Construyendo el cambio a través de la comunicación: el trabajo de defensa de Víctor Molina

El antiguo Máster en Derechos Humanos (MHR), Victor Molina, no siempre supo que su camino implicaría combinar la defensa de los derechos humanos con el trabajo de comunicación. Ahora como responsable de comunicación en NAMI Minnesota (la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales), una organización que defiende la justicia, la dignidad y el respeto hacia todas las personas afectadas por enfermedades mentales, Molina utiliza su experiencia en derechos humanos para crear comunicaciones efectivas que aboguen por el cambio. Molina cree que la comunicación no se trata solo de transmitir información: puede utilizarse para generar impacto, construir comunidad y generar responsabilidad dentro de los sistemas.

FUENTE ORIGINAL: UNIVERSITY OF MINNESOTA

Traducido al español –


Activismo temprano

Molina comenzó su carrera como un joven activista LGBTQ+ que buscaba formas de generar cambios en su comunidad. Tras experiencias en activismo local, Molina se involucró con Amnistía Internacional Venezuela a través de su programa de prácticas. Como becario de comunicación, Molina aprendió muchos aspectos del campo de la comunicación y la defensa.

La defensa de los derechos humanos de Molina le pasó factura. Fue detenido arbitrariamente y torturado por el gobierno de Venezuela en 2017 debido a sus actividades en derechos humanos. Tras su arresto, abandonó Venezuela para ir a España, donde volvió a trabajar con Amnistía Internacional antes de dedicarse a otros trabajos de defensa en toda América Latina. Molina se vio obligado a comenzar una nueva vida lejos de su familia, pero continuó su dedicación a los derechos humanos.

Llevando el trabajo en derechos humanos a Minnesota

La experiencia internacional de Molina en defensa de los derechos humanos le inspiró a volver a estudiar y completar el Máster en Derechos Humanos (MHR) en la Universidad de Minnesota. Tras graduarse, Molina trabajó para NAMI Minnesota (la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales), donde gestiona las relaciones con los medios y supervisa el desarrollo de campañas en redes sociales, boletines y mensajes públicos. Molina utiliza muchas de las mismas herramientas que empleó en su trabajo de defensa internacional en su puesto, donde trabaja en la comunicación sobre problemas de salud mental, reducción del estigma asociado a las condiciones de salud mental y configuración de políticas públicas.

Durante tiempos de crisis política o de aplicación de la ley migratoria, Molina ha desempeñado un papel importante guiando la respuesta de NAMI a través de declaraciones públicas. Con el aumento de los miedos e incertidumbre entre los miembros de las comunidades inmigrantes en Minnesota, NAMI Minnesota ofrece servicios de salud mental, incluyendo servicios de prevención del suicidio y materiales educativos para ayudar a reducir el estrés y brindar consuelo a las familias que se han sentido aisladas por miedo.

«Ver que teníamos el poder de cambiar la mente de la gente de forma masiva … Fue un punto de inflexión enorme.»

Víctor Molina

Según Molina, la defensa no solo implica pedir acción o cambio. Más bien, implica aprender a hacer posibles estos cambios, utilizando planificación estratégica, comunicación eficaz y organización. Además, la defensa implica crear movimiento, desarrollar espacios seguros y exigir responsabilidades a los gobiernos.

Molina también cuestiona la idea de que los movimientos por los derechos humanos se forman principalmente por naciones situadas en el Norte Global. En cambio, enfatiza las contribuciones de países de América Latina y otras áreas del Sur Global, donde los defensores han impulsado cambios en temas como los derechos LGBTQ+, la igualdad de género y los derechos reproductivos. «Nosotros, en el Sur Global, hemos impulsado con mucha fuerza para que [la conversación] evolucione», señala Molina.

El futuro de la defensa de los derechos humanos

Un tema constante a lo largo de la carrera de Molina ha sido la convicción de que la comunicación puede representar una forma de defensa. Al recordar su etapa trabajando para Amnistía Internacional Venezuela, Molina recuerda lo poderosa que fue cuando su campaña en redes sociales llegó a millones de usuarios. «Ver que teníamos el poder de cambiar la mente de la gente de forma masiva … Fue un punto de inflexión enorme», recuerda. Esta conciencia cambió gran parte de lo que haría profesionalmente en el futuro y ayudó a reforzar su convicción de que las historias que se cuentan públicamente tienen el poder de afectar a comunidades y gobiernos enteros.

Molina considera la salud mental como un área importante para la defensa de los derechos humanos. Las enfermedades mentales siguen siendo en gran medida incomprendidas hoy en día, y aunque la conversación sobre la desigualdad racial, la igualdad de género y la orientación sexual ha avanzado mucho en los últimos años, el estigma en torno a las enfermedades mentales persiste. Molina señala que nuestra cultura actual no habla lo suficientemente eficazmente sobre las enfermedades mentales ni crea espacios para entablar conversaciones con compasión y honestidad.

Aunque Molina ha trabajado en varios países y con muchas organizaciones de defensa, siempre ha centrado su labor en un único objetivo: ayudar a las personas a sentirse vistas y escuchadas en entornos donde son regularmente ignoradas. Desde defender los derechos LGBTQ+ hasta responder a actos de violencia política o luchar contra el estigma asociado a las enfermedades mentales aquí en Minnesota, el trabajo de Molina nos muestra que los derechos humanos se preocupan, en última instancia, por proteger la dignidad, promover la atención comunitaria y permitir que las personas existan libres de la amenaza de daño.

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