¿Cómo avanzó la desinformación en Venezuela durante un año de pandemia?

Fuente: El Diario

Notas de voz, redes sociales y cadenas de mensajes son algunas de las formas que tienden a ser usadas para «alertar» a la población que en medio de la censura busca la manera de informarse, aunque muchas veces puedan ser receptores de fake news sin lograr detectarlas


El equipo de El Diario conversó con los investigadores del proyecto COVID.Infodesorden, una plataforma de investigación para reconocer los patrones de desórdenes informativos en el ecosistema digital venezolano durante la pandemia

La situación sanitaria por el covid-19 ha agravado los niveles de estigmatización estimulados por la cúpula oficialista durante este año de pandemia en Venezuela. Desde el incremento de casos positivos, el chavismo ha calificado a los migrantes venezolanos como “armas biológicas” o “bioterroristas” y se ha creado un ecosistema de desinformación y desorden informativo.

La narrativa se balancea entre la criminalización, las alabanzas a la pseudociencia y la construcción de una estrategia comunicacional. Esta última para exaltar como héroes a los funcionarios del régimen de Nicolás Maduro que se contagian de covid-19 “por su servicio al pueblo”. Todas estas definiciones, explica para El Diario Yaya Andueza, periodista y directora general del Servicio de Información Pública, contribuyen con la creación de un ecosistema de desórdenes informativos. Uno que impacta directamente a la población venezolana.

Andueza forma parte del equipo de investigadores de #COVIDinfodesorden, un proyecto que realiza monitoreos para detectar las dinámicas de desinformación y su propagación respecto a la pandemia del covid-19; relacionadas con la política nacional, asuntos geopolíticos, teorías de conspiración y mitos.

En su último informe, publicado este domingo 14 de marzo, se realizó un trabajo de investigación enfocado en la plataforma de WhatsApp. Por tratarse de la aplicación de mensajería móvil con mayor penetración en Venezuela y, posiblemente, la más contaminada de información falsa durante la pandemia. 

La investigación, realizada por especialistas del Instituto de Investigación de la Comunicación de la Universidad Central de Venezuela (ININCO), Venezuela Inteligente y el Observatorio de Desinformación, recolectó, durante los últimos 12 meses, 110 grupos de WhatsApp. De los 2.649 mensajes analizados, 768 resultaron engañosos, manipulados o falsos.

82% de los contenidos conspiranoicos fueron reenviados, superando a contenidos de otros temas.
71% de los mensajes citan Twitter como principal fuente de información.

De este corpus, 520 fueron calificados como desinformación. En su mayoría, se subraya en el informe, se identificaron prácticas de la difusión de contenidos conspiranoicos utilizados para generar clics y tráfico hacia sitios de noticias o páginas de venta en línea de productos. En ese sentido, el informe concluyó que 22% de los contenidos estudiados, entre abril y julio de 2020, estuvieron asociados a desórdenes informativos.

Sobre los formatos de viralización de contenidos desinformativos en WhatsApp y que se pudieron identificar en esta investigación, los especialistas destacan el uso de cadenas. Representan 81% de todos los textos. Los videos con información no verificada constituyen el 16% del tráfico que se difunde por medio de esta aplicación de mensajería instantánea; solo 9% corresponde al reenvío de audios que, en su mayoría, provienen de una fuente anónima. 

Otro factor que arroja la investigación es la prominencia de cadenas, videos y audios con autorías autoreferidas. Es decir, en las piezas el enunciador del video o audio se presenta con: “Yo soy…”. Sin embargo, esta información no se pudo verificar. En ese sentido, el anonimato está presente en 82% de los audios, 77% de las cadenas de texto y 47% de los videos.

COVID Infodesorden InformeFinal Esp by El Diario on Scribd

¿Qué es un desorden informativo?

Es la información falsa que llega no solo de un medio de comunicación, sino a través de un amigo o familiar. La misma que trae consigo una carga de confianza y emotividad, lo que potencia su circulación en las redes sociales.

Estigmatización como arma política

De acuerdo con datos de la Organización de Estados Americanos (OEA), más de 100.000 venezolanos retornaron al país por vías regulares e irregulares desde el inicio de la cuarentena por covid-19. En su llegada, tienen que permanecer en refugios por largo tiempo, en condiciones insalubres y reciben comidas descompuestas. Mientras tanto, el régimen de Nicolás Maduro los acusa de contagiar ciudades y los califica a todos, sin distinción, como “armas biológicas”.

Migración Colombia determinó que 58% de los venezolanos que ingresaron en 2019 se encontraban en situación irregular; en Perú, 67% de los venezolanos trabajan en pequeñas empresas o en el comercio informal y 95% vive en inmuebles alquilados. Esto produjo que la principal opción, a pesar de las fronteras cerradas, fuera regresar a su territorio.

El régimen de Nicolás Maduro aprovechó la pandemia para discriminar a sus enemigos políticos, exponen los autores en el informe. El discurso oficial calificó a los migrantes venezolanos que regresaban de Colombia y Brasil como contagiantes. Como consecuencia, hubo muestras de instigación al odio contra los que contrajeron el virus por parte de la población venezolana y de las autoridades oficialistas. 

Al inicio de la pandemia, comenta  la investigadora Yaya Andueza, Maduro culpabilizó a los viajeros que regresaban de Europa. Todos residentes de sectores de clase media, de haber sido quienes introdujeron el virus en el país. 

Los investigadores citan el caso de la familia de Paulino Masiá, un venezolano que falleció el 8 de abril de 2020 por covid-19. El parte epidemiológico oficial indicó que el hombre recién había llegado de Madrid, cuando, en realidad, Masiá no viajaba desde 2019. Su hija, esposa y hermana tuvieron que utilizar las redes sociales para desmentir públicamente esta información. Esto debido a que los vecinos de la urbanización donde residía la familia mostraron rechazo “al traer el virus al país”.

