El médico radiólogo y dirigente político Enrique Ferreira advirtió que el colapso del servicio no responde a factores coyunturales o fortuitos, sino al resultado acumulado de años de desinversión, deterioro de la infraestructura de transmisión, obsolescencia tecnológica y pérdida de talento especializado en el área energética
FUENTE ORIGINAL: EL NACIONAL. –
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) opera bajo una brecha crítica de aproximadamente 3.615 megavatios entre la demanda máxima del país y la capacidad de generación base disponible, una situación que perpetúa restricciones operativas y esquemas de racionamiento en distintas regiones del territorio nacional.
De acuerdo con estimaciones técnicas del sector, la demanda nacional se ubica en torno a los 16.030 megavatios, mientras que la generación disponible apenas alcanza los 12.415 megavatios. Este desbalance funcional obliga a mantener un régimen de cortes continuos que inciden de manera directa en la actividad comercial, la operatividad del sector salud y la cotidianidad de los ciudadanos.
Ante este escenario, el médico radiólogo y dirigente político Enrique Ferreira advirtió que el colapso del servicio no responde a factores coyunturales o fortuitos, sino al resultado acumulado de años de desinversión, deterioro de la infraestructura de transmisión, obsolescencia tecnológica y pérdida de talento especializado en el área energética.
Situación eléctrica en Venezuela

“Detrás de cada interrupción eléctrica hay un paciente que ve comprometido su tratamiento médico, un establecimiento comercial que interrumpe su producción y una comunidad entera sujeta a la incertidumbre. La normalización de los apagones como rutina operativa no puede ser aceptada como una condición admisible”, señaló.
Especialistas e informes sectoriales coinciden en que la estabilización del sistema eléctrico no admite soluciones inmediatas ni promesas de carácter propagandístico. Su recuperación demanda una planificación a mediano y largo plazo que contemple la modernización de redes de distribución, el fortalecimiento de la capacidad de generación térmica e hidroeléctrica y el establecimiento de marcos normativos que incentiven la inversión y la generación distribuida.
Ferreira enfatizó que el rescate del SEN debe constituir una política pública sostenida y de Estado, priorizando la transparencia técnica y colocando las necesidades de la ciudadanía en el centro de la gestión para superar de manera definitiva el déficit energético nacional.




