Ángela Ponce. «La tasa de paro de las personas trans en España es de un 85%»

El Mundo de España, entrevistó a la Miss España 2018 en el marco del día de la visibilidad trans.

El Mundo

(31-03-2022) Desde que aceptó el reto de representar a España en Miss Universo 2018, Ángela Ponce (31) ha destacado tanto por su belleza como por su activismo. La sevillana habla sobre visibilidad, discriminación y derechos en cada entrevista que concede. Es más, durante los últimos cuatro años, la modelo ha participado en diversas iniciativas que prestan ayuda a la comunidad trans. Entre ellas, El pelo no tiene género de Pantene.

«Esta iniciativa viene desde hace unos años y nace para dar oportunidades a las personas trans. Por ejemplo, un año ha tratado sobre la importancia de la familia, otro sobre la necesidad de generar oportunidades -porque la tasa de desempleo de las personas trans es de un 85% en España- y este 2022, junto a la Fundación 26 de diciembre y la academia Hair Krone, hemos decidido ofrecer formaciones para personas trans, además de siete puestos de trabajo. Algo que me parece muy relevante en este momento», comentó el pasado viernes a LOC.

Menciona que el 85% de la comunidad trans se encuentra en paro en España. ¿Por qué cree que sucede esto?

Creo que es un poco de todo: por falta de formación, por falta de oportunidades o por inseguridades. Por eso, a mí parecer, tu entorno es fundamental. Por ejemplo, tu familia puede hacer que tengas una infancia feliz o una infancia traumática. Y cuando no te aceptan, cuando te dicen que está mal ser como eres, formarse no parece una opción. Por otro lado, también existe el prejuicio. Por ejemplo, algunas marcas me han dicho que yo no puedo representar sus productos por ser trans, porque no saben si eso va a molestar a sus clientes. Y eso también podría pasar en una tienda, una cafetería o en cualquier lugar.

El 31 de marzo es el Día de la Visibilidad Trans. Y a pesar de que su lucha toma, cada día, más relevancia, hay gente que sigue sin darle la importancia necesaria. ¿Cuánto cree que se ha avanzado en esta materia durante los últimos años?

Yo creo que nuestra lucha, cada día, va teniendo un poco más de visibilidad. Porque si lo piensas, hasta hace poco tiempo, ser trans ni siquiera parecía una posibilidad. La gente pensaba «¿cómo van a existir niños trans? ¡Eso es algo de adultos!», pero cada día la identidad está más reconocida, cada día hay más personas que salen a manifestarse para que tengamos leyes y nos amparen. Aunque, la verdad, también creo que damos dos pasitos para adelante y cuatro para atrás. Por eso es importante que exista este día.

Hace un par de semanas fue el 8M y, como todos los años, las feministas transexclusionistas -quienes, desde la defensa del sexo biológico, están en desacuerdo con que las mujeres trans sean consideradas mujeres- se convirtieron en tema de discusión. Cuando usted escucha estos discursos, ¿Qué siente?

Para mí, el feminismo sin las mujeres trans no es feminismo, porque nosotras no solamente somos mujeres, sino también mujeres en riesgo de exclusión social. Por ejemplo, yo me enfrento a cada una de las cosas que se enfrenta una mujer cis, con el añadido de las mujeres trans, con esa discriminación que sufrimos. No solo somos mujeres… ¡Somos lo más bajo de la escala social!

¿A usted le ha tocado enfrentarse a alguna de estas feministas?

Por redes sí y resulta muy frustrante, porque ellas suelen ser personas que no tienden a razonar. No abren la mente. Por ejemplo, hace poco, en Estados Unidos, una nadadora trans, que ganó el oro en una competición, no fue aceptada por sus compañeras. Las otras se apartaron de ella y le pidieron a la cuarta que se subiera el podio… Y todo eso viene del desconocimiento. ¿Sabes que hay un comité olímpico que pone unas normas? Para tú poder competir, tienes que estar dos años en hormonas. Ellos estudian que tu nivel de hormonas que sea igual al del resto. O sea, si esta chica ha ganado, es porque se ha preparado, no porque tenga ventaja sobre las demás. Incluso tiene menos. Porque las trans no tenemos nada de testosterona en el cuerpo… Y las mujeres cis, algo tienen.

Comenta que ha tenido algunos enfrentamientos en las redes y yo recuerdo que, hace ocho meses, nos contó que mucha gente creía que podía insultarla solo por ser un personaje público. ¿Ha cambiado, en algo, la situación desde entonces?

Creo se ha ido relajando un poco, pero porque yo me he abierto, he permitido que la gente me conozca, que tengan otra mirada sobre mi realidad, que es también la de tantas personas. Creo que mi visibilidad ha ayudado a cambiar la perspectiva y mucha gente que antes era hater a tope, ahora me dice que me entiende. No obstante, pretender no tener haters es tapar el sol con un dedo, siempre están ahí y, la verdad, es agotador. Porque detrás de esas fotitos hay un ser humano y tú no todos los días puedes soportar que se te escriba «maricón», «hombre» o incluso «suicídate» o «deberías morir». La gente cree que por ser personaje público deberías estar preparada para aguantar y no.

¿Puedo preguntarle si estas situaciones han hecho que usted busque ayuda psicológica, un terapeuta?

A mí me parece importantísimo hablar sobre salud mental. Pero la verdad es que yo no he necesitado la ayuda de un terapeuta, porque tengo una familia maravillosa que ha hecho de escudo conmigo. Mi entorno me ha apoyado siempre, entonces he podido ser feliz y manejar los insultos de mejor forma. Aunque cuando empecé mi transición, sí tuve que ver psicólogos y enfrentarme a situaciones incómodas. Entonces, la transexualidad estaba considerada un trastorno mental y yo tenía que «demostrar» que era una niña. Y eso me provocaba miedo, evidentemente. Iba cagada, porque tenía que contestar tests y pensaba «depende de mis respuestas, mi futuro».

Por otro lado, quiero preguntarle por su vida personal. La veo muy contenta con su novio Víctor en redes sociales, ¿hay planes de boda?

Hablamos sobre el tema, nos hace ilusión. A lo mejor veo un sitio que me gusta y le digo «¡mira, aquí nos podemos casar!» o cuando escuchamos una canción, pensamos en la boda. Pero ninguno planea casarse a corto plazo, porque hay muchas cosas que queremos hacer antes.

¿Y le gustaría tener una familia grande con él?

Eso me lo planteo menos. Porque a mí me gustaría viajar mucho, seguir viviendo experiencias y, al final, un hijo es una responsabilidad grande. Además, ya tengo a Valentín, que es mi chihuahua y es como nuestro hijo. Pero tampoco me cierro a tener niños. Sé que en algún momento sí voy a decir «ahora sí que me gustaría».

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