En un año precio de la gasolina subsidiada se diluyó por la devaluación

Fuente: Cronica.Uno

El 1° de junio se cumple un año de que el Gobierno, en medio de una gran escasez, estableciera un nuevo esquema de venta de gasolina: una subsidiada en Bs. 5000, a través del sistema Patria y otra a precio de mercado o internacional en $0,50. En medio de refinerías semiparalizadas y esporádicas importaciones, en el último mes el consumo de gasolina se ubicó en 51.000 barriles diarios, una cifra derivada por las restricciones de movilidad debido a la pandemia por coronavirus.


Caracas. Los ingresos del Estado se han reducido dramáticamente desde 2013, lo que ha obligado al gobierno de Nicolás Maduro a hacer cambios en su política económica, pero sobre todo a buscar divisas. Una de las medidas que se anunciaba desde 2018 era elevar el precio de la gasolina, sin embargo, tomar la decisión llevó casi dos años y dos meses de la peor escasez de gasolina registrada en el país.

Finalmente, el 1° de junio de 2020 entró en vigencia un nuevo esquema de venta de gasolina, con una subsidiada a Bs. 5000 por litro y otra a precios internacionales, que fue fijada en $0,50. Un año después el país sigue con fallas en el despacho y el valor de la gasolina subsidiada, calculada en dólares, es ínfimo. 

En junio del año pasado, 5000 bolívares —el precio del litro de gasolina subsidiada que se mantiene desde entonces— equivalía a $0,025, calculados a la tasa oficial. Un año más tarde su valor, medido en divisas, ha caído 94 % al ubicarse en $0,001.

El monto vuelve a ser irrisorio en momentos en que Petróleos de Venezuela (Pdvsa) busca fuentes de divisas para recuperar las refinerías y elevar la producción de crudo. También los trabajadores petroleros reclaman constantemente mejores salarios y jubilaciones. El país, que tiene un largo historial de subsidios a los combustibles, sigue atado a la política de las subvenciones. 

Hace un año las colas empeoraban en las estaciones de servicio. Día y noche había gente en las instalaciones con la esperanza de poner combustible. La llegada de gasolina iraní en junio del año pasado alivió la situación en algunas zonas del país, como la región central y, más específicamente, en Caracas. Un año después, la situación no ha variado. Quienes viven en Venezuela lidian con la incertidumbre de tener o no tener ese servicio, algo que se traslada al agua, el gas o la electricidad. Incluso en las bombas dolarizadas que venden el litro a $0,50 los usuarios se han enfrentado a largas colas o problemas para cancelar. 

El problema de fondo sigue sin resolverse

Trabajadores petroleros y especialistas aseguran que las intermitencias en el despacho se deben a la inestabilidad con la que operan las refinerías. Algunas como El Palito, por ejemplo, han estado largos periodos fuera de funcionamiento.

José Bodas, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), recuerda que en 2010 presentaron un informe en el que alertaban al Ministerio de Petróleo y a Pdvsa de los riesgos de no destinar inversión y mantenimiento a las refinerías. En el documento señalaban el estado de las maquinarias y las instalaciones, pero no hubo atención. Hoy considera que las fallas se deben a esas decisiones, además, agrega que las sanciones petroleras agravaron “una realidad que ya estaba comprometida”.

Han arrancado las refinerías, se ha invertido, pero no hay confiabilidad operacional por el grado en que están comprometidos los equipos. Entre muchas cosas hay falta de repuestos para las turbinas, los sistemas de calderas, los hornos. Incluso se ha llegado a alquilar calderas pequeñas por el estado en el que están las nuestras, dice Bodas en entrevista con Crónica.Uno.

Mientas en la mayor parte de los estados del país la escasez de combustible es similar al momento en que se aprobó el esquema de venta de combustible, en el Gobierno y Pdvsa se siguen barajando opciones. Fuentes petroleras indican que no descartan un incremento de la gasolina subsidiada y/o que el Gobierno siga disminuyendo la cantidad de carburante que distribuye en las estaciones en las que se vende el combustible a través del Sistema Patria.

Ya en febrero de 2020 el Ejecutivo declaró a Pdvsa en emergencia y creó la comisión Alí Rodríguez Araque para reestructurar la estatal. Dos meses después, nombró a Asdrúbal Chávez como presidente de Pdvsa y a Tareck El Aissami como ministro de Petróleo.

En agosto de 2020 la estatal producía apenas 351.000 barriles de petróleo diarios (bpd). En enero de este año llegó a 487.000, y en febrero y marzo logró superar los 500.000 barriles al día. Sin embargo, en abril hubo de nuevo un descenso en la producción al ubicarse en 445.000 bpd, de acuerdo con las cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Las autoridades dijeron en enero que planean cerrar este año con una producción de 1,5 millones de barriles al día.

Maduro aboga por que EE. UU. elimine las sanciones al crudo para darle un respiro a las finanzas del sector, mientras que otros actores de la sociedad civil apuestan a que se relajen las sanciones que prohíben traer diésel a Venezuela, un combustible esencial para la movilización y producción de alimentos. No obstante, la nueva administración de Joe Biden sigue sin adelantar cuál será su política de sanciones hacia Venezuela.

