonía de 19 días de incertidumbre y se logró el esperado reencuentro. En el caso de Marina Saldivia, quien tiene a sus dos hijos, yerna y nieta detenidos en ese lugar, la impresión de ver el deterioro físico que presentan la llevó a descompensarse en plena visita y finalmente, desplomarse en las afueras del recinto por el shock.
“Vi a mi hijo y no lo reconocí”, repetía la mujer quien por unos minutos tuvo la mirada perdida y tuvo que ser atendida por una baja de tensión.

Las familias aseguran que no se irán de Zona 7, pese al desgaste físico, mental y complicaciones de salud, tales como infecciones urinarias por hacer sus necesidades fisiológicas en recipientes que mantienen en la garita de vigilancia de una empresa.
A pesar de que los funcionarios de la PNB han insistido en que se retiren, la determinación de estas mujeres permanece intacta. En Zona 7, el mensaje es claro: “ahora más que nunca”, se quedan allí.
PNB El Valle
Desde que se produjo la intervención de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro, la madrugada del 3 de enero de 2026, las condiciones de reclusión en la sede de la PNB en El Valle se han endurecido puesto a que las detenidas no tienen permiso de realizar actividades que antes eran parte de su rutina recreacional.
“Hemos pedido que nos dejen volver a las actividades que hacíamos, como el ejercicio, la bailoterapia, jugar voleibol, y recuperar el receso que era al caer la tarde”, relata una de las internas a su familia.
La mujer, quien solicitó a Caleidoscopio Humano el anonimato por temor a represalias, detalló que en este centro de detención preventiva conviven aproximadamente 400 mujeres, de las cuales al menos 70 están allí por motivos políticos.
El aislamiento no es solo físico, sino también mental. Una de las detenidas desde el año 2022 presenta cuadros depresivos que no han recibido atención debido a que el centro carece de asistencia psicológica.
“Solo salimos al patio para el conteo de las 5:00 de la mañana, y de inmediato nos encierran otra vez”, asevera.
Para la mujer de 38 años, recluida desde el 2022 por cargos de terrorismo, asociación para delinquir y extorsión, el anuncio de la Ley de Amnistía ha sido un salvavidas emocional que le ha devuelto la esperanza de reencontrarse pronto con sus hijos, a quienes no ve crecer desde que fue capturada en el estado Carabobo, cuando ellos apenas tenían 11 y 12 años de edad.

