La OEA advierte que la crisis de Venezuela podría generar 7 millones de refugiados

Refugiados venezolanos caminan en dirección a un refugio temporal en el que esperan recibir atención médica, en Arauquita, Colombia, el 28 de marzo de 2021.

Fuente: Voz de América

Estados Unidos, Chile y Ecuador, en ese orden, aparecen como los principales destinos en el continente a los que se dirigen los refugiados venezolanos para escapar de la crisis


(02-08-2021). Dos factores pudieran incidir en que el éxodo de venezolanos alcance la cifra de 7 millones de personas para inicios de 2022, y son: la eventual apertura de las fronteras y la agudización de la crisis humanitaria que vive la nación latinoamericana.

Así lo refleja un copioso informe gráfico despachado por el Grupo de Trabajo de Organización de los Estados Americanos (OEA), enfocado en la crisis de migrantes y refugiados en Venezuela.

“Los datos que estamos publicando en este informe son una actualización de la crisis de migrantes y refugiados venezolanos”, dijo el coordinador del grupo, David Smolansky, político opositor venezolano en el exilio desde 2017.

A día de hoy, los venezolanos que han salido del país tras la grave cris humanitaria, suman 5,6 millones, lo que “supera el total de población de países como Costa Rica, Panamá, Noruega o Irlanda” y otros.

El éxodo no contempla solo las maneras tradicionales de salir del país y ubicarse en una nación vecina, las caminatas para escapar de la crisis se han extendido hasta los 3.500 km a pie, señala el documento.

“Caminar desde Cúcuta, en Colombia, hasta Lima, Perú, como han hecho muchos, es equivalente a caminar desde Madrid hasta Helsinki o desde Nueva York hasta Salt Lake City”, puntualiza el informe.

La investigación se ha basado en la compilación de centenares de testimonios de venezolanos que señalan la emergencia humanitaria, la “violación sistemática a los derechos humanos”, la seguridad y el deterioro de la vida cotidiana como principales razones para huir.

Entre 700 y 900 venezolanos escapan diariamente de su país “por caminos irregulares en las fronteras”, ahonda el informe.

El grupo -que trabaja al amparo de la OEA- señala que pese a los esfuerzos por reunir la ayuda internacional a la crisis, no basta. Un botón de muestra es que “la ayuda a los refugiados sirios promedia los 5.000 dólares por persona”, sin embargo cuando se trata de los refugiados venezolanos “es de 480 dólares per cápita”.

“Fenómeno agudo”

Las proyecciones de la OEA confirman que la migración es una de las características más notorias de Venezuela en las últimas tres décadas, luego de haber tenido un historial de país receptor de migrantes, observa el politólogo y experto en relaciones internacionales Carlos Romero.

“Nadie pensó antes en Venezuela que iba a haber una situación diferente cuando a partir del año 2005, la migración venezolana se convirtió en un fenómeno popular por razones fundamentalmente políticas”, tras la llegada al poder del teniente coronel y político socialista Hugo Chávez Frías, destaca.

Según Romero, las cifras de migración venezolana no solo perjudican los “recursos humanos y las familias” de esta nación, sino que ha originado “elementos negativos” en algunos países que, a su juicio, “han visto una especie de invasión en el contexto del mercado de trabajo y de la convivencia”.

Siendo migrantes, profesionales, turistas, saben muy bien que el pasaporte venezolano no es bien visto en este contexto latinoamericano»

Carlos Romero, experto en relaciones internacionales

“Eso ha sido muy duro para muchos venezolanos que, siendo migrantes, profesionales, turistas, saben muy bien que el pasaporte venezolano no es bien visto en este contexto latinoamericano y en el mundo actual”, advierte.

Esa oleada migratoria ha significado, a su vez, “un fenómeno agudo” con implicaciones regionales, específicamente en islas del Caribe y países suramericanos, como Curazao, Brasil, Colombia, Chile y Argentina.

“Ese número tan relevante de venezolanos en el exterior tiene implicaciones sociales y regionales. No queda la menor duda de que la internacionalización de Venezuela es una de las características más importantes en estas últimas décadas en la historia del país”, comenta a la VOA.

Claudia Vargas Ribas, socióloga con investigaciones en migración y estudios en ciencias políticas, indica que los números de la ya elevada movilización de venezolanos fuera de su país seguirán aumentando “mientras no se resuelvan los problemas internos”, que califica como emergencia humanitaria compleja.

“Esa tasa se va a seguir manteniendo y no es mayor por las barreras del COVID-19”, menciona en entrevista con la VOA a propósito del informe de la OEA.

Subraya que existen, además, “estadísticas sombras” de personas que utilizan pasos irregulares para migrar o que lo hacen gracias a su doble ciudadanía.

Advierte que incluso la población venezolana que planifica su proceso migratorio se encuentra en condición “vulnerable”. Aconseja a los países receptores, por ello, auspiciar su inclusión, adoptar discursos contra la xenofobia y asignar presupuestos para atender correctamente a los migrantes en sus territorios y fomentar que “sean más productivos de lo que ya son”.

Estima que la proyección de siete millones de venezolanos migrantes no es “descabellada” y acota que aún no se ha llegado a tal cifra por el COVID-19.

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