“Hasta que salgan todos”, mujeres de Zona 7 resisten encadenadas y en huelga de hambre

Lucia Ramírez / Caleidoscopio Humano – Cobertura especial

La mayoría de las personas encadenadas y en huelga de hambre son mujeres. #RostrosInvisibles


“Aquí estoy todavía en la lucha, como todas las demás que quedaron, a las que no les soltaron a sus familiares”, manifiesta Marina Saldivia, quien habla sin soltarse de la cadena.

Es sábado y desde las 6:00 a.m. está en huelga de hambre frente a la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta.

Agradece a Dios porque su nieta y su nuera forman parte de las 17 personas excarceladas en la madrugada. Pero no se va: Sus dos hijos, detenidos el 25 y 27 de noviembre de 2025, continúan privados de libertad. Por eso permanece allí.

“Hasta que salgan todos”, familiares del centro de detención preventiva de Boleíta, conocido como la extinta Zona 7 de la Policía Metropolitana, seguirán encadenadas y en huelga de hambre.

La huelga de hambre inició este sábado, 14 de febrero, horas después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informara que “en el marco de la Ley de Amnistía, 17 personas privadas de libertad en Zona 7 están siendo excarceladas en este momento” y llamara a continuar una ruta de convivencia democrática.

Las excarcelaciones se concretaron en la madrugada, pero no abarcan a todos los detenidos.

Foto: Lucía Ramírez, cobertura para Caleidoscopio Humano

Días antes, el 6 de febrero, Rodríguez había asegurado que la liberación total se daría “entre el martes que viene y, a más tardar, el viernes”. Esa promesa no se cumple en los términos anunciados.

Desde el 8 de enero, cuando el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, dijo que un grupo importante de personas sería liberado, las familias se instalaron frente en las afueras de los penales y comandos policiales del país a la espera de que este anuncio se cumpliera.

No es una presencia intermitente. Han dormido allí, en carpas, a la intemperie. Han pasado semanas bajo el sol y la lluvia, esperando listas y confirmaciones.

Hasta la madrugada de este sábado, Zona 7 era el único reclusorio del país donde no se habían dado excarcelaciones, lo que incrementó la presión y el desespero de quienes sienten que el lugar quedó rezagado frente a otros centros de detención.

En paralelo, la discusión sobre la Ley de Amnistía continúa en la Asamblea Nacional, pero su aprobación ha sido diferida en múltiples ocasiones. Para quienes esperan en la acera, esa demora se traduce en incertidumbre. La palabra “amnistía” se menciona con frecuencia, pero no tiene aún una fecha definitiva.

Desde el jueves 12 de febrero, varias mujeres deciden atar sus cuerpos con cadenas como forma de protesta. Permanecen allí día y noche. Se asean como pueden y hacen sus necesidades fisiológicas en ese mismo espacio, sin abandonar la protesta.

Con el paso de las horas, algunas mujeres se descompensan y deben recibir atención médica en el lugar. Insisten en no retirarse, aún cuando el su encadenamiento trajo como consecuencia que las autoridades del lugar calificaran su acción como “un show”.

También les fueron suspendidas las visitas. Sin embargo, en la visita de la mañana del jueves, sus parientes encarcelados aseguraron que ellos también iniciarían una huelga de hambre, lo que a ellas les dio más fuerza y una señal de que estaban en lo correcto.

Celebran las 17 excarcelaciones porque cada liberación es una señal de que la salida es posible. Se abrazan con quienes lograron reencontrarse con los suyos. Pero repiten que no es suficiente.

No levantarán la huelga hasta que todos salgan. Marina lo dice sin elevar la voz. Las demás expresan lo mismo. Por eso, “hasta que salgan todos”, la cadena permanece cerrada frente a Zona 7.

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