Conductas “inofensivas” que se convierten en violencia contra las mujeres

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se estima que 736 millones de mujeres -una de cada tres-  ha experimentado algún tipo de violencia física o sexual

Yennifer Calvo/Caleidoscopio Humano

(25-11-2022) “Si un niño te trata mal es porque le gustas” o “los que se pelean se aman”, estas son expresiones que la mayoría de las mujeres hemos escuchado e, incluso, repetido de generación en generación para romantizar, justificar y normalizar la violencia desde la infancia.

Un niño no golpea, empuja o le grita a una niña porque le gusta, lo hace simplemente porque la violencia está aceptada y las niñas deben comprender este comportamiento como algo cotidiano. Es así como expresiones, que aparentan ser inofensivas, se convierten en una realidad preocupante.

Del mismo modo, un femicidio no ocurre por celos, por pasión, por amor o porque le hizo enfadar y perdió el control – control que curiosamente no suele perder con el padre, el jefe, el vecino o el oficial de policía-, se trata de un asesinato sin justificación como cualquier otro.

Expresiones como “fue un crimen pasional” o “la mató por celos”, mal empleadas en medios de comunicación y la cotidianidad, solo justifican al agresor y minimizan el crimen.

La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas y persistentes del mundo actual debido a los Estados no establecen medidas efectivas para erradicarlo. A pesar de los esfuerzos de muchas organizaciones y movimientos sociales por reducirla, la normalización, la impunidad, el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas, son caldo de cultivo para que siga sucediendo.

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como:

“Todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”

De acuerdo con la ONU, se estima que 736 millones de mujeres -una de cada tres-  ha experimentado algún tipo de violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por alguien que no era su pareja. Además, cada 11 minutos una mujer o niña muere asesinada por un familiar.

Estas cifras no incluyen el acoso sexual, pero algunos estudios muestran que la proporción puede llegar al 70 % de las mujeres. Por su parte, las tasas de depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no planeados, infecciones de transmisión sexual e infección por VIH son más altas en las mujeres que han experimentado este tipo de violencia, según reseña Naciones Unidas.

El maltrato proliferó en confinamiento

La pandemia por Covid-19 y las medidas de confinamiento intensificaron la violencia. Desde que comenzó la pandemia, 45 % de las mujeres declaró que ellas, o una mujer que conocían, había sufrido alguna forma de violencia de género, siete de cada 10 mujeres creen que el abuso verbal o físico por parte de la pareja se ha vuelto más común y seis de cada 10 personas consideran que el acoso sexual en los espacios públicos ha empeorado.

“(…) Las investigaciones han demostrado que la pandemia exacerbó los problemas que conducen a la violencia de pareja, como el aislamiento, la depresión y la ansiedad, y el consumo de alcohol, además de reducir el acceso a los servicios de apoyo».

Claudia García-Moreno, de la Organización Mundial de la Salud.

En Venezuela, solo durante los primeros 79 días de cuarentena (16 de marzo al 31 de mayo de 2020), cada dos días se registró un feminicidio. Mientras que,  en el mismo periodo en 2021, se hablaba de un feminicidio diario, de acuerdo con cifras reflejadas en el informe: Violencia mediática, producido por Caleidoscopio Humano.  (https://caleidohumano.org/informes/)

¿Cómo se manifiesta la violencia?

La violencia se manifiesta de forma física, sexual y psicológica:

  • Violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio).
  • Violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético).
  • Trata de personas (esclavitud moderna y explotación sexual).
  • Mutilación genital.
  • Matrimonio infantil.
  • Violencia y desestimación contra las mujeres en la política.

Aunque todas las mujeres pueden sufrir violencia de género, algunas mujeres y niñas son más vulnerables, por ejemplo, las niñas, mujeres mayores, mujeres que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o intersex; las migrantes y refugiadas, las de pueblos indígenas o minorías étnicas, mujeres y niñas que viven con el VIH o discapacidades y aquellas en crisis humanitarias.

Los efectos psicológicos de la violencia contra las mujeres y niñas, al igual que las consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, afectan a las mujeres en toda etapa de sus vidas.

Hay golpes que no se ven

Una de las formas más normalizada e invisibilizada de violencia, incluso por las mismas mujeres, es la violencia psicológica. Muchos consideran que si no hay cicatriz, moretón o hueso roto no hay agresión, creencia que es totalmente errada, hay golpes que no dejan marcas visibles, pero duelen y dejan secuelas.

Se denomina violencia psicológica a toda aquella agresión realizada sin la intervención del contacto físico entre las personas. Se manifiesta de forma verbal: gritos, descalificativos, humillaciones, desvalorizaciones, menosprecios, entre otras, de acuerdo con información publicada enwww.psicologia-online.com.

Estas conductas, que van desde revisar un celular hasta gritar y humillar, ocasionan daño emocional y pueden dejar graves secuelas en la psique de la víctima, debido a que es una modalidad muy efectiva para ejercer poder sobre otro. Puede empezar de forma sutil e ir incidiendo poco a poco en la persona hasta que ya se encuentre bajo el control del otro de forma dependiente, con miedo y con coacción.

Son violencia psicológica:

Amenazas: genera miedo y coarta el accionar de la víctima. Algunas más graves están penadas por ley.

