Mujeres periodistas venezolanas: Rostros que trabajan por la igualdad y la equidad

Fuente: Amnistía Internacional Venezuela

Hoy 8 de marzo contamos y enaltecemos los rostros de cinco mujeres que en el mundo representan lo que muchas viven en el gremio de la comunicación y que con la pandemia y la emergencia muchas veces este esfuerzo se traduce en vivir de muy de cerca las desigualdades de género


Desde un enfoque diferenciado de lo que significa ser mujer se presentan cinco historias de profesionales de la comunicación que ejercen alejadas de familiares, costumbres y afectos, pero con la enorme convicción de que su esfuerzo se verá materializado en la igualdad y equidad ideal para todas las personas. Hoy 8 de marzo contamos y enaltecemos los rostros de cinco mujeres que en el mundo representan lo que viven en el gremio de la comunicación y que con la pandemia y la emergencia muchas veces este esfuerzo se traduce en vivir muy de cerca las desigualdades de género.

Jullet Pineda

Cuenta que en relación a las vivencias personales como mujer que inciden en lo que es el libre desenvolvimiento de su profesión, uno de los tantos retos que ha tenido que sortear ha sido reincorporarse, después de un año de estudios, en una industria que ya estaba en crisis y a la que ahora se suma una recesión económica producto de la pandemia.

“Estas condiciones están lejos de ser las ideales para cualquier persona que se esté graduando en este momento. Pero a esto también hay que agregarle el hecho de ser migrante, de venir de un país en donde se habla otro idioma y ser una mujer latina”.

Pineda resalta que la angustia de estar afuera y tener familia de edad avanzada en Venezuela también es una preocupación diaria. “Ver cómo respondes por ellos y cómo puedes apoyarlos desde tu condición, que ya es precaria. Tengo la fortuna de contar con una red de apoyo que me ha ayudado muchísimo a sortear estas dificultades y soy consciente de mis privilegios, pero me he encontrado con muchas mujeres que se han visto impactadas de una forma más severa”.

En cuanto a aportes que esta comunicadora ha ofrecido en la lucha por los derechos humanos en Venezuela detalla que, aunque es fácil dejarse llevar por la incertidumbre y la angustia que provoca vivir en un país en donde las instituciones gubernamentales no son independientes y siguen postergando debates que están pendientes desde hace tiempo, la Red de Periodistas Venezolanas[1] (grupo fundado por periodistas mujeres que busca trascender y resaltar en la necesidad de luchar por la igualdad y equidad en el gremio) es importante y necesaria.

“Desde que empezamos a articular la Red oficialmente en julio-agosto de 2020 ha habido varias reacciones que confirman que este espacio es importante. En algunas reuniones hemos hablado, por ejemplo, sobre el acoso por parte de colegas hombres o efectivos de seguridad. También hemos hablado de otros temas, como el burnout[2](síndrome de desgaste profesional) y la urgencia por ser siempre productivos o la necesidad de visibilizar en nuestros trabajos periodísticos cómo impactan ciertas situaciones a las mujeres específicamente”, indicó.

Crear espacios de contención que sean seguros para hablar de esto es profundamente sanador, señaló la periodista al tiempo que indicó que fue impresionante ver respuestas muy parecidas en el proceso de consulta de la red.

“Yo no sabía que también te había pasado” o “yo pensaba que era la única que me sentía/pensaba así”. Hay algo muy poderoso de reconocerte en alguien más, de saberte acompañada, de sentirte visible y ponerle nombre a lo que te pasó. Y la necesidad de eso, de reconocernos (entre periodistas y mujeres), es lo que ha hecho crecer este espacio, aclaró.

Como migrante o desde el conocimiento de la forma de trabajo desde afuera de Venezuela, Jullet cree que este tema debería tener algunas políticas de diferenciación de género en los países receptores de la migración forzada para hacer más fácil la labor de documentar y visibilizar lo que ocurre en el país con mayor claridad.

“No soy ninguna especialista en la materia, pero ejerciendo día a día como periodista se hace evidente que la crisis migratoria no impacta a hombres y mujeres de la misma manera”.

La comunicadora señaló además que los organismos internacionales están al tanto de esto y citó el informe reciente de las Naciones Unidas sobre la trata de personas y cómo la recesión provocada por la pandemia[3] impacta diferenciadamente a las mujeres.