Fue el 20 de mayo de 2020 cuando Nicolás Maduro acusó públicamente al gobierno de Colombia de “contaminar” a Venezuela con autobuses llenos de “migrantes venezolanos infectados”.

“De un momento a otro empezaron a montar (a los migrantes venezolanos) en autobuses, les dieron unas bolsitas con unos pancitos, ellos salieron sanos. Presumen que los contaminaron en los autobuses. Hemos decretado el cordón sanitario estricto porque no vamos a permitir que el desbordamiento de casos en Brasil y Colombia y que la maldad de Duque contamine a Venezuela”. Así lo dijo Maduro en cadena nacional de radio y televisión. 

La declaración de Maduro marcó el inicio de una política gubernamental de estigmatización de los migrantes venezolanos. Gente que, al ver que no tenían mínimas condiciones para permanecer en otros países, decidieron retornar al país. La  orden de las autoridades de los estados fronterizos entre Colombia y Venezuela fue marcar las casas donde se sospechara que había migrantes. Asimismo, se instó a la población a denunciar a través de correos electrónicos a personas que habían retornado para internarlos en los centros habilitados por el régimen. El plan era que estuvieran allí para pasar cuarentena; bajo la creación de matrices de opinión dirigidas a promover, incluso, la judicialización de las personas que retornaban al país.

En este trabajo también se pudo verificar una narrativa oficial de comunicación para criminalizar a los dirigentes de la oposición. “Se intentó la apertura de procedimientos administrativos y penales para responsabilizarlos por los contagios en sus localidades”, se puede leer en el informe. 

La geopolítica y el origen de la vacuna

Durante este año de pandemia, el aparato comunicacional oficialista difundió ampliamente contenidos de valoración positiva de las gestiones para combatir la pandemia de sus aliados China, Rusia e Irán.

Sin embargo, el estudio también localiza contenidos en los que los usuarios valoran o desprestigian la creación de vacunas; esto de acuerdo a su lugar de origen y no su respaldo científico. Los investigadores identificaron contenidos que sostienen que en el desarrollo de las vacunas se valoran los intereses económicos por encima del interés de curación. Este es uno de los mensajes que circularon a través de WhatsApp el 30 de enero de 2021:

«El Laboratorio Biológico Chino de Wuhan es en realidad propiedad de Glaxo, quien casualmente es dueño / socio de Pfizer (la de la vacuna milagrosa para el covid), quien maneja casualmente las finanzas de Black Rock (…) que controla los bancos centrales y gestiona el capital de inversión mundial, que es por casualidad un gran accionista de Microsoft y Gates, que es por casualidad accionista de Pfizer”.

Sinofobia. Es el rechazo, miedo o aversión hacia China y su población. Este tipo de xenofobia aumentó considerablemente a raíz de la propagación del covid-19 y la creencia de que el virus fue creado de manera intencional por su población.

“Encontramos una extensa difusión de contenidos de sinofobia. Que se enraizan con el surgimiento de la pandemia en China y sugieren que la expansión global del contagio fue intencional. Así como ataques a la institucionalidad internacional para la atención de la crisis de salud; con alta frecuencia de contenidos de ataque contra la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, afirman los autores.

Finalmente, también se hallaron mensajes que sugieren la existencia de una Nueva Guerra Fría 2.0; cuya razón sería el enfrentamiento de los bloques de poder occidental (EEUU y Europa) contra el oriental (China y Rusia) por el control de recursos naturales y energéticos. 

La narrativa de la pseudociencia

La descontextualización es una de las técnicas más utilizadas para la difusión de contenido falso en la web, de acuerdo con lo que se evidenció en el estudio. Una de las razones por las que una información se vuelve creíble y tan viral es que la población decide compartir lo que coinciden con los temores, valores o sospechas sobre un artículo.

Ejemplo de ello es que la desinformación a través de la pseudociencia se presenta con frecuencia en la narrativa del aparato comunicacional de Maduro. Para “recomendar” métodos en la prevención del contagio o tratamientos de la enfermedad, sin ninguna validez científica.

En cadena nacional, Nicolás Maduro, como vocero, promovió intensivamente el uso de un brebaje casero con la planta malojillo como ingrediente principal. Luego anunció “la molécula milagrosa” DR10 como la “cura para el coronavirus”. Posteriormente, informó de la existencia de la “cura milagrosa”, las gotas de Carvativir.

“En el caso del Carvativir, se combinaron estrategias de legitimación de pseudociencia (un falso artículo científico publicado en la plataforma para compartir documentos Scribd; apelación a los mercados naturistas (mención en los mensajes de la planta medicinal tomillo en lugar del principio activo isotimol) y apelación a las creencias religiosas (denominación secundaria “gotitas milagrosas de José Gregorio Hernández”. Esto en referencia al médico venezolano en proceso de canonización por parte de la Iglesia Católica)”, explican los autores. 

Finalmente, a partir de los análisis cuali-cuantitativos, de investigación de fuentes abiertas y de análisis de redes sociales, el informe de #COVIDinfodesorden permite identificar patrones de desórdenes informativos en el entorno digital venezolano. No hay dudas de que el ecosistema de los desórdenes informativos se seguirá ampliando mientras continúe la cuarentena por la pandemia. Sin embargo, los investigadores concluyen que más allá de la comprensión del ecosistema digital venezolano, es importante desarrollar planes y estrategias de comunicación. Esto para disminuir la desinformación y el consumo de contenido engañoso sobre prevención y tratamiento del covid-19 en el país. 

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