Rodeo I
“Yo nunca había sentido tanta alegría por algo bueno que le pasara a alguien que no fuera de mi familia”, confiesa Yeraldine Méndez, madre de Yoscar Salazar, un joven de 22 años detenido por su presunta participación en un ataque terrorista en el que se pretendían usar explosivos en Plaza Venezuela.
Desde el 8 de enero, ella comparte sus días y noches a las afueras del centro penitenciario, y asegura que cada noticia positiva sobre otros detenidos le da la fuerza y la certeza de que su hijo pronto también saldrá en libertad.
Tras la excarcelación de 22 hombres el pasado martes 22 de enero, la esperanza regresó a los rostros de quienes duermen a la intemperie, sobre colchones en la acera y carpas improvisadas frente a El Rodeo I, en el estado Miranda. Esa confianza se terminó de afianzar tras el anuncio de la Ley de Amnistía por parte de Delcy Rodríguez.
“Uno que otro familiar se desespera y sugiere hacer algo más, pero hablando entre nosotros, sobre todo en las noches y en las vigilias, siempre volvemos a la calma”, explica Yeraldine.
La situación de salud en el lugar es crítica. En el grupo hay muchas personas de la tercera edad que han presentado cuadros de fiebre, hipertensión o problemas estomacales. Sin embargo, han logrado resistir gracias al apoyo de especialistas movilizados por el Comité por la Libertad de Presos Políticos (Clippve), quienes han facilitado atención médica y medicinas.
El desgaste también es emocional y familiar. Yeraldine relata que su hija de 12 años le dice que se está poniendo ”viejita”; ella solo le sonríe y evita llorar para no afectarla más, pues la ausencia en casa ya le genera suficiente ansiedad a la pequeña.
A pesar de todo, la solidaridad las mantiene allí. “Algunas me dicen que me vaya, que ellas me avisan cualquier cosa, pero yo no me muevo. Si me voy yo, se va otro. Tenemos que apoyarnos; no podemos dejarnos solos entre nosotros”, sentencia.
Adicionalmente, familiares de El Rodeo denuncian que los reclusos están siendo maltratados física y verbalmente.
“Les dicen que se van a quedar allí y que no van a salir más nunca. También les pegan”, aseguran.
Respirando libertad sin olvidar a los que quedan sufriendo
Aunque esta semana comenzó con 250 personas excarceladas, es propicio recordar que el proceso comenzó desde su anuncio, el 8 de enero. Es decir, un mes llevan muchas familias en incertidumbre y dolor por saber si sus familiares tendrán el beneficio de la excarcelación.
Celebramos y vimos con mucha alegría excarcelaciones emblemáticas como la del adolescente Gabriel Rodríguez, adolescente de 17 años, condenado a 10 años de prisión por los delitos de terrorismo, incitación al odio y cierre de vías públicas, la de la ciudadana luso-venezolana Carla da Silva, quien estuvo 5 años detenida por su presunta vinculación con la Operación Gedeón en 2020, la del abogado Kennedy Tejeda tras 17 meses detenido, la del abogado Eduardo Torres, recluido en la cárcel Yare II y la de este domingo 1 de febrero la de Javier Tarazona.
Nos alegra inmensamente. Nunca debió estar preso, nunca debieron vivir tanto dolor como familia.
— Caleidoscopio Humano (@CaleidoHumano) February 1, 2026
Defender derechos humanos no es delito.
Bienvenido Javier Tarazona a reconstruir y seguir el trabajo por los más desprotegidos. #LiberenYaALosPresosPoliticos https://t.co/e0h7Nzh6fL
Recordamos que Lorenia Gutiérrez, Marbelis Lanz, Mirlay González, Yosmari Yépez, la periodista Marifel Guzmán y otras mujeres más siguen detenidas siendo inocentes.
#RostrosInvisibles de mujeres presas por razones políticas en #Venezuela
— Caleidoscopio Humano (@CaleidoHumano) January 31, 2026
Lorenia Gutiérrez, coordinadora de la formación política en una localidad en el estado Bolívar. Presa política desde el 25 de agosto.
Marbelis Lanz, entró como testigo y presenció el conteo de votos en… pic.twitter.com/GvBECqYkxe
En el Helicoide también esperan ser excarceladas María Oropeza, Dignora Hernández, Catalina Ramos, Perkisn Rocha, Henrry Álvarez, Luis Camacaro, Emily Brantt, Luis Paloz, Jesús Armas, Deivis Correa, Nelson Soto, Yason Vera, Ricardo Cariel, Luis Zomaza, Luis Tarbay y Juan Freites.
En otras prisiones que también son centros de tortura están Juan pablo Guanipa,Rory Branker, Jhosnar Baduel, Naomi Arnaudez y Emirlendris Benítez, entre casi 800 personas.
También los casos que se están denunciando ahora porque los familiares sintieron miedo cuando fueron detenidos.
#AlertaSNTP | Denunciamos un nuevo caso de un periodista preso: Pedro Urribarri, egresado de la USM, lleva 8 meses encarcelado y después de varios traslados, se encuentra en Yare II.
— SNTP (@sntpvenezuela) January 30, 2026
Fue detenido el 21 de mayo de 2025, días antes de las elecciones regionales. Enfrenta un juicio… pic.twitter.com/2N5Hi4N0cH

Solidaridad y esperanza en una colecta
No queremos dejar de reseñar la exitosa jornada de recolección de insumos en apoyo a las familias de los presos políticos que se realizó en la UCV. Familias, activistas y varias personas de la vida política excarcelados rompieron el miedo y se acercaron a apoyar para exigir justicia, democracia y libertad.
Gracias a la solidaridad de tantas personas que donaron agua, alimentos no perecederos, colchonetas y abrigos para enfrentar las frías noches en la espera que lleva 23 días de vigilia, se logró ver la esperanza y la exigibilidad de la libertad de todas las personas injustamente presas.
En una jornada de unidad y compromiso también se vio las ganas de seguir acompañando a estas familias que sufren por sus seres queridos y por la lucha por la democracia y la libertad en nuestro país.




