Glosario mínimo para entender el abuso sexual

Fuente: Cinco8

En medio de las denuncias que se han asomado en redes sociales, es importante aclarar los distintos términos que constituyen los niveles grados de abuso


Abuso sexual: es cualquier intervención o amenaza de intervención física de carácter sexual en otra persona, forzando o coaccionando al otro (Glosario Acnur). Es decir, que alguien te obligue, no necesariamente usando la fuerza física, a cualquier tipo de actividad sexual, aunque no haya penetración. Un abuso sexual se puede cometer a punta de pistola, pero también usando el poder económico que alguien tenga sobre ti, con manipulación psicológica o con chantaje. Es muy diverso, y va desde un contacto abusivo en el transporte público hasta una relación continuada de maltrato. 

Abuso sexual infantil: es una forma de maltrato físico y psicológico que consiste en usar a un menor de edad (el límite varía según las leyes de cada lugar) para satisfacer los deseos sexuales de un adulto que sea al menos cinco años mayor que la víctima. Como la relación entre el adulto y el menor es asimétrica, no están en iguales condiciones, el adulto tiene más poder, y el menor queda sometido, sin posibilidades de defenderse (ISEP). Esta forma de abuso es considerada un delito y puede ser cometida por personas muy cercanas a su víctima, usando la amenaza de violencia física, el engaño o el chantaje de que nadie te creerá o de que será peor para ti si los demás se enteran.

Acoso sexual: es cualquier aproximación sexual no deseada, solicitud de favores sexuales, conducta o gesto verbal o físico de naturaleza sexual, o cualquier otro comportamiento de naturaleza sexual del que pueda razonablemente esperarse que cause ofensa o humillación a otra persona (Acnur). El acoso es una forma de presión, de persecución, en la que el victimario persigue, amenaza, afecta la vida de su víctima, a veces desde el anonimato, presencialmente o a distancia mediante el teléfono o Internet. Eres víctima de acoso sexual si alguien te está presionando en persona o a distancia para que le mandes fotos de tu cuerpo o accedas a actos sexuales, bajo amenaza.

Consentimiento: este concepto es muy importante, porque el abuso o la violación ocurren cuando la víctima no da su consentimiento para la relación sexual. Por eso hay una campaña “no es no”: muchos agresores tienden a excusar sus acciones con el argumento de que la víctima decía que no pero en realidad sí accedía al acto sexual, sí estaba dando su consentimiento. La ONU dice que una persona da su consentimiento si decide hacer algo libre y voluntariamente, y con la información necesaria. En el caso del sexo el asunto no siempre es tan claro, pero este video explica qué es y qué no es consentir con ejemplos muy buenos en torno a decir que sí quieres tomarte una taza de té.

Consentimiento: este concepto es muy importante, porque el abuso o la violación ocurren cuando la víctima no da su consentimiento para la relación sexual. Por eso hay una campaña “no es no”: muchos agresores tienden a excusar sus acciones con el argumento de que la víctima decía que no pero en realidad sí accedía al acto sexual, sí estaba dando su consentimiento. La ONU dice que una persona da su consentimiento si decide hacer algo libre y voluntariamente, y con la información necesaria. En el caso del sexo el asunto no siempre es tan claro, pero este video explica qué es y qué no es consentir con ejemplos muy buenos en torno a decir que sí quieres tomarte una taza de té.

Coerción: es intentar forzar o forzar de hecho a alguien a hacer cosas, o a dejar que se las hagan, en contra de su voluntad, presionando con amenazas, manipulación, engaños, chantaje, u ofreciendo dinero o bienes (ONU). Por ejemplo, que un profesor universitario presione a una alumna o alumno para tener sexo a cambio de pasarle una materia. O que la dueña de una empresa obligue a un empleado o empleada a tener sexo si no quiere perder su trabajo. 

Estupro: este término no es de uso común en Venezuela y especialistas como Magdymar León aconseja no usarlo. El estupro es un delito sexual cuya víctima es mayor de doce años y menor de edad. El agresor se aprovecha de su posición de superioridad, así como de la inexperiencia sexual y de la inmadurez del menor para establecer una relación sexual cuyo consentimiento está viciado. Por lo tanto, aun cuando el estupro no suponga intimidación, violencia física o incapacidad de defensa por parte de la víctima en la relación sexual, sigue siendo una modalidad de agresión sexual y un hecho punible. Acá puedes leer lo que dicen las leyes venezolanas al respecto. 

Gaslighting: es un patrón de abuso emocional en el cual se manipula a una persona para que llegue a dudar de su propia percepción, juicio o memoria. Esto hace que se sienta insegura, ansiosa, confundida o deprimida, y a que dependa del agresor. Este testimonio de Alicia Hernández ayuda a entender cómo ocurre. El nombre viene de esta película de 1944, donde un hombre trata de enloquecer a su mujer.

