La pandemia dejó secuelas de ansiedad y estrés

El confinamiento para prevenir la propagación del virus que produce la Covid19, ha afectado la salud mental de las personas, una pandemia silencia tan peligrosa como el propio Coronavirus.

Radio Fe y Alegria

(11-09-2021) Siboney Pérez, miembro de Psicólogos sin Fronteras, expresó que debido a la pandemia, la cual dejó «secuelas» de ansiedad y estrés, aumentó la demanda de pacientes que acuden a esta fundación.

La psicóloga dijo en entrevista con Radio Fe y Alegría Noticias que a causa de la COVID-19, las personas ahora padecen trastornos postraumáticos o de ansiedad. Manifestó que desde la organización intentan atender a todo el territorio nacional.

«La aparición de una nueva enfermedad que ha estado afectando a miles de seres humanos (..) tiende a ser una justificación para que se produzca en la población reacciones de ansiedad, inseguridad», explicó.

También expuso que en la mayoría de los casos algunas personas puede llegar a sufrir ataques de pánico.

Afirmó que es evidente que el confinamiento afecta las actitudes y conductas, que puede influir negativamente en un mayor riesgo de exposición a la infección.

Pérez indicó que hay manifestaciones psíquicas (ansiedad y estrés) que son respuesta inesperadas ante una situación de alerta que puede convertirse en una «condición patológica».

«Estamos viviendo la pandemia como un desafío desde el punto de vista económico, social, comunitario, cultural, porque hace tambalear nuestros esquemas, costumbres y relaciones. Esto tiene un impacto en la salud mental que es indiscutible», aseveró.

«Secuelas psicosociales»

«Las principales manifestaciones psicológicas que se han presentado (…) son los trastornos de estrés postraumáticos, trastornos de adaptación, pero sobre todo la ansiedad», detalló la especialista. Mencionó otros trastornos como de sueño, ánimo, ira y agotamiento emocional.

La psicóloga dijo que por el confinamientos las personas sienten que no tienen el control, lo que genera cierto estrés y cambios de ánimo. Pero este sentimiento no es negativo, acotó.

«Si algo tienen nuestras vidas en común es la incertidumbre. Hay que aprender a vivir con ella, frente a las no certezas. Los seres humanos tenemos la necesidad de buscar respuestas a nuestras preguntar y de predecir escenarios», aclaró.

Insistió diciendo que los individuos tienen que aceptar las preocupaciones y miedos, además de aprender a controlar lo que sí se puede: «las actitudes y acciones de hoy».

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