29 de enero: 80 años de Trabajo Social en Venezuela

El Trabajo Social, aunque poco conocido, tiene un amplio campo de acción. Imagen: Equipo de diseño de Caleidoscopio Humano

¿Tú qué quieres ser de grande? Es una pregunta muy común que se le suele hacer a los niños y niñas en edad escolar y siempre responden profesiones u oficios como: medico, maestro, cocinero, enfermero, bombero, policía o Youtuber, como sueñan muchos niños en la actualidad; pero ninguno dice: “Trabajador Social”. Incluso, muchos adultos no conocen esta profesión.

Por: José Ramírez

(29-01-2022) Cuando alguien dice que es o estudia Trabajo Social es común escuchar expresiones y preguntas como: “ah, visitador social”; “¿los que quitan niños, no?” “¿ustedes dan ayudas?”, “¿trabajas para el gobierno?”, “¿eso se estudia?”, “¿te pagan por eso?”, “ah, conozco a alguien que es trabajador social porque ayuda a la gente”

A pesar de que el Trabajo Social es de larga data, existe un profundo desconocimiento del campo científico que lo sustenta. Para conocer sus orígenes, hay que recordar varios hechos históricos que sucedieron a finales del siglo XVIII y XIX.  

La revolución francesa y la revolución industrial, son solo dos ejemplos de cambios que fueron construyendo nuevas maneras de entender la sociedad y la semilla del Estado moderno.

Un Poco de Historia

Entre los acelerados cambios sociales que propició la Revolución Industrial, está la aparición de los obreros industriales y su hacinamiento en barrios proletarios con condiciones de vida difíciles y diversos problemas relacionados con la higiene y la salud en las grandes ciudades.

A todo ello, se suman las dificultades de las personas que no tenían acceso a una actividad laboral y a las que había que dar asistencia, puesto que el Estado no era capaz por sí solo de proporcionarla.

Nacen así las sociedades filantrópicas y personas caritativas que, junto a la respuesta estatal, iban paliando algunas situaciones.

Pero la caridad o filantropía por sí misma no era capaz de realizar cambios significativos para la mejora y reforma social. Por eso, surgieron en Inglaterra y Estados Unidos, diversas organizaciones  que llevaban a cabo un proceso de “ayuda organizada”, proporcionando formación en la búsqueda de empleo y escuelas para adultos, con el objetivo de proporcionar mejores condiciones de vida y no enquistar a las personas en la simple dependencia.

La sistematización de la asistencia y ayuda social se convirtió en lo que hoy conocemos como Trabajo Social, una disciplina científica, con características diferenciadoras respecto a otras áreas del conocimiento.

Mary Richmond, quien es considerada una de las pioneras de esta profesión, realizó el primer intento de sistematización de la práctica profesional con la publicación de “Social Diagnosis” en 1917 y What is Social Case Work? en 1922.

La guía metodológica realizada por Richmond fue muy valiosa porque se centraba en el estudio en profundidad para conocer los antecedentes del caso individual, realizar valoraciones diagnósticas y proponer medidas específicas.

Uno de sus aportes más significativos fue: “Los seres humanos no son animales domésticos dependientes. Esta diferencia entre el hombre y los otros animales, hace necesaria su participación en la elaboración y en la ejecución de planes que tienden a su bienestar. Los individuos poseen una voluntad y finalidad que les son propias, y no están hechos para desempeñar un papel pasivo en la vida: la pasividad los disminuye. (Richmond, 1977, p. 177)”

En el caso de Venezuela, el Trabajo Social tiene sus primeros antecedentes en 1938. Producto de distintas situaciones que atravesaba el país, surgieron numerosas instituciones estatales que buscaban paliar las mismas. Muchas de ellas como cristalización de la labor caritativa de mujeres, (muchas de ellas católicas) que llevaban años sosteniendo ese tipo de labores.  

En 1940, por decreto ejecutivo se creó la Escuela Nacional de Servicio Social adscrita al Ministerio de Educación pero dependiente del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Esta escuela comenzó a operar en enero de 1941 con un pensum de estudios de nivel medio o preuniversitario, egresando la primera promoción el 29 de enero de 1942, y en conmemoración a esa fecha se eligió el día del Trabajo Social en Venezuela. En 1950 la carrera paso a tener una duración de cuatro años.

Pero no fue hasta 1958, con la creación de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV), cuando verdaderamente tomo auge la profesión. Posteriormente La Universidad de Oriente (UDO) creó, en 1968, el Departamento de Trabajo Social, adscrito a la Escuela de Ciencias Sociales y, en 1977 se aprobó la creación de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Zulia, adscrita a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.

La creación de las tres escuelas de Trabajo Social en estas tres universidades autónomas venezolanas ubicadas en Caracas, Cumaná y Maracaibo, (centro, oriente y occidente) significó un gran avance político, económico, social, cultural e institucional que implicó la construcción de una plataforma superior al proceso pedagógico precedido por la vieja Escuela Nacional de Servicio Social, la cual había sido pensada y realizada en función de estudiantes que no tenían más que el certificado de conclusión de estudios, primeramente escolares y, posteriormente, secundarios inconclusos.

Pero entonces, ¿Qué es el Trabajo Social?