“Esto va a dejar a mucha más gente en situaciones vulnerables, el caso de la joven venezolana que fue violada mientras acudía a una entrevista de trabajo en Buenos Aires a principios de año también es otro ejemplo diferenciado en la migración forzada.

Finalmente, la comunicadora señaló que no es casualidad que estos agresores busquen mujeres ni mucho menos que haya individuos o bandas criminales que traten de aprovecharse de las condiciones de vulnerabilidad económica y social en las que se encuentran las migrantes venezolanas.

“La sociedad civil local e internacional y los Estados deben trabajar en los impactos relacionados al género y la interseccionalidad para tomar medidas que protejan a las mujeres migrantes ya que de no hacerlo se corre el riesgo de que el impacto de esta crisis sobre las mujeres siga siendo invisible”.

Katherine Pennacchio

Esta profesional ha trabajado en proyectos de periodismo ciudadano e investigación, departamentos de comunicaciones y en la radio. Co-fundó Vendata.org,[4] proyecto de liberación de información y publicación de datos abiertos en Venezuela.

En cuanto a la crisis humanitaria que vive Venezuela detalla que lo difícil de todo esto no es solo vivir si no contarla y refiere un hecho que le impactó de manera diferenciada.

“Cuando el apagón nacional de 2019 vimos lo que era resolver día a día la crisis eléctrica ya que además de resolver las urgencias cotidianas también era resolver las entregas de trabajo en medio de todas las complicaciones de tener todo al día. Esto nos pasó por igual a hombres y mujeres pero como viví esa situación fue un impacto desgastante”.

Ofrecer talleres de la mano de organizaciones relacionadas con el acceso a los derechos de exigir transparencia y datos oficiales también es otra de las múltiples actividades que realiza como todas las periodistas y profesionales que deben tener varias entradas de dinero.

“No es solo en el periodismo si no en muchas profesiones que tenemos tener hasta cuatro entradas para poder vivir”.

La comunicadora cuenta además que ha vivido ataques por el ejercicio de su profesión y que esa experiencia negativa le ha ayudado a conocer las de otras colegas que son víctima de acoso en las redes sociales y que en su mayoría sucede solo con mujeres.   

“Hace poco publiqué un podcast llamado Atacadas en la red[5] que, aunque es un proyecto personal visibiliza las historias de mujeres que han sido atacadas en las redes sociales. Hasta ahora cuenta con cinco capítulos que uno de ellos se basa en Venezuela”, señaló.

Esta idea se dio como consecuencia de una experiencia que vivió Pennacchio, luego de un trabajo de investigación que publicó sobre el pastor Javier Bertucci que en consecuencia generó ataques en Twitter por parte de los simpatizantes del también político. “Con este trabajo sigo visibilizando los ataques contra periodistas en la red social ya que esto puede causar daño físico y psicológico”, además asevera que se tiene el derecho de visibilizar situaciones que viven mujeres periodistas por el solo hecho de ser mujer.

En cuanto a políticas diferenciadas de género comenta que se deben implementar en países receptores de la migración forzada sin politizarlas.

“Sobre todo lo vemos en la pandemia muchas mujeres y no solo las periodistas trabajan mucho más, atienden la casa, el trabajo, el hogar al mismo tiempo. Lo hemos visto en la pandemia cuando muchas colegas se sienten mal porque están conectadas a la pantalla y a la vez están atendiendo a los hijos, o no se pueden conectar porque están en actividades del hogar”.

Finalmente, señaló que es necesario el cambio de conciencia en la población, sobre todo por la presión que viven las mujeres en medio de la pandemia.

“Debería haber un cambio de conciencia en cuanto a las labores del hogar. Cuando eres una mujer trabajadora, madre no quiere decir que lleves la carga más pesada en una situación como la que estamos viviendo con la Covid_19”.

Gabriela Mesones Rojo

Para esta comunicadora social que usualmente cubre temas de violencia de género, derechos humanos y migración, las dificultades con las que se ha encontrado están relacionadas con la crudeza con la que se vive la violencia en Venezuela.

“Estoy obligada a estar muy cerca de comunidades vulnerables para llevar a cabo mi trabajo. En mi experiencia, han sido los cuerpos de seguridad, autoridades militares o civiles armados los que se han mostrado más frontales a la hora de usar distintos tipos de intimidación sexual para presionarme mientras cubro alguna pauta”.  

