La Encuesta TEA 2026, con 2.082 respuestas de familias de todo el país, muestra un escenario de alta vulnerabilidad para niñas, niños y adolescentes en el espectro autista. Seis de cada diez hogares viven con ingresos inferiores a una canasta básica, 39,1% de los menores no tiene acceso a terapias y más de la mitad de las familias reportó experiencias de discriminación
FUENTE ORIGINAL: EL NACIONAL. –
La vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes con austismo en Venezuela está atravesada por dificultades que van más allá de las necesidades propias de cada persona. Para muchas familias, garantizar el acceso a terapias, alimentación especializada, educación inclusiva y atención médica supone enfrentar, al mismo tiempo, limitaciones económicas, fallas en los servicios públicos y respuestas institucionales insuficientes.
Esa realidad queda reflejada en la Encuesta TEA 2026, investigación diagnóstica realizada por la Organización Venezolana de Autismo (OVA) que reunió 2.082 respuestas válidas de familias de entidades del país. El informe fue concebido como herramienta para conocer la situación de la población infanto-juvenil en el espectro autista y sus núcleos familiares y aportar información para la formulación de políticas públicas desde un enfoque de derechos humanos.
Aunque la encuesta tuvo participación de familias de buena parte del país —Aragua, Caracas, Miranda, Carabobo, Zulia, Guárico, Monagas, Lara, Anzoátegui, Falcón y otras entidades— la falta de data oficial por parte del Estado no permite determinar la prevalencia del autismo en cada estado, advierte la organización .

Las familias cargan con el peso económico y de cuidado
Uno de los principales hallazgos de la Encuesta TEA 2026 está relacionado con la situación económica de los hogares. 60,3% de las familias consultadas, equivalente a 1.228 hogares, reportó ingresos mensuales inferiores a una canasta básica. Otro 32% indicó que sus ingresos alcanzan estrictamente para cubrirla y apenas 7,7% señaló contar con recursos suficientes para afrontar gastos médicos y terapéuticos especializados.
En este contexto, la responsabilidad económica se combina con una marcada feminización de las labores de cuidado. La madre aparece como principal cuidadora en 91,6% de los casos, es decir, en 1.851 familias.
Los hogares encuestados se distribuyen entre estructuras biparentales, que representan 51%; monoparentales, con 24,8%, y familias extendidas, con 24,5%.
La situación económica también se refleja en el acceso a medicamentos. 45% de los menores incluidos en la encuesta recibe medicación. De ellos, 95,4% enfrenta dificultades graves para adquirirla, principalmente por los costos.
A esto se suma una limitada cobertura de las ayudas económicas estatales. De acuerdo con el informe, 90,7% de las familias no recibe bono o ayuda económica especial del Estado por concepto de discapacidad.
El diagnóstico también señala que 5,3% de los menores permanece en condición de sospecha sin una certificación formal. Entre quienes sí recibieron diagnóstico, la edad promedio fue de 4,1 años, con un pico principal a los 3 años. Sin embargo, el acceso al diagnóstico muestra marcada diferencia entre los sectores público y privado: 71,3% obtuvo el diagnóstico en instituciones privadas, frente a 23,8% que fue atendido en instituciones públicas como CAIPA, hospitales y CDI.
n cuanto al nivel de apoyo requerido, 58,8% de los menores fue identificado como TEA nivel 1, 34,4% como nivel 2 y 6,8% como nivel 3.
SOCIEDAD / SALUD
Hallazgos de la encuesta nacional sobre autismo 2026
El informe de la Organización Venezolana de Autismo expone la vulnerabilidad económica y las brechas de diagnóstico en familias con TEA.
60,3%
Ingresos menores a la canasta básica (1.228 hogares)
91,6%
Madres como cuidadoras principales (1.851 familias)
90,7%
Hogares sin bonos o ayuda económica estatal
Distribución según niveles de apoyo requerido
Nivel 1 (Apoyo leve)58,8%
Nivel 2 (Apoyo moderado)34,4%
Nivel 3 (Apoyo sustancial)6,8%
Acceso y origen del diagnóstico
71,3% Instituciones privadas
23,8% Sector público (Hospitales/CAIPA)
Edad promedio del diagnóstico: 4,1 años.
Fuente: Organización Venezolana de Autismo (Encuesta TEA 2026)
La educación inclusiva todavía enfrenta barreras
La escuela constituye otro de los espacios donde las familias encuentran obstáculos. Según la encuesta, 9% de los niños, niñas y adolescentes incluidos en la muestra —182 casos— está fuera del sistema educativo.
La mayoría de los consultados cursa primaria, con 52,6%; 21,2% está en educación media o bachillerato, y 17,7% en maternal o educación inicial.
La educación regular pública concentra 43,1% de los casos y la privada 26%. Mientras tanto, 22% cursa educación especial pública y 4,5% educación especial privada.
La incorporación al sistema educativo no garantiza, sin embargo, que existan las condiciones necesarias para atender las particularidades de cada estudiante. 49,8% de los planteles implementa adaptaciones curriculares, pero 42,6% de los estudiantes no recibe este tipo de ajustes. Otro 5,8% de las familias aseguró haberlos solicitado formalmente y haber recibido negativa institucional.
La figura del acompañante pedagógico también muestra diferencias en el acceso. Aunque 76,9% de los estudiantes no requiere un acompañante, entre quienes sí lo necesitan, 10,7% debe ser costeado por la propia familia y solo 12,4% es provisto por la escuela.
La organización advierte que la inclusión educativa no depende únicamente de la presencia física del estudiante en el aula. Las adaptaciones y apoyos necesarios buscan facilitar su participación y aprendizaje dentro del sistema educativo.

