Hablemos sin temor acerca de la menstruación

En Venezuela, la emergencia humanitaria compleja, afecta de manera diferencial a mujeres y niñas. Los niveles de pobreza menstrual son alarmantes, y se debe, principalmente, al poco poder adquisitivo

El Tiempo

(18-10-2021)- ¿Sabía que cada 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Menstruación? Esta es una fecha para hacer visibles todas las dificultades que a diario afectan a las niñas y mujeres en torno a un proceso propio de la naturaleza femenina.

Imagine por un solo instante que usted es una niña o mujer, y que no cuenta con los elementos necesarios para atender su ciclo menstrual. Esa es una realidad para muchas, pues según la Encuesta Pulso Social del DANE en Colombia, publicada en junio de 2021, el 18,6 % de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes entre los 10 y los 24 años ha tenido dificultades económicas para adquirir los elementos básicos para un adecuado manejo de su menstruación.

Esta situación es aún más complicada por cuenta de fenómenos como la migración, el desplazamiento, la falta de acceso al agua de calidad y la precariedad económica, los cuales suponen retos adicionales no solo por la falta de materiales, sino también por la imposibilidad de acceder a información de calidad que guíe a las niñas en su primera menstruación o “menarquia”.

Saber para aprender

Existen muchos temores para hablar de la menstruación; por eso, en muchos casos, las niñas solo reciben información cuando presentan su primer sangrado, lo que afecta la comprensión de este proceso natural en su cuerpo, y de los cambios físicos, psicológicos y sociales que acarrea.

Para atender esta situación, como explica Fundación PLAN, es preciso superar la idea de que basta con entregar información, materiales y productos para el manejo de la menstruación. Lo importante es, ante todo, transformar el lenguaje y las ideas relacionadas con la menstruación, con el propósito de derribar mitos y creencias para fortalecer la educación en el hogar, la escuela y la sociedad.

“El significado de la menstruación debe cambiar: no debe ser una limitante, no se debe vivir y ver como enfermedad, se debe transformar por renovación, proceso natural y salud”, afirma Ángela Anzola de Toro, presidente ejecutiva de Fundación PLAN.

Niñas con derecho a la educación

Fundación PLAN, en alianza con Kimberly-Clark, está implementando el proyecto ‘Niñas con Derecho a la Educación’, el cual tiene por objetivo ayudar a niñas, niños, adolescentes, padres, madres, personas cuidadoras, maestras y maestros de las comunidades de Sincerín y Gambote (corregimientos de Arjona, Bolívar), y de la Boquilla (corregimiento de Cartagena), a comprender los procesos y cambios físicos en la adolescencia como la menstruación y la salud sexual y reproductiva.

Este proyecto fortalece las comunidades para crear un entorno de apoyo seguro para las niñas, así como generar herramientas y conocimientos para abordar la sexualidad y el manejo de la menstruación. Con el proyecto, se han adecuado instalaciones sanitarias para garantizar las condiciones de acceso al agua en las instituciones educativas, pues esto asegura la asistencia a clase de las niñas y jóvenes durante los días de menstruación.

Menstruación sin tapujos

Además de las acciones señaladas, cambiar el lenguaje de la menstruación implica derribar mitos y estereotipos. Por eso, Fundación PLAN promueve mensajes claves para involucrar a toda la comunidad en el manejo de la menstruación, puesto que esta responsabilidad no corresponde solo a las niñas, ni a las madres, sino a su entorno inmediato. Así, incentiva a que todas las niñas, jóvenes y mujeres tengan acceso a información exacta sobre este tema.

Trabajar por una Educación Integral en Sexualidad –EIS– dentro y fuera de la escuela es fundamental, de tal forma que las enseñanzas sobre la menstruación sean “desgenitalizadas” y que se pongan sobre la mesa temas como el conocimiento del cuerpo, el ciclo menstrual y los diversos abordajes y creencias de la menstruación. Este es un ejercicio de acceso a los derechos y enfrenta los significados culturales asociados a la menstruación, que exponen a las niñas al abuso y la violencia sexual por considerarles que han cambiado su rol y estatus de niña a mujer, y con lo cual se cree que han llegado a la etapa de procrear, e iniciar relaciones sexuales.

Asimismo, es indispensable promover los derechos asociados a la menstruación de los cuales se relacionan con el acceso a información; a la oferta de toda la variedad de materiales para que cada niña, mujer o cuerpo menstruante pueda elegir con cuál se siente más cómoda y protegida; a instalaciones sanitarias adecuadas y seguras; al agua, y a un lugar donde disponer, desechar o lavar el material usado. Igualmente, esto precisa que la experiencia menstrual no se convierta en una de las formas en que se controla el cuerpo y la sexualidad de las niñas y jóvenes, de tal forma que puedan hablar libre y tranquilamente de la menstruación, sin mitos, tabúes ni señalamientos

Y usted, ¿Qué otro derecho menstrual considera crucial para las niñas, jóvenes y mujeres?

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