“En El Carmen vivimos sometidos por los hombres armados”

Fuente: Crónica Uno

En La Vega desconocen qué pasa cada vez que oyen detonaciones. A veces sucede debido a la presencia de funcionarios policiales pero en otras ocasiones no


Vecinos de la parte alta de La Vega aseguran que jóvenes pasean con armas largas por las calles del sector o en la zona montañosa, donde han construido ranchos de tablas y cavado huecos. Desde el último enfrentamiento del 25 de mayo los habitantes viven con la zozobra de que en cualquier momento haya otra balacera y esto ponga en riesgo su vida.

Caracas. Señora métase, deje el chisme, deje de estar grabando. Nadie se asoma, gritaba un joven que se paseaba con un arma larga por las calles de El Carmen, en La Vega. 

Los vecinos de este sector tratan de llevar su vida normal pero siempre tienen miedo de que en cualquier momento se origine una balacera, como la del lunes 25 de mayo, que duró casi nueve horas, y no puedan regresar a casa o entren balas perdidas a sus hogares.

Desde las 10:00 a. m. aproximadamente funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana y la Dirección Contra la Delincuencia Organizada (DCO) tomaron La Vega y se enfrentaron a los hombres armados que estaban en la zona montañosa. 

Extraoficialmente, se conoció que Blanca Violeta Orellano, de 64 años, falleció tras recibir una bala en el intercostal izquierdo, mientras estaba en su casa, ubicada en la calle El Rosario, cerca de la fábrica de cemento. La víctima era comisionada jubilada de la PNB, adscrita al Servicio de Tránsito Terrestre, y madre de un funcionario del mismo cuerpo policial. También se registraron al menos tres heridos, uno de ellos un adolescente de 16 años.

«En El Carmen vivimos sometidos por estos hombres armados, son muchachitos de menos de 25 años que tienen armas más grandes que ellos. Me da miedo ir a la bodega así sea por pan, porque uno nunca sabe si se arma un tiroteo y uno se queda atrapado”, contó Patricia*, a quien por medidas de seguridad se le modificó el nombre.

Desde finales de diciembre los vecinos comenzaron a ver a un grupo de hombres armados, principalmente en El Carmen y la calle Zulia de La Vega. Algunos eran conocidos de la zona pero la mayoría no, por eso el rumor en la comunidad era que provenían de la Cota 905, barrio que colinda con La Vega por la parte alta. 

Aunque no es una versión oficial, presuntamente estos hombres armados son miembros de la megabanda de la Cota 905, que lidera Carlos Luis Revete, apodado el Coqui, junto con Carlos Alfredo Calderón Martínez, el Vampi, y Garbis Ochoa Ruíz, el Garbis.

Estos hombres figuran entre los delincuentes más buscados en el portal web del Ministerio de Interior, Justicia y Paz. Están solicitados por homicidio, secuestro, robo de vehículos y drogas, y operan en la Cota 905, El Valle y El Cementerio. 

Anna* y su hermana durmieron juntas la noche del 25 de mayo por miedo a que volvieran a sonar las detonaciones. Ese día estuvieron al menos cinco horas escondidas debajo de la mesa del comedor, el área que consideraron como la más segura de la casa. 

Ambas jóvenes viven en el sector La Capilla de El Carmen y sus padres, que estaban fuera de la casa cuando comenzó el tiroteo, las llamaban constantemente. Anna no pudo entrar a las clases de la universidad previstas en formato online para ese día, tuvo que decirle a los profesores que había un tiroteo en su casa. Junto con su hermana puso una colchoneta debajo de la mesa y se limitaron a ir al baño nada más. Almorzaron pasadas las 4:00 p. m. cuando ya los tiros se escuchaban esporádicamente. 

«Los tiros de armas de todo calibre se escuchaban tan cerca que creíamos que estaban detrás de la casa, otros se oían lejos, era aterrador, La Vega parecía una película bélica. Lo desesperante es que no sabemos de dónde provenían los tiros, mi papá estaba en el trabajo y tuvo que subir caminando a la casa en pleno enfrentamiento porque no tenía de otra”, contó.