Terapias y alimentación especial, fuera del alcance de muchas familias
El acceso a terapias constituye otro de los principales nudos identificados por la investigación. 60,9% de los menores encuestados tiene acceso a algún tipo de terapia, mientras 39,1%, equivalente a 773 familias, carece de este servicio.
Entre las disciplinas con mayor disponibilidad aparecen la psicopedagogía, la terapia ocupacional y la terapia de lenguaje. Otras áreas, como habilidades sociales, terapia sensorial, fisioterapia, musicoterapia y enfoques conductuales especializados como ABA, presentan un acceso más restringido, particularmente para los hogares con menores recursos.
OVA destaca que estas terapias no deben entenderse como un lujo, sino como herramientas vinculadas con el desarrollo y la autonomía de los menores. Pueden contribuir al desarrollo de la comunicación y la interacción social, la regulación sensorial y emocional, las habilidades de autocuidado y la adaptación al entorno escolar.
La alimentación representa otra dificultad. 75,9% de los menores incluidos en la encuesta requiere dieta especial, de acuerdo con las necesidades reportadas por sus familias. Sin embargo, 86,3% de esos hogares afirma no poder costearla.

Los servicios públicos también interfieren en la continuidad de las rutinas. 58,7% de los hogares, equivalente a 1.128 familias, reportó que las fallas recurrentes de agua y electricidad alteran las rutinas diarias y provocan la suspensión de terapias.
Para las personas con autismo, cuya cotidianidad puede apoyarse en rutinas y estructuras previsibles, la interrupción de actividades asociada a fallas de servicios básicos representa una barrera adicional en un contexto ya marcado por dificultades económicas y de acceso a atención especializada, de acuerdo con la organización.
La discriminación persiste mientras pocas familias denuncian
52,4% de las familias, correspondiente a 1.050 reportes, afirmó que el menor o su entorno había sufrido actos de discriminación. El ámbito educativo aparece como el principal espacio señalado, con 65,3% de los casos, seguido por los espacios públicos, con 24,4%.
A pesar de las vulneraciones reportadas, la mayoría de las familias —89,8%— afectadas no acudió a las autoridades para presentar denuncia formal. Entre quienes sí lo hicieron, la mayoría manifestó no haber obtenido justicia ni resolución efectiva por parte de los organismos competentes.
Comunidad / Salud
Vulneración de derechos en la comunidad con autismo
Hallazgos de la Organización Venezolana de Autismo sobre discriminación y acceso a identificación oficial.
1.050
Reportes de discriminación (52,4%)
89,8%
Afectados que no denunciaron formalmente
51,8%
Menores que no poseen carnet del Conapdis
Distribución de ámbitos de discriminación
Ámbito educativo65,3%
Espacios públicos24,4%
Acceso al carnet del Conapdis
51,8% No posee el documento
48,2% Cuenta con el carnet
Fuente: Organización Venezolana de Autismo
Otro indicador relacionado con el acceso a derechos es el carnet del Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis). La encuesta encontró que 51,8% de los menores no posee este documento, mientras 48,2% cuenta con él.
La organización concluyó que el principal desafío que plantea el informe es convertir esa información en una base para discutir respuestas públicas que permitan que el acceso al diagnóstico, las terapias, la educación, la alimentación, los medicamentos y los mecanismos de protección de derechos no dependan exclusivamente de la capacidad económica de cada familia.




