11 recomendaciones de Cecodap para un proceso progresivo de retorno a clases presenciales

Nicolás Maduro llamó a iniciar, progresivamente, las clases presenciales.

Descifrado.com

(02-10-2021) La ONG Cecodap publicó una serie de recomendaciones para ejecutar un proceso progresivo de retorno a las clases presenciales en Venezuela.

Esto a propósito del anuncio de Nicolás Maduro sobre volver a clases presenciales a partir de octubre, luego de más de año y medio de clases virtuales por la pandemia de la COVID-19.

Al respecto, Cecodap recordó que han insistido en el impacto educativo que originó la pandemia de la COVID-19.

«muchos niños, niñas y adolescentes vieron cortadas de forma abrupta sus dinámicas escolares y se asumió un proceso de educación a distancia con muchas dificultades de conectividad, metodologías y seguimiento», señalan.

Además, indicaron que el cierre de escuelas generó un «efecto devastador en la educación, salud física y mental; así como en el bienestar de los niños, niñas y adolescentes».

Señalan que ahora se valora más el rol de las escuelas en la vida de niños, niñas, adolescentes y sus familias.

«Se aprendió la importancia de las escuelas como un espacio de socialización por excelencia donde no solo se adquieren conocimientos sino además se aprende a convivir», indicaron.

En ese sentido, consideran que las escuelas deben asumir el reto de iniciar un proceso progresivo que contribuya a «estimular la presencia de sus estudiantes y retomar las rutinas escolares presenciales», para lo cual recomiendan:

Escuelas seguras

Se deben adoptar medidas de bioseguridad necesarias y apropiadas, lo que incluye el diseño de protocolos sanitarios, uso obligatorio de mascarillas, lavado de manos, distanciamiento físico y limpieza de instalaciones.

«Es importante que toda la comunidad educativa oriente, facilite y cumpla las normas de bioseguridad que indiquen las autoridades y se definan dentro de la institución educativa», señala Cecodap

Modalidades de retorno y valorar el contexto

Consideran que cada escuela tiene realidades y condiciones particulares, por lo que se deben planificar y definir estrategias de entorno.

Se debe determinar el aforo en instalaciones para determinar la cantidad exacta de estudiantes que pueden estar en una misma área al momento, horarios de entrada y salida, organización física de los espacios, uso de baños y áreas deportivas o comunes.

Proceso educativo gradual y flexible

Con casi dos años de clases a distancias, se requiere un proceso gradual de acuerdo con las necesidades, ritmos y condiciones de los niños, niñas y adolescentes.

«También, es importante ser flexible en la planificación, contenidos y estrategias educativas a implementar. El retorno a clases presenciales debe ser visto como una oportunidad educativa y no pasar del encierro en los hogares a un encierro en salones de clases».

Valorar las opiniones de las familias

Se deben escuchar las opiniones, necesidades y recomendaciones de las familias para fortalecer este proceso.

«Los procesos educativos y las asistencias a clase presencial deben ser flexibles si las familias presentan dificultades o temores específicos y debidamente demostrados», expresó Cecodap.

Acompañamiento emocional

Plantean el acompañamiento psicosocial como una estrategia central y prioritaria en el retorno a clase.

«Identificar las emociones de los niños, niñas, adolescentes y docentes es un paso indispensable para desarrollar recursos de afrontamiento frente al miedo, el estrés, angustia, desinterés o desmotivación», añaden.

Rol del docente

Los docentes asumirán la responsabilidad de cuidarse a sí mismo y a los niños que estén bajo su cuidado, para lo cual es fundamental formar hábitos de higiene y seguridad.

«El docente debe estar atento y sensible a las necesidades educativas y emocionales de sus estudiantes, así como, recurrir a la creatividad, innovación, flexibilidad y originalidad para producir un hecho educativo significativo en un contexto de emergencia», indican.

Sensibilización e información

Cecodap indica la necesidad de que la comunidad educativa conozca la importancia de medidas de bioseguridad y estrategias educativas adaptadas en una modalidad de pandemia.

«Promover temas específicos relacionados a las emociones, manejo de estrés, salud mental, convivencia y resolución de conflictos constituyen algunas herramientas importantes para fortalecer el clima escolar», suman las recomendaciones.

Equipo de gestión de riesgos

Conformar un equipo de trabajo integrado por miembros de la comunidad educativa que asuman la responsabilidad de ofrecer lineamientos generales, planificar, acompañar y verificar el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad.

Reportes obligatorios y evitar discriminación por eventuales contagios

Se deben establecer mecanismos de reportes obligatorios en la escuela y para toda la comunidad educativa en los casos que uno de sus miembros o familiares directos sea diagnosticado con COVID-19.

«Es importante evitar cualquier discriminación, estigma o actitudes negativas frente a una persona que resulte con un diagnóstico positivo de COVID-19», resaltan.

Participación de los niños, niñas y adolescentes

Tomar en cuenta la participación y opinión de los estudiantes, para poder identificar sus necesidades, preocupaciones, propuestas y exigencias.

«Las escuelas deben diseñar mecanismos adecuados de consulta, escucha y participación para los estudiantes de acuerdo con las distintas edades y etapas educativas», explicaron.

En ese sentido, valorar la participación implica reconocer la importancia de los niños, niñas y adolescentes como protagonistas de su propia formación.

El Estado debe cumplir con sus obligaciones

Instaron al Estado a garantizar políticas públicas con recursos suficientes que garanticen el funcionamiento de todo el sistema educativo.

También, se deben adoptar medidas para que las escuelas tengan acceso a electricidad, agua potable, transporte, seguridad, alimentación escolar, así como todos los servicios públicos que sean necesarios.

«Se debe prestar especial atención a la protección social del personal docente, administrativo y obrero adscritos a escuelas oficiales y asegurar el cumplimiento de los convenios institucionales con escuelas subvencionadas», finalizan.

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