Foto: Gleybert Asencio

Esta semana se registró la primera importación de diésel por parte de Venezuela en seis meses, esta llegó a bordo del tanquero Bueno, que transporta casi 500.000 barriles del combustible, según reportó la agencia de noticias Reuters.

Mientras EE. UU. se toma su tiempo para analizar la situación de Venezuela, adentro el Gobierno busca nuevas inversiones. Esta semana el mandatario Nicolás Maduro anunció un proyecto de ley llamado “Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales (ZEE)” para “ordenar, organizar y abrir oportunidades de desarrollo y de inversión industrial y tecnológica” entre el sector público y privado. Maduro señaló que el instrumento estará adaptado a la Venezuela “post bloqueo y post sanciones”.

Hasta ahora la meta de las autoridades de llegar a 1,5 millones de barriles diarios de petróleo está lejos y, por otra parte, las colas por gasolina van y vuelven como un tormento que no acaba para la población, sobre todo al interior del país, donde los estados fronterizos llevan años lidiando con la escasez.

A juicio del socio director de Gas Energy Latin America, Antero Alvarado, quien además tiene una maestría en Economía de la Energía, es insostenible mantener los subsidios a la gasolina y tarde o temprano el precio de esta debe elevarse. El especialista señala que las cifras de producción y consumo, tanto en gasolina como en diésel son similares, sin embargo, agrega que a veces las refinerías se caen y “se complica todo”.

En el último mes el consumo de gasolina se ubicó en 51.000 barriles diarios, una cifra derivada por las restricciones de movilidad debido a la pandemia por coronavirus. Antes de la pandemia el consumo local de ese combustible era de 150.000 barriles diarios.

El secretario de la Futpv sostiene que la producción de las refinerías no es constante. Por ejemplo, Cardón a veces llega a producir entre 12.000 y 15.000 barriles de gasolina al día. La refinería de Puerto La Cruz hace dos semanas producía 18.000 bd de gasolina y 15.000 barriles diarios de diésel. “Lo ideal sería llegar a los 100.000 barriles diarios de gasolina porque se tendría el mercado abastecido y quedaría un margen de exportación, pero no han llegado esa cifra”, dice.

Pequeñas victorias para los trabajadores

A pesar del confinamiento para evitar la propagación del covid en Venezuela las protestas no se detienen. Los trabajadores petroleros llevan años reclamando seguros médicos de calidad y mejores salarios, luego de distintas protestas los empleados parecen comenzar a ser escuchados. Por ejemplo, desde febrero de este año reciben una tarjeta de alimentación equivalente a 40 dólares mensuales. “Por las movilizaciones y las luchas hay cierta mejoría, pero no llega a cubrir lo suficiente”, expresa Bodas.

En febrero Pdvsa firmó con los trabajadores una convención colectiva que contempla un seguro privado de 10.000 dólares al año, pero hasta ahora los trabajadores manifiestan no poder usarlo. Solo es activado por Pdvsa cuando algún empleado sufre un accidente o cuando la compañía lo decide, asegura el gremialista, quien señala que 96 % de los sueldos están compuestos por bonos. Por ejemplo, hay un bono de transporte de 50 millones de bolívares. Mientras que el salario mínimo se mantiene en seis millones de bolívares, algo que los trabajadores aspiran cambiar. 

El sector marino es el que goza de mejores remuneraciones, pues cada dos meses reciben alrededor de $350, calculados a la tasa oficial, para adquirir alimentos.

La pandemia también trajo nuevos requerimientos laborales, como equipos para medir la temperatura o mascarillas. El secretario de la federación petrolera dice que hay que sumar insumos a los equipos de seguridad que ya usaban. “Las mascarillas las quieren dar cada dos días y no hay donde lavarse las manos, cuando es algo fundamental”. Asimismo, indica que las bragas y botas de seguridad la estatal las entrega una vez al año, cuando los reglamentos señalan que se haga cada tres meses.

Dependencia de las importaciones

Antes de la pandemia el país registraba un consumo de 150.000 bd de gasolina. Venezuela importaba esa gasolina para cubrir la demanda. “Nunca venía de las refinerías internas, se hacía por trueques con una empresa rusa. En la pandemia se cortó prácticamente todo el suministro de gasolina y Pdvsa decide encender las refinerías, que eran inversiones que la petrolera estatal no había estado muy interesada en hacer. En algún momento era más barato o más sencillo traerla que fabricarla aquí”, dijo Alvarado recientemente en una entrevista a El Pitazo.

El especialista también señaló que hay un resurgimiento pequeño en la industria. Los planes están enfocados en recuperar alguna tubería que falta, un cablero que no está operativo, etcétera. “Cualquier inversión que se le haga a Pdvsa se va a notar, se está haciendo una movida bastante agresiva, que no se hizo durante mucho tiempo, pero el pragmatismo los obligó. El negocio es atractivo, pero con bastante riesgo”.

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