Por otro lado, resalta que como sobreviviente de abuso sexual y psicológico el hecho de cubrir historias de violencias sexuales puede fácilmente ser un detonante para enfrentar heridas personales.

“Esto es algo que genera muchísimo desgaste emocional. Creo que, lamentable, casi todas las mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia de género a lo largo de sus vidas, y estoy muy orgullosa de poder haber transformado mis vivencias personales en algo que me permita entender, narrar y analizar mejor la situación de muchas mujeres en Venezuela. Al fin y al cabo, el periodismo es un ejercicio de empatía; y agradezco mucho poder entender las heridas propias a través de la cercanía con las historias de quienes se abren para contarme las dificultades que han vivido”, señaló.

Mesones resalta que el primer aporte a la lucha por los derechos de las mujeres en Venezuela empieza con la formación y el interés personal.

“Para mí el feminismo no solo ha sido una herramienta que me ha ayudado a vivir una vida próspera, completa y sobre todo una vida libre. El feminismo para mí también es una herramienta democratizadora, que nos ayuda a pensar un mundo diverso, amplio, compasivo, generoso y con menos rechazo, odio y violencia. Poder vivir una vida con consciencia de que podemos ser humanos libres y empáticos; y aportar al periodismo con la mirada fija en la importancia de los derechos humanos, de la promoción de un sistema más amable para todos ya es un aporte importante”.

Asimismo, la comunicadora indica que como coordinadora editorial de Caracas Chronicles[6] y Cinco8[7], dos medios digitales venezolanos en dos idiomas, también ha podido aportar no solo a la visión editorial, sino a la visión de equipo que tenemos en ambos medios.

“He contribuido en ¿Cómo podemos crear equipos de trabajo más sanos, éticos, formados y educados? ¿Cómo se complementan los objetivos y valores internos de un equipo de trabajo con los valores propuestos en las líneas editoriales?, ¿Cómo podemos crear protocolos y espacios seguros para que periodistas, fotógrafos, diseñadores, colaboradores y editores puedan crecer, expresarse y sentirse lo más cómodos posibles?”.  

En cuanto a las políticas diferenciadas inexistentes para mujeres migrantes, Gaby Mesones comenta que las mujeres son víctimas de distintos tipos de violencias de género, que muchas veces han arrastrado desde su país de origen al encontrarse en emergencia humanitaria.

“Temas como la hipersexualización, explotación sexual, abusos laborales, violencias sexuales durante el tránsito o en países de acogida pueden ser historias recurrentes dependiendo de la situación social, económica, educativa y familiar de las mujeres migrantes”.

Maria Laura Chang

Como mujer migrante venezolana y además periodista vivió la diferencia de estar fuera de Venezuela en medio de la pandemia. Ya no era la crisis humanitaria en el país, sino una pandemia por la Covid_19 y las medidas de confinamiento para evitar la propagación. 

“Sin duda las dificultades fueron en lo emocional porque luego de tres años de haber migrado alcancé logros profesionales que no hubiese podido tener en Venezuela. Durante el comienzo de la pandemia en Argentina, los círculos de apoyo estaban reducidos y fueron más que todo los virtuales y el afecto de la mascota que adopté en ese momento lo que me mantuvo con ánimo de seguir”.

Chang detalla que cuando comenzó a estudiar derechos humanos en Argentina lo hizo impulsada en lo que había dejado en Venezuela.

“Entre los proyectos que trabajé para visibilizar la situación que se vive a causa de la emergencia humanitaria compleja fue el de Huir, Migrar y Parir[8],  que fue una mirada al caso de las migrantes venezolanas embarazadas desde 4 medios ubicados en distintos países. Esto no solo permitió mostrar lo que viven muchas mujeres venezolanas si no que permitió exigir esa atención diferenciada en los países receptores de la migración forzada venezolana”, resaltó.

El activismo de derechos humanos combinado con el ejercicio de su profesión ha despertado sin duda, el interés de conocer y trabajar de cerca esos temas que viven las mujeres y para esta comunicadora la necesidad de políticas diferenciada en migración y crisis de refugiados se hace necesaria y urgente.

