Aunque la mayoría de las personas que protestaban eran mujeres, la burla y la amenaza fue la respuesta gubernamental. Es importante resaltar que los espacios de protesta femenina siempre han sido violentados de esta manera para desmeritar las voces de exigibilidad, reflejando una dinámica de poder y violencia de género
Gaby Buada .- Caleidoscopio Humano
Desde las 10:30 am un grupo de activistas, familiares y organizaciones de derechos humanos se concentraron frente al Ministerio de la Mujer para denunciar los horrores que viven mujeres detenidas por razones políticas en Venezuela. La manifestación fue convocada por el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) y la Alianza de Mujeres en la Política y aunque, la mayoría de las personas que protestaban eran mujeres, la burla y la amenaza fue la respuesta gubernamental.
«La violencia sexual bajo custodia del Estado es tortura y no puede quedar en silencio ni en impunidad», enfatizó Evelyn Pinto, representante de la Alianza Mujeres en la Política.
Aunque con lluvia y gran presencia policial en las esquinas de la Av. Urdaneta en Caracas, la concentración de personas, activistas, familiares de presos políticos y organizaciones de derechos humanos se llevó a cabo. Cinco mujeres (tres de ellas familiares de mujeres presas políticas) lograron entregar el documento a la ministra de la Mujer, Yelitze Santaella.
5Jun | Familiares, víctimas, defensores y ciudadanos protestan, en la sede del MinMujer, para denunciar la #violenciaSexual, la #tortura y los #tratosCrueles que enfrentan las #mujeres #presasPolíticas bajo custodia del Estado 🇻🇪.
— Caleidoscopio Humano (@CaleidoHumano) June 5, 2026
Aseguran que la denuncia pública sobre la… pic.twitter.com/euoQ6mZt3n
Burlas, amenazas y cinismo como respuesta
En las afueras del ministerio las manifestantes fueron saboteadas y fotografiadas por la Policía Nacional Bolivariana. También, un «ciudadano» con un uniforme sin ningún tipo de insignia ni identificación negó la cantidad de violaciones contra las mujeres presas políticas que se estabana denunciando.

El hombre irrumpió en la protesta alegando ser «representante del Estado», luego abogado y luego «ciudadano», negando todas las denuncias que realizaban las manifestantes.
El presunto “abogado” usaba unas gafas “formuladas” — de acuerdo con la descripción del modelo en Amazon se trata de lentes con cámaras de grabación —.
#5Jun | Durante la concentración convocada por familiares, víctimas, defensores y ciudadanos en la sede del Ministerio de la Mujer se registró un hecho irregular. Un hombre irrumpió en la protesta alegando ser abogado en principio y luego negándolo.
— Caleidoscopio Humano (@CaleidoHumano) June 5, 2026
El presunto “abogado” llamó… pic.twitter.com/yzxAWZSKGZ
El hombre con uniforme policial salió de la concentración bailando y burlándose de los presentes después de desmentir a los familiares.
Luego de publicar los videos y reseñar el hecho en las redes se pudo conocer que el extraño hombre que saboteó la protesta se llama Williams Cuberos Sánchez, al parecer es colectivo, funcionario policial y actualmente se desempeña como juez del Juzgado Décimo Sexto de Primera Instancia.
La desfachatez de la impunidad.
— freddyzur (@freddyzur) June 6, 2026
Williams Cuberos Sánchez, señalado por sus vínculos con grupos colectivos y el SEBIN, se presentó ante el Ministerio de la Mujer para burlarse de las familias de presos políticos.
Mientras ellas exigen justicia por denuncias de tortura y violencia… pic.twitter.com/Ds8c84RFE5
Se pudo confirmar su identidad luego de que comenzara a escribir y hacer seguimiento a las cuentas en redes sociales de las organizaciones presentes en la manifestación.


Acoso y amenazas en protestas de mujeres
Este hecho describe con precisión un patrón que muchas organizaciones y personas defensoras enfrentan durante las manifestaciones pacíficas, pero que se profundiza cuando son convocadas por mujeres o grupos feministas. El uso de la vigilancia táctica, la infiltración y el acoso digital como mecanismos de intimidación dirigidos específicamente a desmovilizar las protestas lideradas por mujeres.
El comportamiento de este sujeto —desde el uso de tecnología de espionaje camuflada hasta la burla final— no es un hecho aislado; responde a una estrategia de violencia política y psicológica.
El uso de lentes con cámaras ocultas (falsamente presentados como lentes formulados) busca registrar rostros, dinámicas e interacciones para fichar a las activistas. Esto viola el derecho a la manifestación pacífica y a la privacidad.
Salir de la concentración bailando y burlándose no es solo cinismo; es una demostración de poder que busca infantilizar, restar solemnidad a la exigencia de las víctimas y generar frustración en quienes protestan legítimamente.
El acoso posterior en redes sociales confirma que la operación no terminó en el Ministerio de la Mujer. El traslado de la intimidación al entorno digital busca que el miedo permanezca en la cotidianidad de las activistas y las organizaciones.
Recomendaciones de seguridad
Dado que el hostigamiento se trasladó a las redes sociales, es fundamental activar protocolos de resiliencia digital:
🔐 Medidas de Contingencia en Redes:
- Documentación del acoso: Antes de bloquear o reportar, guarden capturas de pantalla completas (con fecha, hora y enlaces visibles) de los mensajes, comentarios o perfiles del acosador. Esto sirve como registro y evidencia para alertas internacionales.
- Filtros de comentarios: En Instagram, activen la opción de «Palabras ocultas» y agreguen términos que este sujeto esté utilizando frecuentemente para bloquear automáticamente sus comentarios.
- Restricción y reporte masivo: En lugar de engancharse en discusiones públicas que alimentan el algoritmo del acosador, utilicen la opción «Restringir» (para que sus comentarios solo los vea él) o procedan al bloqueo y reporte formal de la cuenta por hostigamiento.
- Revisión de perfiles personales: Instar al equipo y a las manifestantes a asegurar sus cuentas personales (doble factor de autenticación, cuentas privadas temporalmente si el acoso es muy selectivo).
En un escenario donde las protestas buscan denunciar injusticias o exigir derechos, la irrupción de una autoridad puede ser interpretada como una estrategia para amedrentar y desalentar la protesta, lo cual califica como una forma de acoso institucional. Asimismo, es importante resaltar que los espacios de protesta femenina siempre han sido violentados de esta manera para desmeritar las voces de exigibilidad, reflejando una dinámica de poder y violencia de género.
Aunque la ministra recibió el documento, las manifestantes cuestionaron que durante la conversación las autoridades desconocieron las denuncias, pese a que durante años se ha denunciado la violencia contra las mujeres en los centros carcelarios.
Finalmente, se esperan acciones concretas por parte del Ministerio para la Mujer y que las denuncias sobre violencia sexual, tratos crueles y condiciones indignas de reclusión sean investigadas de manera efectiva y no queden reducidas a una simple recepción de documentos.