En otras balaceras funcionarios se han subido a la terraza de los bloques del Carmen y los vecinos temen que los delincuentes disparen hacia los edificios o hasta que los identifiquen como cooperadores de los funcionarios y los ataquen en venganza.

Sin explicación oficial de lo que pasa

“Vivimos en angustia, con miedo y con terror constante, ahorita todo está tranquilo pero en cualquier momento empiezan los disparos y no sabemos ni siquiera de dónde provienen o si una bala puede entrar a la casa, dijo Patricia. 

La joven, quien vive con su madre de 68 años, ha visto a hombres armados en la zona montañosa que colinda con la Cota 905. Anna también, al igual que muchos vecinos de El Carmen y los sectores cercanos, pero prefieren guardar silencio por su seguridad. 

En La Vega desconocen qué pasa cada vez que oyen detonaciones. A veces ven la presencia de funcionarios policiales, pero en otras ocasiones no. Por ello acuden a las redes sociales a ver si algún periodista explica qué sucede.

«¿Será un enfrentamiento entre bandas? ¿Será que disparan simplemente para provocar a la policía y mostrar las armas de alto calibre que tienen?”, se preguntan los vecinos.

Oficialmente, no hay una versión acerca de lo que sucede en La Vega, ni siquiera después del enfrentamiento del 25 de mayo en el que murió una vecina, presuntamente por una bala perdida. 

Las incursiones policiales han incrementado desde finales de marzo, de acuerdo con los habitantes, así como ataques a funcionarios. El lunes 26 de abril una mujer resultó herida en el hombro en la redoma de La India luego de que dispararon desde la parte alta de La Vega a una comisión de funcionarios que pasó por la zona. Desde ese día quitaron un módulo rodante de la PNB que estaba en la redoma. 

«Nosotros los vecinos sabemos que esos hombres están en el cerro que colinda con la Cota 905, ahí cada vez hay más ranchos de tablas, hay huecos que cavan, hay una garita, vemos cómo caminan por el borde del cerro y no sabemos en realidad que hacen o cuál es el plan”.

Desde la parte baja de La Vega los habitantes han visto que en las noches encienden un faro en la montaña, donde anteriormente han notado a los hombres con armas largas. 

El director del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), comisario Douglas Rico, dijo el 26 de abril que estaban en conversaciones con las organizaciones criminales que operan que la Cota 905 para que depongan su actitud hostil

Se presume que quienes rondan armados en El Carmen son miembros de la megabanda, incluso en presuntos audios interceptados por funcionarios los hombres aseguran que “La Vega ya está tomada por el hampa”.

Rico dio esa información luego de que una comisión de la policía científica fuese emboscada por miembros de la megabanda en la autopista Francisco Fajardo, a la altura de los túneles de El Cementerio, y cuatro funcionarios resultaron heridos. 

Está en estos momentos un proceso de conversación con esta organización criminal, que está ahí instalada, para que depongan su actitud y entreguen las armas”, dijo en su programa radial Cicpc al Día, transmitido también por un live en su cuenta de Instagram.

Añadió que ya tienen identificados a varios miembros de la megabanda y que muchos de ellos son jóvenes de otros sectores. 

Tiroteos incrementaron después de la masacre

El 8 de enero hubo un despliegue de los cuerpos de seguridad en La Vega. Según el Monitor de Víctimas, fallecieron 14 personas, identificadas por sus familiares en la morgue de Bello Monte.

De acuerdo con un informe de Amnistía Internacional hay suficientes indicios para considerar que se cometieron presuntas ejecuciones extrajudiciales durante los despliegues llevados a cabo entre el 6 y el 9 de enero.

Según los vecinos, después de esa incursión no volvió la paz a la comunidad porque las balaceras han sido frecuentes.

La investigación de la Misión Independiente de Determinación de los hechos sobre Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas registra que el Coqui habría sobornado a funcionarios para que le notificaran de los operativos, por ello huyó antes de la primera Operación de Liberación del Pueblo, en julio de 2015.
(*) Los nombres fueron modificados como medida de protección a los vecinos que ofrecieron sus testimonios.

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