“Definitivamente cada país receptor tiene una circunstancia diferente, momentos políticos diferentes pero sin duda todos tienen el deber de proteger a quienes migran. Este proceso migratorio es inédito y se debe poner atención en ello. En el caso de Argentina, veo políticas adecuadas porque ya tiene experiencia en la recepción de migrantes a diferencia de Colombia, Perú y Ecuador”.

María Laura finalizó resaltando lo que viven muchas colegas migrantes que se les dificulta encontrar trabajo en los medios de comunicación.

“Son muy pocas las periodistas venezolanas que conozco que están ejerciendo, las que lo estamos haciendo lo hacemos como colaboradoras y en proyectos puntuales para abrirnos camino. Sabemos que esto no ocurre por falta de profesionalismo. Hay que dar una mirada a América Latina que cada vez es menos receptiva al empleo en esta área”.

Laura Weffer

Reconocida periodista y aliada en la lucha por los derechos humanos y también por la lucha de la igualdad y equidad, no solo en Venezuela si no en donde sea necesario alzar su voz contra las injusticias.

“Como periodista, significa todo un reto tener que hacer cobertura a distancia. Trabajar sin tener cerca a las personas, intentar conocer realidades sin verlas ni palparlas. Montar una oficina en casa y aprender el teletrabajo a la fuerza y sin aviso previo. La incertidumbre y el miedo, creo que son terrenos comunes que compartimos en esta época de pandemia, independientemente del género. Como mamá, ha sido muy cuesta arriba acompañar a mis hijas a vivir esta nueva experiencia sin tener una brújula o referencias anteriores. Sentir su soledad y tratar de sortearla juntas. No perder la alegría ni la curiosidad. Dar ánimos y reforzar la confianza en la familia y en lo que nos rodea. Y adaptarnos a pesar de las adversidades”.

Weffer relata que, en Estados Unidos, los latinos han sido especialmente golpeados por la Covid_19 y para ella como migrante y mujer la carga de trabajo sobre sus hombros sin duda ha sido doble.

“A todo esto, hay que sumarle la urgente necesidad de adaptación al cambio de cultura y nuevas realidades. Pero a la vez, tener familia y afectos en Venezuela intuyendo lo que eso significa en el día a día; y digo intuyendo porque la única manera de entender la magnitud de las dificultades es experimentándolas en carne propia; la profunda preocupación y a la vez la sensación de inevitabilidad es muy difícil de lidiar”. 

Sin embargo, con todas las adversidades que implica los distintos roles que ejerce la profesional de la comunicación, con entusiasmo asevera que cada reto va acompañado de una solución, que en muchos casos está relacionada con la supervivencia propia y la de la familia.

Cometa también que como directora editorial y cofundadora de Efecto Cocuyo[9] cuenta con un espacio para incidir en la distribución de contenido que refuerza la libertad de expresión y el derecho a la información en Venezuela y además, perfilar al medio con un marcado enfoque de género.

“Tenemos un compromiso de seguir reportando y llevando los hechos a pesar del acoso, amedrentamiento e intentos de censura del gobierno, que ha desatado una campaña de descrédito y desinformación en contra de Efecto Cocuyo. En su deseo de acallar la realidad han utilizado medios oficiales para alimentar esta campaña que intenta, sin éxito, silenciar uno de los medios digitales con más credibilidad en el país y cumplir con un patrón de destrucción que se ha repetido en más de una ocasión con los medios tradicionales”, afirmó.

En muchas ocasiones, la salida de Venezuela es el último recurso, una decisión obligada por las circunstancias que poco tiene que ver con deseos o aspiraciones personales indica la periodista, al tiempo que señala que, en medio de esa desesperación, las mujeres resultan especialmente vulnerables, como queda demostrado con la cantidad de femicidios que han ocurrido a venezolanas que viven en otros países, sobre todo donde se ha desatado la xenofobia.

“Cualquier iniciativa de protección debe ser bien recibida y alentada pero solo si es parte del diseño de una política que realmente incorpore la inclusión como parte fundamental de su funcionamiento”.

Este especial de mujeres periodistas, migrantes, madres, hijas, hermanas y además activistas que continúan creyendo en la justicia y visibilizando las violaciones de derechos, fue realizado desde una mirada sorora y cercana llena de empatía para crear conciencia y contagiar la búsqueda de soluciones desde nuestros espacios a favor de millones de personas en un país sediento de respeto, igualdad y dignidad.

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