Grooming: el grooming y, en su evolución digital, el online grooming (acoso y abuso sexual online) es esto: un adulto se pone en contacto con un niño, niña o adolescente para ganarse poco a poco su confianza y luego involucrarlo en una actividad sexual. Aquí pueden pasar muchas cosas, todas peligrosas: desde hablar de sexo y conseguir material íntimo como fotos de desnudos, o nudes, hasta sexo. Es uno de los mayores peligros a los que se exponen los menores en Internet, donde pueden estar interactuando con alguien que creen tiene su edad y puede ser un depredador adulto.

Maltrato psicológico o emocional: es cuando te causan dolor o lesiones mentales o emocionales, aunque no te toquen un pelo. Algunos ejemplos: las amenazas de violencia física o sexual; la intimidación, la humillación y los insultos; que te aislen o controlen tus acciones para tener poder sobre ti; el acecho, la vigilancia, el acoso y la persecución; los comentarios o gestos ofensivos, los mensajes amenazantes o degradantes; que alguien destruya tus objetos o relaciones con valor sentimental, entre otros (Acnur). Un maltratador psicológico insulta a su víctima, la aísla de sus seres queridos, la hace dependiente, la chantajea y la amenaza con abandonarla o con hacerse daño a sí mismo si esta no se le somete, entre otras cosas.

Machismo: no solo es una mentalidad según la cual los hombres y niños son superiores y las mujeres y niñas inferiores. También está presente en leyes, normas, actitudes y rasgos socioculturales hechos para dominar o desvalorizar a la mujer en todos los ámbitos. 

#MeToo: es el nombre de un movimiento iniciado de forma viral como hashtag en las redes sociales, que quería decir “a mí también me pasó”. Surgió en octubre de 2017 para denunciar la agresión sexual y el acoso sexual a raíz de las acusaciones contra el productor de cine estadounidense Harvey Weinstein. Este movimiento se ha ido extendiendo a varios países, donde mucha gente se han atrevido a denunciar a personas, a menudo famosas o poderosas, de distintas formas de acoso o abuso sexual. La idea central del movimiento es mostrar que el acoso y la violencia sexual son mucho más comunes de los que se suele pensar.

Misoginia: es una mentalidad más compleja y difícil de ver que el machismo, y que consiste en el desprecio de la mujer como ser humano, pensante y autónomo. Un misógino no quiere tener amigas, no admira a ninguna mujer, no respeta a las mujeres en ningún sentido. Esta mentalidad es la parte central de los prejuicios e ideologías sexistas. La misoginia se manifiesta de diferentes maneras, en chistes y en la pornografía, e incluso en el odio hacia el propio cuerpo que se induce a sentir a muchas niñas o mujeres. Aunque es más común en hombres, la misoginia también aparece en las mujeres que rechazan a otras mujeres o a sí mismas, y a veces causa conductas como la fijación a la cirugía plástica, o trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia. 

Sexismo: esta mentalidad discrimina a los sexos por roles muy rígidos y alimenta prejuicios que sirven para justificar conductas de abuso. Por ejemplo, que las mujeres no saben manejar, o que no son buenas líderes y por eso no merecen cargos altos en una empresa o ganar lo mismo que hombres en la misma posición. Por ejemplo, que los hombres son promiscuos y violentos por naturaleza, y por tanto hay que tener paciencia cuando son promiscuos y violentos porque “ellos son así”. Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales y se sienten en numerosas instituciones de la sociedad. 

#YoSíTeCreo: casi siempre, quien denuncia a un agresor sexual o a un violador se arriesga a que no le crean, e incluso a ser insultado, amenazado, discriminado, o simplemente ignorado (esta serie en Netflix, Unbelievable, es muy buena para entender eso). Lo estamos viendo ahora en las redes en Venezuela contra quienes han ido publicando sus denuncias de abuso. Por eso este hashtag, en solidaridad con las víctimas, sobre todo mujeres, que toman la decisión de hacer pública su historia aun cuando se exponen a que no les crean, o a ser tratadas de locas, irresponsables o niñas en busca de atención.

Violación: penetración no consensuada de la vagina, el ano o la boca con el pene u otra parte del cuerpo. También incluye la penetración con un objeto (Gbvims). La violación ocurre cuando la víctima es sometida físicamente, pero también cuando es chantajeada, coaccionada, está dormida o es incapaz de defenderse por efecto del alcohol o una droga, o por una condición física o mental.

Violencia sexual: término general para todo tipo de acciones de naturaleza sexual, incluyendo actos que no involucren penetración o contacto físico, que se hacen contra una persona sin su consentimiento (Red Naranja). La violencia sexual no solo es física, también es verbal.

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