Si me dejas te mato” / “Si no dejas de hablar con X persona te dejo”

Chantaje: forma de control a través del miedo o la culpa.

“Si no tenemos relaciones sexuales hoy es porque no me quieres” / “Si me dejas revisar tu celular te dejo mirar el mío”. 

Humillación: acciones denigrantes o “chistes” frente a seres queridos o desconocidos.

“Eres torpe, nunca sabes hacer nada” / “Cuando yo la conocí era más flaca”

Monopolizar la toma de decisiones: no dejar que el otro también participe en la toma de decisiones como el manejo de dinero, gestión del tiempo, trabajo.

“Yo trabajo y tu cuida los niños” / “No puedes comprar eso”

Control: si es excesivo puede terminar convirtiéndose en una forma violenta de violencia psicológica.

“No me gusta que salgas con esas amigas” / “Hazme videollamada para ver que estás en casa”

Insultos: humillación, lenguaje soez.

“Eres una inservible” / “Eres bruta”

Comparaciones descalificadoras: señalar defectos de forma permanente y comparar a la persona con otra.

“Las otras chicas siempre van mejor vestidas que tú” / “Ellas son más inteligentes que tú”

Gritos: las discusiones son habituales en las relaciones, los gritos constantes no lo son y pueden considerarse violencia psicológica.

Control de la imagen: el control sobre la imagen realizado a través de humillaciones, coacciones, amenazas.

“Vas a salir vestida así” / “Pareces una prostituta”

Críticas: si son reiteradas, constantes y no buscan ayudar sino destruir.

“Siempre lo haces mal, ven te enseño” / “Te corrijo porque te quiero”

Negar las percepciones o sentimientos del otro: descalificar los sentimientos (de tristeza, de soledad, de alegría) de alguien de forma sistemática provoca una incapacidad para expresarse e incluso la desconfianza en el propio juicio.

“No es para tanto, siempre haces drama” / “Eso que sientes es una tontería”

El “amiga date cuenta” no ayuda a la víctima 

Cuando estamos frente a un caso de violencia de género, ya sea de una amiga, familiar o conocida debemos ser cuidadosos a la hora de intentar ayudar a esta persona a salir de esta situación.

Lo primero a considerar es el tipo de violencia de la que está siendo víctima la persona, si está en peligro su vida o integridad física, lo fundamental es explicar la importancia de denunciar y buscar el acompañamiento necesario para este proceso, considerando que, en Venezuela, el personal que trabaja en los entes receptores de denuncias no posee la capacitación adecuada y en la mayoría de las ocasiones lejos de ayudar terminan por revictimizar. En estos casos, podría ser de utilidad solicitar el acompañamiento de alguna organización que preste este servicio.

Si el caso es de violencia psicológica, que no es menos grave pero sí más difícil de detectar, incluso por la propia víctima, se debe abordar con mucho cuidado para evitar alejar a la persona de sus amistades y unirla más al maltratador.

De acuerdo con información publicada en la cuenta de instagram del doctor Jan Costa Muller, psiquiatra venezolano (UCV), usar expresiones como “amiga date cuenta” o “valórate y déjalo ya”, constituyen un doble maltrato para la víctima. Su autoestima estará aún más lastimada, la acercará al maltratador y se alejará de sus amistades o familiares.

El psiquiatra aconseja evitar el juicio, demostrar afecto, contener, usar frases como “te entiendo y estoy para ti” y recomendarle a la persona que asista a terapia con un especialista.

Violencia machista pasa desapercibida

A diario, muchas personas (hombres y mujeres) repiten expresiones que fomentan la violencia machista, sin siquiera notarlo. “Hay carreras para hombres y carreras para mujeres”, “detrás de un hombre hay una gran mujer”, “deberías ser un poco más femenina”, “se lo buscó por andar vestida así”, “los hombres son más razón y las mujeres más emoción”, “a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas” y “mujer que no moleste es hombre”, son algunas de ellas.

Estas son tan cotidianas y familiares que su uso parece inofensivo, pero no lo es. Es allí donde se debe poner el foco y educar para la no repetición de patrones y estereotipos obsoletos.

Todo comienza con el desconocimiento de los términos, es por ello que es importante visibilizar qué es y cómo afecta la violencia machista. Esta se refiere a todas aquellas acciones que contribuyen al menoscabo sistemático de la dignidad, el estima y la integridad física y mental de las mujeres, niñas y personas con una identidad de género y/o sexualidad distinta a la normativa.

Prevenir la violencia contra la mujer es una deuda pendiente

La violencia sigue siendo un obstáculo para alcanzar igualdad, desarrollo, paz y el respeto de los derechos humanos de mujeres y niñas.

Movimientos como el #MeToo, #NiUnaMenos, #BalanceTonPorc, #TimesUp entre muchos otros, han provocado una movilización mundial y dejado en manifiesto la urgencia de prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y las niñas.

Gracias a ellos, ha habido una sensibilización y un impulso sin precedentes para poner este tipo de violencia en las agendas gubernamentales, con leyes y políticas, servicios esenciales y estrategias de prevención.

Apoyar e invertir en organizaciones que defiendan los derechos de las mujeres es fundamental para acabar con la violencia contra las mujeres y las niñas.