La ley de ejercicio del Trabajo Social (actualizada en 2008), define esta profesión como “una disciplina científica que tiene como pilar fundamental el ser humano y centra su atención en las interacciones entre las personas y su ambiente social. Cuenta con un cuerpo sistemático y metódico de teorías, técnicas, estrategias y acciones, reflexión y sistematización fundamentada…”.

De acuerdo a lo reconocido por esta ley, los y las trabajadoras sociales son los únicos profesionales facultados en el país para elaborar estudios e informes sociales.

Iris Malaver, docente del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Oriente (UDO) lo define como un servicio profesional fundamentado en el conocimiento científico y en las destrezas de las relaciones humanas que de forma organizada y consciente, (bien sea de forma individual o colectiva) le ofrece a las personas herramientas para actuar en su propio entorno de una manera transformadora, es decir, que no es necesario que el profesional o las personas que hacen uso de las técnicas y de las herramientas del Trabajo Social, se encuentren ante una situación de crisis para poder actuar, ya que podemos actuar también cuando hay un equilibrio social aceptable). No pensar solo en el Trabajo Social para actuar en situación de crisis sino que también en situaciones que están dentro del “deber ser”.

Por su parte, la profesora Rosirys Gómez, también docente la UDO, lo define como disciplina de las ciencias sociales que interviene en los efectos de las contradicciones estructurales de la sociedad.  

Con la definición que obtuvimos de la Ley de ejercicio del Trabajo Social más los conceptos que aportaron las docentes, ya podemos deslastrarnos de la idea de que el Trabajo Social es “ayuda” o “caridad”.

El Trabajo Social tiene varios niveles de Intervención: Individual-familiar; grupal, comunitario y macro social (políticas públicas, seguridad social, gerencia social). Y sus salidas laborales o campos de acción son diversos: ecología y ambiente, Infancia, gerontología, genero, diversidad sexual, asuntos penales, pobreza, salud, educación en todos sus niveles, sector privado o empresarial, Trabajo Social Clínico, tercer sector o ONG; políticas públicas, vivienda, nutrición, adicciones, coaching, tanatología, derechos humanos, asistencia humanitaria, activismo…

El trabajo social como experiencia de vida

La profesora Iris recuerda importantes anécdotas en su experiencia como trabajadora social, episodios que, en muchas oportunidades quedan como experiencias para toda la vida.

«Haciendo una investigación visité una población indígena en el municipio Ribero del estado Sucre. Para llegar a ese poblado había que subir el cerro por 5 horas a pie. Eso para mí representaba una dificultad para poder hacer la intervención. En términos de nuestra lógica, ellos estaban en una situación de precariedad, pero para ellos, ellos estaban bien. Obvio que por encontrarse algo retirados les costaba acceder a servicios como vacunas y alimentos, pero a veces queremos trasladar la lógica de nuestra realidad a la realidad de otros y que las cosas funcionen como nosotros estamos acostumbrados o como la conocemos”, comentó.

Para Luis Palacios, estudiante de la carrera en la UCV, es común observar situaciones, que después relaciona con alguna teoría estudiada, «eso me permite entender o ver las cosas desde otra perspectiva, veo que el trabajo social está en mi día a día, lo es todo, y es curioso para alguien como yo que hace apenas unos años atrás ni siquiera sabía que existía una profesión llamada Trabajo Social”. 

En el caso de Rosirys Gómez, la amplia gama de situaciones en las que la profesión puede intervenir para generar cambios, le genera emoción y pasión por su profesión, pero lamenta no poder dar respuesta oportuna en algunas situaciones. Desde su conocimiento, busca siempre manejar alguna alternativa o la buena disposición para resolver las demandas que se presenten.

Los desafíos del Trabajo Social en Venezuela

En cuanto a los desafíos del Trabajo Social en Venezuela, las fuentes consultadas para este artículo coinciden en que en medio de la Emergencia Humanitaria Compleja la población -principalmente la más vulnerable-, ha perdido la confianza y esperanza en muchas de las instituciones que deberían ofrecer acompañamiento en materia de salud, educación y asistencia.

Es aquí donde surge la importancia de las escuelas de Trabajo Social en el país, desde donde se deben generar más y nuevas estrategias para abordar el difícil contexto venezolano.  

Esto se logra con una actualización constante de los pensum de estudio y una humanización de la academia, la cual debe responder a las demandas de la sociedad actual.

En definitiva, el Trabajo Social ha desarrollado todo un campo de conocimientos que se aleja de la idea cotidiana de asistencia, es decir, única y exclusivamente de la ayuda. Lleva a cabo, un procedimiento científico, con un marco teórico-metodológico que le es propio, reflexiona sobre la práctica, retroalimenta la teoría y vuelve constantemente a la práctica en una perfecta simbiosis.

Esta es una profesión que, al buscar bienestar social, puede traducirse que su fin último son los derechos humanos.

En un país como Venezuela, que atraviesa una Emergencia Humanitaria Compleja, con todo lo que de ello se deriva, le corresponde a esta profesión reinventarse para afrontar estos numerosos desafíos.

Para ello, a juicio de los entrevistados, es necesario conocimientos, preparación y actualización constante. En palabras de Luis Palacios, “los buenos profesionales actúan apegados a la ética”, mientras que para para Rosirys Gómez, “debemos estar orgullosos de nuestra profesión, enaltecerla con dignidad, con amor. Esta profesión engloba todo. Tenemos un conocimiento basto de lo que es la realidad social y esto, es sin duda, una gran ventaja”.

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